KakáDecía Honoré de Balzac con gran sentido que “La elegancia no consiste tanto en el traje como en el modo de llevarlo”, y expresaba Samuel Johnson que “Se puede tomar de compañera a la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón.”
Y es que como decía Cruyff  “El juego sencillo es el más precioso. ¿Cuantas veces ves un pase de 40 metros cuando 20 son suficientes? La solución que parece más fácil es de hecho la más difícil.”

Tres máximas que expresan la grandeza de la sencillez, la elegancia y la fantasía, tres cualidades tremendamente complicadas de encontrar en un mismo futbolista pero que en ocasiones perfilan a un individuo destinado a entrar en la leyenda. Y es que este futbolista del que os hablo tiene como concepto de base una de las máximas de otro futbolista legendario como Glen Hoddle, que acostumbraba a decir: “Para mi la pelota era como un diamante: un diamante no te lo quitas de encima, lo ofreces.” Y aunque este “Pastor del fútbol” tenga firmes convicciones evangélicas podríamos recurrir a una frase de Platón para perfilar con más precisión la elegancia y generosidad de su fútbol. Decía Platón que “Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”. Sabias y éticas palabras que definen a la perfección el juego de Ricardo Izecson dos Santos Leite Kaká, un jugador de mirada al horizonte, zancada armónica, frenada suave, conducción sublime y cambio de ritmo letal.
Un futbolista generoso que disfruta y hace disfrutar a compañeros y aficionados, que vive de la sencillez de su fútbol, el camino más corto hacia la elegancia y la efectividad.

Un tipo que como Iniesta convierte el arte en algo cotidiano, sencillo y natural, que utiliza sus botas para canalizar la genialidad y transmitir ideas, pues como decía George Wilhelm Friedrich Hegel: “La belleza se define como la manifestación sensible de la idea.” Esta última, una reflexión que enlaza con otra frase de Schopenauer en la que define al genio, a la genialidad: “Genio: El que es capaz de ver la idea en el fenómeno.”

Y es que son pocos los elegidos, capaces de cambiar el curso de un partido y el viaje de un balón cuando entran en contacto con el juego. Kaká es uno de ellos y aunque hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego -como decía Lev Nikolaievich- el brasileño jamás da una zancada sin otear el horizonte que le aguarda y el mundo que le acompaña. Por todo ello debemos valorar en su justa medida la fortuna que tenemos en el fútbol español de que un jugador como él vaya a desplegar su fútbol por los campos de juego de nuestra Liga.
En defintiva aunque la Cristiana evangelización se encuentre en un punto muy lejano y opuesto a mis creencias personales he de reconocer que creo firmemente en la divinidad de sus botas por lo que opino que la llegada de Kaká es sin ningún género de duda la más destacada incorporación de este verano. Un jugador diferente al que si le acompaña la fortuna y le respetan las lesiones, marcará una época y dejará huella en el fútbol español, como ya hizo en Milán, donde ya sienten la ausencia de su fútbol sencillo pero genial y elegante pero eficaz.
Mariano Jesús Camacho.

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