Bruja y Brujita

Bruja y Brujita

El pasado 15 de julio La Plata volvió a vivir una de esas tardes que no se olvidan gracias al equipo rojiblanco, al equipo ‘pincharrata’, ese  mismo de la delantera de “Los Profesores” de Miguel Angel Lauri (Flecha de Oro), Alejandro Scopelli (el Conejo), Alberto Zozaya (Don Padilla), Manuel Nolo Ferreira (el Piloto Olímpico) y Enrique Guaita (el Indio). El equipo también de Osvaldo Zubeldía que con los Bilardo, Pachame, Aguirre Suarez, MalbernaJuan Ramón Verón y compañía llevaron al límite la disciplina táctica, la polivalencia, el cambio de posiciones, el esfuerzo y el reglamento allá por finales de los sesenta revolucionando al fútbol argentino al conquistar la Libertadores tres años seguidos (1968/70) y la Intercontinental. Y ese equipo de Juan Sebastián Verón, un chico que nació predestinado para continuar la estirpe de su padre Juan Ramón, pues vino al mundo el mismo día que su padre marcó un gol para Estudiantes en un clásico frente a su eterno rival Gimnasia La Plata, en marzo de 1975. Y que creció siendo hincha del “león” y siguiendo la estela de su progenitor, autor de un histórico gol que le dio a Estudiantes la Copa Intercontinental de 1968 en Old Trafford, frente al inglés Manchester United. Una noche en la que el “Pincha” entró en la mística para dejar de ser un modesto equipo y levantar el máximo trofeo mundial en tierras de inventores. Y es que desde siempre ser hincha de Estudiantes significó algo más, cercano a lo religioso, porque la hazaña y la gesta han acompañado de forma ineludible a la historia del club de La Plata.

Juan Ramón Verón

Juan Ramón Verón

Una historia en la que encontramos el talento con la delantera de “Los Profesores” pero en la que el esfuerzo y la táctica se hicieron fuertes con el legado dejado por Zubeldia y sus herederos. Un legado en el que la épica y la gesta se han hecho presentes para llegar al éxito y con el que se identifica al club pero también un legado de talento en historias personales como la de los Verón. Primero en la historia “Pincha” de Juan Ramón, del que cuentan que llegó a ser, para Estudiantes de La Plata, tanto o más importante que Pele para el Santos. Y es que el talento de Verón padre estuvo acompañado por el sudor, la virilidad, el sacrificio y la generosidad de otros diez cinchadores, que jamás volaron en la escoba mágica y futbolística de la “Bruja”. Un viaje demasiado hermoso como para no permitirle salirse del guión, como hizo aquella tarde de mayo del 68 en la que le hizo un gol de genio a Waldir, guardameta de Palmeiras y un legado demasiado grande como para no ser continuado en una estirpe. Fútbol mágico entre la disciplina táctica, el esfuerzo y la identificación, el toque de inspiración necesario como para hacer jaque a la corona inglesa. Ese fútbol que posee Juan Sebastián Verón, la “Brujita”, el continuador de la estirpe y que a sus 34 años, se erigió en líder natural de un equipo que dirigido técnicamente por Alejandro Sabella -discípulo de Bilardo- ha logrado el cuarto título continental de su historia en otra gesta deportiva. Cuando Estudiantes perdía 1-0 la final de la Copa Libertadores ante el Cruzeiro en Belo Horizonte (Brasil), y lograba darle la vuelta al marcador (1-2) con goles en los minutos 12 y 27 del segundo tiempo.

Juan Sebastián Verón

Juan Sebastián Verón

Dos goles que hicieron posible el sueño de la “Brujita” que de esta forma pudo repetir las hazañas hechas por su padre, con la camiseta ‘pincharrata’ hace ya cuatro décadas. En esta tarde de julio J.Sebastián Verón con su designación como mejor jugador del partido ha conseguido un vínculo eterno con su padre y la historia de Estudiantes, un vínculo por el cual siempre se recordará a dos “Brujos” del balón alzando al cielo la Copa Libertadores. La historia de dos hombres y un destino: hacer felices a los hinchas “pincharratas”.
Felicidades Estudiantes…
Mariano Jesús Camacho.