playa-de-la-caletaEn estos tiempos en los que todo termina y en los que el estío da sus últimos coletazos vendrán días más cortos en los que el “Búho de Minerva tendrá que alzar el vuelo un poco antes y al caer la tarde”. Días que nos recuerdan que todo finaliza pero en los que todo comienza, el ciclo natural de la vida, de la naturaleza, esa señora sabia que a través del azul del mar nos muestra su ecuación Universal con el mágico movimiento periódico de ascenso y descenso de las aguas del mar en las costas, por influjo de las atracciones combinadas del sol y la luna.
Mareas vivas de lunas llenas, nuevas y muertas de lunas crecientes y menguantes, ascensos y descensos que nos recuerdan el comienzo y el final. Ciclos constantes que en su ascenso nos envuelven con su manto azul y en su sosegado descenso nos muestran la desnudez del lecho marino.
El secreto y la grandeza de las cosas sencillas que nos muestran el camino vital, el giro de la Dama Azul, la llegada de mareas vivas que nos sacan del fondo del mar y nos recargan de energía vital.
Ahora que todo termina, todo comenzará a empezar, entonces todos volveremos a soñar y cuando el primer balón comience a rodar nos quedará un poco menos o un poco más para cumplir nuestros sueños de grandeza y felicidad.
Son las Mareas de cada año que indefectiblemente marcan nuestro destino y nuestro ascenso o descenso semanal. Es el fútbol que como la vida en su incesante “continuum” de mareas vivas o muertas y mareas altas y bajas nos atrapa con su irresistible poder de atracción.
cadiz2Es la renovada ilusión ante la nostálgica visión de la marea anterior, por ello ahora que todo comienza aguardo con emoción a que lleguen esos momentos en los que volveré a disfrutar de las pequeñas cosas, las pequeñas victorias, las cosas sencillas y de los modestos logros del equipo de mi ciudad.
Por todo ello y ahora que todo comienza y que tanto se habla del binomio de poder que en España se vivirá es el momento para animar y darle su sitio, su lugar a todos aquellos, que como yo, mantenemos la ilusión intacta por nuestros modestos colores y nuestra personalidad.  
Mariano Jesús Camacho.