distefanofoto08Kafka dijo que es imposible poder recordarlo todo, en concreto escribió: “5 de febrero. Mañana buena, imposible recordar todo”. Una frase de ese “Buitre que gira y gira constantemente” que aunque no nos descubre nada nuevo (puesto que cuántos de nosotros somos capaces de recordar el primer latido de nuestro corazón o del de nuestra madre), nos coloca en la tremenda paradoja de que para recordar es necesario olvidar. Y es que olvidamos constantemente para hacer nuevos huecos en nuestra memoria en los que depositar recuerdos recientes.
Con ello no pretendo restar valor al recuerdo sino constatar el verdadero valor del olvido aunque me adentre en la quimera de tratar de justificar el olvido a través de la escritura, siendo ésta una entidad incompatible con la facultad de olvidar por ser impermeable al tiempo.
Y ese olvido trasladado al fútbol me ha permitido convertirme en evocador de imágenes, videos, fotografías, audios y textos de gran calado histórico. Un recuerdo enmarcado en el proceso ideal de la evocación, entendiendo este proceso como aquel por medio del cual la mente trae al foco de conciencia una idea. Una evocación que se contrapone a los procesos algorítmicos o de inteligencia artificial, dándose por entendido que la evocación es una función de la conciencia.
Por tanto partiendo de la base de que olvidar lleva consigo innumerables beneficios y de que la moda es esclava del tiempo y no al revés me gustaría que recordarais la vieja foto del gol de tacón de Alfredo Di Stéfano en el viejo Zorrilla de Valladolid, en su primera campaña en España, el 28 de marzo de 1954. o inesquecivel gol que pele nao fezDe la misma forma me gustaría que recordarais aquella imagen de video en color de aquel maravilloso engaño, (aquel no gol que quedó como si hubiera sido) de Pelé a Mazurkiewic en el Mundial de México ’70, o también me gustaría que recordarais aquella instantánea del gol imposible y el vuelo de arte marcial de Johan Cruyff ante Miguel Reina del Atlético en la temporada 73/74, que le hizo acreedor al titular de “el holandés volador”. Y por último no quería hacer esta pequeña evocación al olvido y al recuerdo sin mencionar al olvido/recuerdo por excelencia, aquel “gol del siglo” que un 22 de junio del año 1986, en el Estadio Azteca de la Ciudad de México ante 114.580 aficionados un argentino llamado Maradona decidió fabricar de la nada para pasar al Olimpo de los Dioses. En este punto recordaría que he olvidado la impresionante fuerza de las imágenes de Diego en carrera volátil y la voz poética del relator Víctor Hugo Morales.cruyff_mov
En definitiva olvidos y recuerdos de la verdadera memoria del fútbol, olvidos que me han permitido dejar espacio para que Mágico González creara incesantes paradojas en mi recuerdo vital, para que Van Basten le marcara aquel golazo a Rusia en la Euro del 88, para que Zidane en la final de la Copa de Europa disputada en Glasgow en 2002 ante el Leverkusen y justo antes del descanso, empalmara de volea con su pierna izquierda y mandara a la escuadra derecha de Butt un balón que fue a dormir al Olimpo con la majestuosa y bella acción técnica de aquel bailarín del fútbol. El gol más bello jamás marcado en una final de la Copa de Europa.
Estos últimos goles que me sirvieron para olvidar y hacer hueco al maravilloso gol de Leo Messi al Getafe, otro gol que ya olvidé y que dejó un hueco a la espera de otra maravillosa acción para olvidar.
Por todo ello resulta tremenda la paradoja, porque el fútbol es memoria, memoria escrita, memoria hablada…es recuerdo, es olvido y por ello, yo que amo la historia del fútbol disfruto tanto evocando la historia a través de la recreación visual que realiza el cerebro humano para componer un momento pasado como haciendo huecos en una memoria que llenaré con momentos venideros de categoría única.

Mariano Jesús Camacho.