ddcristalAhora que el clásico Real Madrid-Barcelona nos hace retrotraernos en el tiempo para encontrar un momento parecido a lo vivido el pasado dos de mayo en el Bernabéu es justo recordar aquella “Delantera de Cristal” compuesta por: Ben Barek, Carlsson, Escudero, Pérez Payá y Juncosa.
Sobre Juncosa y Escudero hay que recordar que junto a Vidal, Silva y Campos conformaron la “Delantera de seda”, el grupo de jugadores más mítico de la historia del Atlético de Madrid, una delantera que deleitó a los aficionados en la campaña 1947/48 y que muy poco después, coincidiendo con la llegada en 1948 del marroquí Ben Barek, que había maravillado en el Stade Francais, tras vapulear al Atlético en el Metropolitano, se disolvió y pasó a llamarse la “Delantera de Cristal”.
Dicha delantera abrió una nueva y excelente etapa con Helenio Herrera al frente como técnico. Los directivos rojiblancos anduvieron listos para echarle el lazo a la perla africana Ben Barek y a Carlsson, un interior sueco pequeño, habilidoso, con una gran facilidad para el desmarque y una extraordinaria visión de juego. Dos futbolistas que se convirtieron por derecho propio en dos de los mejores extranjeros que ha tenido el Atlético en su historia.
Estos dos extraordinarios futbolistas estuvieron acompañados por dos de los componentes de la recordada “Delantera de seda”: Juncosa y Escudero, además de Pérez Payá. Y es que aunque ya en la temporada 49/50 habían ganado la Liga con Helenio Herrera, no sería hasta la 50/51 cuando se conformaría la mítica y cristalina delantera. Una campaña en la que se incorporó al equipo procedente de la Real Sociedad, José Luis Pérez Payá.
Sin duda el gran icono de esta delantera fue el inolvidable jugador africano Ben Barek, uno de los grandes. En 1948, cuando el Stade Français lo traspasa al Atlético de Madrid por una suma record, un periodista parisino escribió las siguientes líneas: “Venden el Arco de Triunfo o la Tour Eiffel, pero no venden Ben Barek”. Otro: “Nunca un futbolista fue más festejado por el público como Ben Barek, porque encantaba a todos, a los que piensan el fútbol y a los que sienten el fútbol, porque su estilo es extraordinariamente espectacular”. El Diario MARCA tituló lo siguiente sobre Larbi: “un fenómeno, sin truco, con prodigiosa clase, con un toque de balón maravilloso, con una inteligente y soberbia concepción del juego”. En el Atlético de Madrid, llegó a ser “La perla negra” de una “Delantera de cristal”,  que con el sueco Carlsson, Escudero, Juncosa y Pérez Payá, conquistó 2 Campeonatos de Liga, en 1949-50 y 1950-51, con Helenio Herrera como técnico del equipo del Manzanares.
Helenio Herrera no cejó en su empeño hasta conseguir situar a su equipo en lo más alto, pero aparte de los títulos conseguidos, lo que más valor tuvo fue el poder observar sobre el terreno de juego un fútbol exquisito en el que se podía comprobar que aquella mágica delantera disfrutaba haciendo triangulaciones y pases de alta escuela.
Un equipo que como recordaba Escudero tenía en sus filas a un futbolista que cuando se topaba con un partido duro y de mucho choque se dedicaba solo a sacar de banda porque según él no había venido a España a otra cosa que no fuera jugar al fútbol. Ese jugador era Ben Barek, un futbolista que transmitió su estilo al equipo. Un estilo de buen juego que casi sesenta años más tarde se vuelve a imponer en Chamartin. Y es que un 12 de noviembre de 1950 este Atleti de la “Delantera de Cristal” dirigido por H.Herrera que saltó al césped con la siguiente formación:  Domingo; Tinte, Riera, Farias, Silva, Múgica, Juncosa, Ben Barek, Pérez Payá, Carlsson, Escudero. Le endosó un histórico 3-6 al Real con goles de Ben Barek (2), Carlsson, Múgica, Pérez Payá y Escudero.
0-5Este es el inmediato precedente de una goleada de tales características al Madrid en su feudo, aunque para los barcelonistas sea lógico que recuerden el mítico 0-5 del 17 de febrero de 1974 del Barça de Cruyff. El delfín de Rinus Michels, un jugador que acabó por convertirse en ideólogo de esta versión mejorada, de un estilo que implantó aquella tarde de febrero en la que el conjunto azulgrana dirigido por Rinus Michels hizo historia en el fútbol español al vapulear al Real Madrid en el Bernabéu por un contundente 0-5. Aquel día el conjunto blaugrana pasó por encima del Madrid practicando un fútbol rápido, moderno y muy vistoso. Venció con dos goles de Asensi, uno de Cruyff, uno de Juan Carlos y uno de Sotil. La superioridad del Barcelona fue tan abrumadora que al día siguiente el diario MARCA publicó el siguiente titular: “El Madrid en manos del Barça: un pelele”. Luis Molowny, entrenador del Madrid, al finalizar el choque aseguró: “Hacía años que no veía un equipo tan sensacional como éste”.
guardiola-y-xaviGrandes paralelismos entre un momento y otro, entre ellos 25 años de diferencia en los que Cruyff dejó su sello como jugador y luego como entrenador abrió el camino hacia un estilo, un estilo que demostró que el buen juego era el camino correcto para hacer feliz a la gente y para ganar títulos. Fundó una nueva escuela en la que crecieron sus nuevos delfines, los Guardiola, Xavi, Iniesta y compañía. Un concepto al que han sido fieles imponiéndose al poder del mercado, con chicos surgidos de La Masía e incorporaciones de primer nivel, de un perfil futbolístico adecuado para interpretar ese estilo. Y con Messi como estrella máxima, haciendo las veces de genio, al igual que hacía Cruyff.
Ahora uno de sus delfines (Pep Guardiola) fabrica una versión mejorada, modernizada, fruto de su conocimiento del club, del estilo y de su experiencia acumulada como jugador. Bajo mi punto de vista el mejor Barcelona que he visto, ese del que hablan todos y que comenzó a gestarse en la banda del Camp Nou, cuando un chico de las inferiores llamado Pep hacía de recogepelotas.

Mariano Jesús Camacho

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