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En la pasada de edición de la Supercopa española tuve la ocasión de contemplar una acción de Zlatan Ibrahimovic que me recordó al vuelo de un genio que dejó su sello en el fútbol español con la camiseta del FC.Barcelona y ya en su última etapa con los colores del Real Madrid. El sueco controló un magistral pase de Messi al área y el balón se le fue arriba, hacia aquellas alturas en las que solo los genios pueden llegar con la suficiente calidad como para impactar con el esférico en una acción más propia del kárate o la acrobacia.

Y es que aunque Hugo Sánchez nos demostró que el fútbol y la acrobacia eran actividades deportivas absolutamente compatibles  y pese a que a Cruyff ya le vimos en un vuelo hacia el gol por el que llegó a ser conocido como “el holandés volador”, la historia del Barcelona y la Liga española nos remite a una época anterior y ya remota en la que un futbolista llamado Samitier se convirtió en la primera gran estrella y el primer delantero volador del fútbol español.
Josep Samitier fue el primer gran ídolo de la afición azulgrana, un tipo con una gran historia y con unas cualidades sobresalientes para el deporte y  el fútbol. Era un atleta y poseía un dominio del esférico extraordinario, rompió esquemas por su estilo de juego y conectó con las clases populares por su enorme carisma. Por todo ello fue bautizado con el sobrenombre de “El Hombre Langosta” y “Mago del balón” Sami poseía una personalidad arrolladora, era un hombre muy carismático y que dejaba huella. Precisamente y en relación a su vida encontré en una publicación de Jaume Sobrequés sobre la  historia del FC Barcelona, un “Aleluya”-llamado también Auca era una serie de viñetas dibujadas con un texto que lo ilustraba- dedicado a la figura de Samitier. Un aleluya del que os dejo el texto para que os hagáis a la idea de la grandeza de la figura de Samitier:
Sonó un pedo en lo profundo
y haciendo una tamburella,
vino Samitier al mundo.
Al muy poco de llegar,
mirándole tan tranquilo
ya lo hicieron retratar.
Al dar los primeros pasos,
ya aprendió a darle a la bimba
bote-prontos y xuta rasos.
Estudió con atención
el salto de la langosta,
para mejor ocasión.
Estudió de mala gana,
y por jugar a fútbol
le gustaba hacer campana.
Con el salto del atún,
driblaba a sus compañeros,
cuando era un nyebit aún.
Dicen que de pequeñuelos,
él y Zamora se amaban
cual dos hermanos gemelos.
Fue un jugador colosal
y aprendió a hacer travetas
en el Internacional.
Gamper quiso a toda costa
hacer un día, atrevido,
la pesca de la langosta.
Samitier no se encaparra,
pues a los del Barça un día
los convidó a butifarra.
Para ganar más dinero,
le ha cogido la cebolla,
de hacerse peliculero.
Y alguien dijo con razón
que para ganar la perras
es el “Mago del balón”.

"El Hombre Langosta"

"El Hombre Langosta"

Como podéis leer en estas líneas queda retratada a la perfección la historia de un genio que regresó a mis recuerdos en aquella acción de Ibrahimovic, otra gran estrella que ha llegado a España y que como decían de Sami dicen que también es un “Mago del balón”. Un tipo también de personalidad fuerte y arrolladora, que ve el fútbol desde las alturas pero lo juega por donde se debe jugar y aunque le queda lejos llegar al punto de leyenda que llegó Samitier tiene la oportunidad para conectar con la afición azulgrana. Una afición que al verle volar y rematar se preguntará con gran emoción si el regreso del “Hombre Langosta” se ha producido.

Fuentes:

FC Barcelona, cien años de historia, de Jaume Sobrequés Callicó. 1998, Edi-Liber Editorial.

Foto: http://www.fcbarcelona.cat/web/castellano/club/historia/jugadors_de_llegenda/samitier.html

Mariano Jesús Camacho.

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