Mielke, jefe de la Stasi

Mielke, jefe de la Stasi

El 8 de febrero de 1950 fue creada la temida Stasi, (abreviatura del alemán Ministerium für Staatssicherheit, Ministerio para la Seguridad del Estado), la principal organización de policía secreta e inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA) que trabajaba al servicio del régimen totalitario implantado por el Partido Socialista de la Unidad Alemana (SED) en Alemania del Este.
Su jefe máximo fue Erich Mielke, también presidente de la asociación deportiva Dynamo, un activo militante del partido que tenía muy claro la forma y manera de controlar y mantener activa una represión constante a todo aquel que se desmarcara de las ideas del partido: “Debemos seguir con mucha atención el comportamiento de nuestros deportistas para saber quién está con nosotros, quién es de los nuestros, quién nos apoya. A tiempo y de manera rápida debe producirse la señal correspondiente cuando hay o resulta inminente la indicación de que alguien puede o va a ser ‘enrolado’ por el enemigo”.
Amparándose en una presunta contrarrevolución cometió en numerosas ocasiones abusos de los derechos civiles, pese a la firma de la RDA del Acta Final de Helsinki, que garantizaba los derechos humanos. Cuentan que en el “maletín rojo de Mielke” había documentación privada de todos y cada uno de los trabajadores de la RDA, futbolistas incluidos. Mielke creó un estado policial de tal calibre que uno de cada diez habitantes era un chivato de la Stasi. A estos últimos se les conocía como “trabajadores informales de la Stasi”

Eigendorf

Eigendorf

Concretamente en el caso del fútbol la Oberliga estuvo estrechamente vigilada y controlada. Para ello colocaba infiltrados tanto en los equipos para influir en sus decisiones como en el entorno para vigilar de cerca de algún hipotético insurrecto. Querían evitar a toda costa que se reprodujeran casos como el de Lutz Eigendorf el Beckenbauer del Este’, conocido así por sus grandes cualidades como defensor y su solvencia con el balón en los pies. En definitiva una de las mayores promesas del fútbol de la RDA que desplegó su fútbol en el citado Dynamo de Berlín, controlado por Mielke y la Stasi. Símbolo y figura del equipo berlinés desde 1970 hasta el 20 de marzo de 1974, día en el que decidió saltar el “Muro de la vergüenza” y comenzar una nueva vida al otro lado de la represión. El Dynamo de Berlín se enfrentaba al Kaiserslautern en Giessen, a unos pocos kilómetros de Frankfurt y el buen defensor alemán inició su huida hacia delante enrolándose en las filas del Kaiserslautern. Desde ese mismo momento pasó a convertirse en un Republikflüchtlinge, un apestado, un traidor y un fugitivo. Primero centraron su radio de acción en la esposa e hija de Eigendorf a las que además de no permitir la salida las invitaron a olvidarse de Lutz y comenzar una vida impuesta en un matrimonio de conveniencia para el partido. Este fue el primer golpe para Eigendorf pero según la desclasificación de los archivos secretos llevada a cabo tras la caída del muro no el único, puesto que un siete de marzo de 1983 un Alfa Romeo, apareció estrellado contra un árbol en Braunschweig, República Federal de Alemania. En su interior un joven de unos 27 años se debate entre la vida y la muerte a causa de las graves heridas, su nombre Lutz Eigendorf. Dos días más tarde se produce su fallecimiento y aunque las causas del trágico accidente se vinculan a la ingesta de alcohol, un halo oscuro de conspiración aún sigue rodeando a tan luctuoso hecho.5382915
Y es que Eigendorf no fue el único futbolista que sufrió en primera persona el acoso de la Stasi, cuenta el investigador alemán Hans Leske, que en aquel SC Dynamo de Berlín más de la mitad de la plantilla estaba adscrita a la Stasi, incluidos el técnico, el doctor y el fisio.
El control era absoluto, en el caso de los jugadores Matthias Müller, Peter Kotte y Gerd Weber, la Stasi los detuvo el 23 de enero de 1981, en el aeropuerto de Berlín-Schönefeld, poco antes de partir hacia Argentina. El brazo armado del partido a través de sus redes de espionaje había tenido acceso a la información de que tenían la intención de marcharse al 1. FC Köln. Sus carreras terminaron en ese mismo momento y la vida se les hizo muy difícil a partir de entonces. Weber fue condenado a dos años de prisión, cumpliendo solo nueve meses pero a los tres se les prohibió terminantemente jugar en la Oberliga. Aunque Kotte y Müller jugaron en ligas menores sus vidas quedaron estigmatizadas por aquella detención. En el caso de Kotte llego incluso a protagonizar una polémica acción en un partido ante el Gröditzer, en el que una brutal acción del portero local le dejó cojo para toda su vida, una acción que teniendo en cuenta el porcentaje de chivatos y “trabajadores informales” con los que contaba la Stasi por metro cuadrado, habría que dejar en el filo de la navaja que separa la acción fortuita de la conspiración.
En estimaciones no oficiales se calcula que hasta la definitiva caída del Muro en noviembre de 1989, la Stasi acabó con la vida de más de mil personas en su intento por saltar hacia la libertad.
En definitiva y con todo el respeto y la solidaridad que merecen todos los que han sufrido la represión sea del signo que sea y sea del color que sea, solo quiero con estas líneas volver a recordar que deporte y política son elementos altamente compatibles a nivel propagandístico pero altamente perjudiciales para el bienestar humano y el espíritu de la deportividad.
Mariano Jesús Camacho.