Dia 1

Rumbo Bahia Esperanza

Rumbo Bahia Esperanza

Una mañana límpida y clara tan solo alterada por una fugaz ventolina del NE, da cuerpo y color a esta intensa calma que contrasta con la feroz tormenta que nos ha llevado hasta estas aguas. Aguas de fondos claros, de belleza incomparable y luz intensa en la que a bordo del SS Conte Verde, ese navío en el que un señor llamado Jules Rimet acompañó a los expedicionarios de los equipos eruopeos que participaron en la Primera Copa del Mundo disputada en 1930 en Uruguay, me dispongo a emprender una nueva aventura en la que una vez más una ilusión enorme surgida desde un pequeño punto de la Bahía gaditana este humilde servidor intentará trasmitir su idea de amalgamar cultura, deporte y sentimientos.

Un claro intento por atracar en Bahía Esperanza, lugar en el que espero transmitir sensaciones y encontrar en el paralelo fútbol pensamientos afines, historias de ayer y de hoy y puentes culturales entre deporte y ciencia, fútbol y literatura…

Como puntal las estrellas y como calado el fondo del mar, a barlovento la historia, las ideas y los relatos esféricos y a sotavento el fútbol actúal, sus estrellas y sus sentimientos. A babor el arte, a estribor la ciencia, como eslora 105 metros de hierba verde y como manga 70 metros de esa hierba de la que hablaba Braceli.

Y desde este Puente de Mando acaricio la rueda del timón mientras observo atentamente esa brújula, esa Rosa de los Vientos que marcará mi nuevo camino. Un camino que trazaré en esta nueva carta de navegación con mi viejo compás de puntas curvo con cuerpo de latón y puntas de acero inoxidable. Nuevos destinos para un capitán de navío que intentará encontrar y transmitir historias de ayer y de hoy. Viejas y nuevas travesías que anotaré en el diario de a bordo, desde el que intentaré transmitir mi personal forma de ver y vivir el fútbol. Un navío con un balón como dotación y futbolistas como tripulación. Esos que levantarán amarras e izarán el ancla para que yo pueda gritar con voz profunda: ¡Avante! ¡A toda máquina!…

Mariano Jesús Camacho.