silvaLlegaba España a Riazor para reencontrarse con la fase de clasificación en un momento decisivo en el que tras la desigual imagen mostrada en la Copa Confederaciones y la dubitativa actuación colectiva del último enfrentamiento ante Macedonia se había comenzado a generar ciertas dudas en el entorno sobre el juego y la dirección técnica de la selección. En esas estábamos, debatiéndonos entre un 4-4-2 y un 4-5-1, cuando nos percatamos de que la roja saltaba al césped con un claro 4-3-3.

La historia de siempre, el debate eterno sobre el dibujo táctico más conveniente para un talentoso grupo de jugadores a los que hacerles sacar su mejor versión sin renunciar al estilo que les define y nos ha definido como campeones. Ese estilo y forma de jugar que identifica a estos grandes jugadores, que en definitiva les define y les hace ser superiores cuando muestran su mejor versión. Como ha sido el caso de David Silva, un futbolista que fue decisivo en aquella selección campeona y del que felizmente hemos recuperado su mejor versión. Casos como el suyo nos vienen a demostrar que los grandes equipos son creados por el trabajo y la asociación de grandes jugadores. La posición en el terreno de juego es crucial pero también lo son el estado físico y anímico, cuando estas tres premisas se cumplen el rendimiento colectivo crece de forma exponencial y la asociación entre jugadores resulta mucho más fluida. Básicamente y a grandes rasgos esto es lo que ha sucedido con la selección, de esta forma hemos visto la versión a la que nos tiene acostumbrados Xavi, una gran versión de Busquets, una destacada versión de Villa, una buena versión de Xabi Alonso y de Fernando Torres – en su trabajo habitual para el equipo aparte de las acciones de gol-, una excelente versión de Piqué, del que nos preguntamos dónde tiene su techo y por supuesto la mejor versión de David Silva, ese futbolista talentoso, de entendimiento telepático con Villa, disparo de seda y asociación mágica con Xavi Hernández.
En definitiva el regreso del buen juego y ese estilo que causa tanto éxito y admiración y nos ha reconducido a nuestro camino
Tras ver el excelente partido completado por la selección español ante Bélgica dos cuestiones han rondado por mi cabeza: la primera es que me pregunto: ¿qué pasará cuando vuelva Iniesta con su mejor versión o cuando Senna vuelva a ser ese escudo antimisiles que trabaja de forma incansable pero con calidad, para que el talento surja de las botas de estos magos del balón que tenemos la suerte de disfrutar?
Y la segunda: ¿están de regreso o es que nunca se fueron?, en mi opinión y aún reconociendo que en algunos momentos dudé de la conveniencia de hacer pruebas con el dibujo táctico de la selección creo que nunca se fueron, puesto que pese al bajo momento sufrido siguieron siendo fieles a su estilo, a su idea, a la espera de que los grandes jugadores ofrecieran su mejor versión y posibilitaran el retorno al buen juego y el éxito de la roja. Por todo ello sigo esperando a Iniesta, un futbolista que como Silva te ofrece una infinidad de posibilidades para establecer las mejores asociaciones sobre el terreno de juego. Asociaciones de un grupo de futbolistas que disfrutan y hacen disfrutar en cada partido a los aficionados del fútbol español y mundial.
Mariano Jesús Camacho.