Herbert Zimmermann

Herbert Zimmermann

Tradicionalmente por cercanía, talento y escuela cada vez que tenemos que recordar a un histórico comentarista deportivo o relator radial recurrimos a los grandes nombres que nos ha legado el fútbol sudamericano. Nombres que han creado escuela con su particular forma de llevar la pasión, la emoción y la estética del fútbol a los oyentes. Podríamos elaborar una extensa lista de legendarios relatores pero en esta ocasión me gustaría que conocierais a  Herbert Zimmermann, un histórico comentarista alemán que entró en la leyenda en la final del Campeonato del Mundo suizo de 1954 disputada en Berna.

Aquella legendaria final que pasó a la historia del fútbol alemán como “El Milagro de Berna”, el comienzo de una nueva era, la reconstrucción “El Milagro alemán” el económico, que levantó a un país destruido y en ruinas hasta convertirlo en la primera potencia económica de Europa. Un milagro llevado a efecto ante uno de los mejores equipos de la historia, los “Mágicos Magyares” húngaros.
En cuanto a Zimmermann hay que destacar que fue un personaje de claros y oscuros puesto que paralelamente a su brillante trayectoria profesional como relator hay que recordar que durante la Segunda Guerra Mundial prestó sus servicios como oficial en las campañas contra Francia y la Unión Soviética.  Llevó un tanque, sirvió en la División de Blindados 101 de los 22 y 27 División de Blindados (1942) y finalmente en la 14 ª División de Blindados (1944). En las batallas de Minsk y Wjasma (1941), la conquista de Crimea (1942) y los Estados bálticos (1944-45), donde fue evacuado en abril de 1945 en el Mar Báltico.

Un personaje que tras la guerra trabajó cubriendo los deportes náuticos y como reportero en Rundfunk (NWDR) en Hamburgo. Que comenzó a ganarse un nombre en los JJOO de Londres de 1948, donde hizo un gran trabajo y que entró definitivamente en la leyenda en aquel año de 1954.

Y es que Zimmermann fue el encargado de contar, de forma dicen maravillosa, aquel “Milagro”, especialmente por aquel gol de Rahn y por la legendaria actuación del portero germano Toni Turek.
Con respecto a Rahn (el Boss), queda para la leyenda el extraordinario zurdazo con el que le dio el título a Alemania. Fue un golazo en un momento crucial del partido, faltaban seis minutos para la finalización del mismo y el marcador reflejaba un inquietante empate a dos.
Una acción que Zimmermann relató de la siguiente manera:
“Schäfer centra sobre el área. ¡Remate de cabeza! ¡Despejado! Rahn podría chutar el rebote. Rahn chuta. Toorl! Toor!  Toor! Toor! Tooooooor!
     (Cuentan  que Zimmermann cayó en silencio durante ocho segundos antes de que su voz volviera retumbar en las precisas radios alemanas)
     “Gol para Alemania! Alemania vence 3-2. Llámame loco, llámame loco! ”
Un gol contado con toda la precisión posible de un alemán pero con toda la pasión de un relator sudamericano, aquella que precisaba ese momento en el que Alemania empezaba la reconstrucción. Desde ese mismo instante en el que Rahn recogía el rechace, esquivaba a Lantos y con un certero zurdazo batía al guardameta húngaro Grosics.
Helmut Rahn, ese mismo héroe que paradójicamente y según cuentan vivió sus últimos días en un barrio de Essen donde recorría las tabernas para, a cambio de unas cervezas, explicar sobre una mesa cómo había sido aquel zurdazo que le dio el título mundial.
Un título rodeado por la polémica, por las sospechas de doping que recayeron sobre el conjunto alemán y por aquel gol anulado a Puskas pero en definitiva una victoria histórica que como dijo Grosics “Estuvieran dopados o no, hubiéramos debido ganarles”.
El éxito fue tal que el relato radiofónico de aquella final se vendió en Alemania en discos de microsurco de los que surgía con fuerza el alarido del locutor Herbert Zimmermann.
En aquellos discos se podían revivir todos esos momentos  y la legendaria parada final de Turek:

“¡Turek tú eres un demonio de compañero!”, “¡La paró, la paró. Toni, Toni, tú eres un dios del fútbol!”
Una frase que quedó para la leyenda y la polémica, y es que fue muy criticado por aquella expresión en la que catalogaba a Turek como dios, como dios del fútbol. Una brillante acción de un guardameta que pese a sus 35 años estuvo formidable y salvó a Alemania de un envenenado disparo del genial Czibor.

Cuentan que por aquella frase la carrera Zimmermann quedó en el aire y provocó que saliera a la luz (aunque de todos era ya conocido) su pasado militar y su posible juicio como criminal de guerra. En cualquier caso una retransmisión para la historia que remató de la siguiente manera:

“Aus! Aus! Aus! Aus! Aus! Das Spiel ist aus! Deutschland ist Weltmeister” (“¡Terminó!” y lo repitió cinco veces: “El partido terminó! ¡Alemania es campeón mundial!”).

Zimmermann también comentó los campeonatos del mundo en 1958, 1962 y 1966, este último poco antes de perder la vida en un accidente de tráfico. La polémica voz que certificó una victoria y volvió a colocar a Alemania en el panorama mundial, una selección que aún perteneciendo a la RFA, aquel día cantó el himno de la RDA, en el que se habla de un país que sale de las ruinas.

Mariano Jesús Camacho.

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