zicoA cientos de miles de kilómetros de Rio, en la ciudad japonesa de Kashima (Prefectura de Ibaraki)
 y enfrente del Kashima Stadium fue erigida una estatua en honor a un futbolista conocido como el “Pelé blanco” y como “El Galinho de Quintino”, un genio de esos que sale cada mucho tiempo y que  en sus inicios consiguió progresivamente transformar su inicial debilidad física hasta convertirse en el primer futbolista bionico conocido tras someterse a un plan especial de crecimiento.

zico1Y es que Artur Antunes Coímbra vino al mundo como se suele decir con un “pan debajo del brazo” puesto que su padre José, -portugués de nacimiento- era panadero de profesión. Y quizás por ello pese a que nunca tuvo las cosas fáciles -más bien todo lo contrario- a diferencia de sus otros dos hermanos, Edu y Antunes -que jugaban en el América-, era el único tocado con la varita mágica del talento y la genialidad pero también el más débil y pequeño, con el handicap de una estructura física inferior. Un handicap que no ocultó la inmensidad de su fútbol y que colocó a Celso García en su camino vital y le abrió las puertas a su sueño, al sueño de su padre: “Ser Flamengo”. Ese sueño que tan bien contó el pensador brasileño Arthur da Tavola y que tan bien interpretó Zico durante su carrera con los colores rubro negros. Una carrera tan brillante que le permitió acercarse a Pelé en la comparación y a cautivar el alma del torcedor brasileño.
Un sueño que inició un 8 de agosto de 1971, a los 18 años, cuando se enfundó por primera vez la camiseta del Flamengo, en una histórica temporada en la que ya marcó 20 goles en 22 partidos. Desde entonces y cuando las lesiones no se lo impidieron no hizo otra cosa que ganar títulos para Fla, marcar goles y jugar bien al fútbol. En definitiva ser el mayor exponente de un fútbol brasileño aún puro y desbordante en talento, el fútbol de Telé Santana, aquel que le llevó a jugar más de mil partidos y marcar 729 goles, de los cuales 591 fueron con la camiseta del Flamengo. Acumulando 71 encuentros internacionales y consiguiendo anotar en 48 oportunidades, hablándole casi de tú a tú a Pelé.
Udine también quiso y pudo disfrutar también de su fútbol pero no consiguió acercarle a la gloria europea, quizás por ello y tras una dura etapa de lesiones decidió escuchar la llamada de Japón y convertirse en el mayor embajador del fútbol en aquel país. Enseñándoles a los nipones el verdadero valor del buen fútbol, del talento, la magia, la conducción, el regate, el sutil toque de libre directo hacia las telarañas imposibles. Y por ello Japón y Kashima, en la otra punta del planeta, le recuerdan y le recordarán para siempre con esta estatua con la que Antlers os recibe y con la que yo recuerdo un Trofeo Carranza en el que le hizo un gol de ensueño al portero del Betis, Esnaola, una de esas genialidades con las que el “Pelé Blanco” nos solía deleitar en cada partido.

Una iniciativa que con el paso de los años ha acabado por convertirse en la primera de las tres figuras esculpidas en recuerdo de uno de los grandes del fútbol puesto que su segunda escultura de menores dimensiones se encuentra en el llamado Mini museo Shopping de Zico en Kashima, una obra inspirada de una célebre fotografía en la que se puede observar a Zico con los brazos en jarra aguardando el momento de poner el balón en movimiento.

La tercera y en cambio la que se ha dilatado más en el tiempo para su elaboración ha sido curiosamente la que se ha erigido en su honor en su país. Concremantente en el marco imcomparable de Maracaná, en el Hall de la Fama que existe en el majestuoso estadio circular de Rio. Una obra que fue presentada en diciembre de 2009, esculpida por el artista Segundo Abel Gomes, que eligió una espectacular pose de Galinho de Quinitno efectuando una volea en el aire. En ella su esctructura curvilínea nos impresiona la idea de un Zico volando en el aire para efectuar uno de sus mágicos golpeos.

Zico en Maracaná

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Zico en Kashima

“Ser Flamengo”
“Ser Flamengo é ser inteiro e forte na capacidade de querer. É ter certezas, vontade, garra e disposição. É paixão com alegria, alma com fome de gol e vontade com definição.
É ser forte como o que é rubro e negro como o que é total. Forte e total, crescer em luta, peleja, ânimo e decisão.
Ser Flamengo é deixar a tristeza para depois da batalha e nela entrar por inteiro, alma de herói, cabeça de gênio militar e coração incendiado de guerreiro. É pronunciar com emoção as palavras flama, gana, garra, sou mais eu, ardor, vou, vida, sangue, seiva, agora, encarar, no peito, fé, vontade, insolação.
Ser Flamengo é morder com vigor o pão da melhor paixão; é respirar fundo e não temer é ter coração em compasso de multidão.
Ser Flamengo é ousar, é contrariar norma é enfrentar todas as formas de poder com arte, criatividade e malevolência. É saber o momento da contramão, de pular o muro, de driblar o otário e ser forte por ficar do lado do mais fraco. É poder tanto quanto querer. É querer tanto como saber é enfrentar trovões ou hinos de amor com o olhar firme da convicção.
Ser Flamengo é enganar o guarda, é roubar o beijo, é bailar sempre para distrair o poder e dobrar a injustiça. É ir em frente onde os outros param, é derrubar barreiras onde os prudentes medram, é jamais se arrepender, exceto do que não faz. É comungar a humildade com o rei interno de cada um.
É crer, é ser, é vibrar. É vencer. É correr para; jamais correr de. É seiva, é salva, é vastidão. É frente, é fraco, é forte, é furacão. É flor que quebra o muro, mão que faz o trabalho, povo que faz país”.
Arthur da Távola

Fotos: http://www.flickr.com/photos/vivafukuari/342449870/

Mariano Jesús Camacho.