Charles Goodyear

Charles Goodyear

El balón es la herramienta de trabajo de la que depende el monstruo económico y afectivo que ha generado alrededor suyo un deporte británico llamado football. Un objeto a veces caprichoso y dotado casi de vida propia sobre el que prestidigitadores de un mundo esférico pretenden ejercer toda su magia, su influencia. Un mundo real por otra parte en el que otros se dedican a ponerte los pies a tierra demostrándote con un balonazo que ese objeto es muy real y el primer enemigo al que deben de neutralizar. En cambio otros mantienen una relación especial con dicho objeto, más que transportarlo lo llevan con suavidad, lo acarician y acompañan pegado a su bota, con la que crean ilusiones en uno o más de los sentidos y la mente, haciendo parecer realidad lo imposible. Etéreas apariciones, desapariciones, transformaciones, uniones, lecturas de la mente, y diversos fenómenos espontáneos con los que rompen las leyes de la física y la lógica, desafiando la explicación racional.

Son aquellos prestidigitadores que cité y que los convierte en diferentes, en aquellos personajes que parecen haber acompañado a lo largo de la historia a este objeto que comenzó siendo una imprevisible vejiga de animal inflada y que en la actualidad se ha convertido en un futurista objeto de esfericidad casi áurea.
Un objeto que ha ejercido sobre el hombre una poderosa y embriagadora influencia, ese esférico que como contaba el gran Eduardo Galeano en una de sus magníficas creaciones llegó a crear treguas en zonas de guerra. Cuenta Galeano que en 1915 ocurrió lo no previsto por los altos mandos políticos de los ejércitos de Inglaterra y Alemania. Apareció, entre trincheras y no se sabe cómo, un balón de fútbol y el campo de batalla devino campo de juego, mientras los soldados lanzaron al aire sus armas y saltaron a disputarse la pelota en un todos contra todos .La narración concluye cuando cuenta que, a los gritos de los oficiales, los soldados recordaron que su misión allí era matar o morir y volvieron a la carnicería de hombres, muchos de ellos inocentes, mandados al frente como carne de cañón, convocados a odiarse hasta el infinito; a veces sin saber las reales causas.
Magistral recreación de un escenario futbolístico en una situación caótica, bélica, capaz de parar todo tipo de acontecimientos y poderoso instrumento de Gobiernos para entretener pueblos. En cualquier caso un objeto de poder que comenzó a cambiar su propia historia cuando en 1836 Charles Goodyear, patentó el caucho vulcanizado. A partir de entonces la carrera del caucho comenzó a transformar la Industria y al balón como a tantas otras cosas le llegó su momento. Fue en 1855, cuando Goodyear diseñó y construyó el primer balón de fútbol de caucho vulcanizado. Posiblemente más duro pero mucho más esférico, menos impredecible en sus movimientos y el primer eslabón de una cadena que ha ido perfeccionándose y ha llegado hasta nuestros días.
El citado primer balón de fútbol de la historia, se exhibe en el National Soccer Hall of Fame, localizado en Oneonta, NY, USA. Dicho balón fue utilizado como trofeo en el encuentro disputado el 7 de noviembre de 1863 en el  Boston Common entre el Dixwell Latin School (creado y formada por Gerritt Smith-Miller) y la Noble & Greenough, una escuela independiente situada en Dedham, MA. Posteriormente en 1925 la familia Gerritt Smith-Smith-Miller donó el balón a “The Society For the Preservation of New England Antiquities” que gentilmente lo cedió al National Soccer Hall of Fame, donde como hemos citado anteriormente se exhibe en la actualidad.

Fue la primera rendija para el ilusionismo, el primer resquicio para la magia, para la especial relación que mantienen estos magos catalogados como estrellas con un objeto con el que logran romper la leyes de la lógica.
Mariano Jesús Camacho.