Kandinga

Kandinga

Los felinos son animales verdaderamente fascinantes, su velocidad y capacidad de caza son absolutamente letales y maravillosamente estéticas. En la amplia familia de los felinos el león juega un papel poderoso y en la selva goza de la condición de monarca, de Rey. Muchos no saben a ciencia cierta el motivo por el cual se le reconoce en tan alta estima especialmente viendo que su comportamiento es al menos y aparentemente un tanto pasivo pero no podréis comprobar la verdadera razón hasta que no sintáis el rugido de un león. Un poderoso bramido que se puede escuchar a una distancia de hasta 8 kilómetros, y está diseñado para advertir a posibles intrusos y para llamar a miembros de su manada para que vuelvan al grupo. Es entonces cuando uno se percata de la majestuosidad de un felino catalogado de muy feroz pero que se comporta de forma muy sociable en su manada, excepto a la hora de comer y defender el territorio. Precisamente ahí entra de lleno la simbología y la alegoría de una especie magnífica, imponente, con más de tres metros de longitud y unos 180 kg de peso. No el más veloz de los felinos pero aún así muy rápido, letal y potente, un animal al que su melena le convierte en diferente y al que las leonas rinden pleitesía, quizás por ello lleve el cetro real. Un poderoso animal que permanece sentado en su trono a la espera de un juramento de fidelidad eterna porque cuando se lo propone no deja piedra sobre piedra tras su paso.
Precisamente sobre ello existe un bonito cuento de Boniface Ofogo en el que cuenta una vieja leyenda que hace muchos años hubo en Camerún sobre un león llamado Kandinga, el más poderoso y también el más malvado. Dicen que su maldad era tal que no dudaba en devorar a sus amigos para saciar el hambre. Por eso acabó solo. Sus amigos, su mujer y sus hijos le abandonaron. Un cuento que forma parte de la inagotable tradición oral de los bantús, una tribu que vive en las sabanas y selvas africanas y atesora la sabiduría de sus pueblos.

Una historia que he recordado mucho en estos días y que he extrapolado al fútbol en la figura de un jugador que todo apunta a que pronto dejará de rugir en los terrenos de juego del fútbol español: Samuel Eto’o. Y es que este felino indomable con su marcha nos dejará todo tipo de recuerdos, indomable pero noble, que con cada rugido hacía temblar todos los cimientos de la Liga española y su club, al que casi nadie (excepto Forlán) era capaz de impedirle su propósito.

Un animal rápido, potente y letal, como Kandinga, malvado para los rivales y fundamental para su manada pero un animal con un apetito tan voraz como para engullir a propios elementos de la misma. Es por ello por lo que pese a su poder, acabó siendo abandonado y viéndose solo, en dos ocasiones. Primero por la manada blanca y luego tras un bello viaje bermellón y convertirse en Rey de la manada azulgrana -con la que firmó dos tantos históricos en sendas cacerías europeas-, ser abandonado por segunda vez en el fragor de la victoria. Y es que el fútbol, la vida y los egos son así, la manada no debe olvidar el papel que juega el Rey pero éste tampoco debe obviar la importancia de sus súbditos en su reinado, especialmente si estos gozan del mismo poder y categoría que tú.
En cualquier caso Eto’o siempre será recordado por ser ese felino majestuoso que cazó en equipo y, que cuando no logró atrapar nada, no tuvo inconveniente en apoderarse de los restos de un animal cazado por otra especie (balón perdido por un defensor). Por eso se les llaman “oportunistas” a los leones, y Eto’o lo es y lo fue, pero quizás actuó tras la maleza de forma demasiado territorial, quizás como los leones, mató a todos sus cachorros, para eliminar la herencia de su predecesor y asegurarse de que todos los futuros cachorros tuvieran sus genes. Y quizás por ello el nuevo Rey habla de su maldad (el feeling y su territorialidad)  y haya considerado que Kandinga ya ha saciado toda su hambre y solo tenga como baza en azulgrana aquel poderoso rugido con el que hacía temblar los cimientos de su club. Ese rugido que siempre se recordará y con el que también hizo vibrar a los aficionados.

etoo
Es y por siempre será Eto’o el indomable.
Mariano Jesús Camacho.