Christian Bromberger

Christian Bromberger

La antropología es una ciencia social destinada al estudio del ser humano en la que se engloba el análisis del comportamiento humano a través de las ciencias naturales, sociales y humanas. Una de las cuatro ramas que la componen es la antropología social, una ciencia integradora que estudia al hombre en función al marco social y cultural al que pertenece.
En definitiva una disciplina de estudio y análisis que aporta una muy valiosa información sobre el comportamiento social y humano. Y enmarcadas dentro de este comportamiento humano podemos encontrar las actividades deportivas que generan entorno suyo todo tipo de acciones y reacciones sociales y humanas. 
En concreto todo lo que gira y acontece alrededor de un partido de fútbol ha sido estudiado por varios especialistas en antropología que han teorizado sobre el mismo y sobre los grupos tribales que defienden lo colores de un equipo, el fútbol como una fiesta, una guerra simbólica y una guerra materializada. El fútbol como espejo de la sociedad, como productor de realidades sociales.

Tribus, Guerra simbólica y materializada.

Tribus, Guerra simbólica y materializada.

El fútbol como visión del mundo, la teoría del fútbol como espejo de la sociedad en la que este deporte para ello debe ser tan complejo y diverso como la realidad misma. En este estudio me gustaría presentaros algunos extractos del trabajo realizado por el antropólogo francés Christian Bromberger, un brillante estudio sobre está temática en el que nos ha dejado una serie de reflexiones que representan el mayor y mejor acercamiento de la antropología al fútbol:
“No se puede uno imaginar un torneo disputado por señores y vasallos, el fútbol no podría haber existido en la Edad Media. De allí que la meritocracia en el fútbol, donde nadie es predeterminado por su origen (Pelé era negro, Maradona era villero…), sea coextensiva con el pluralismo democrático donde, por principio al menos, todos somos pares. Lo mismo podría decirse de multitud de otras esferas de la vida social: el management contemporáneo, con su rara mezcla de individualismo y espíritu de equipo, de brillantez de los mejores y de solidaridad y de cooperación, etc. Como si cualquiera pudiera encontrar allí una metáfora de la vida social”. 
 “El fútbol se populariza con la revolución industrial, en pleno siglo XIX, y en la cancha se realiza una especie de ideal social: la planificación colectiva, la repartición por puestos y el espíritu de equipo tienen que ver con ese origen”.
  “El fútbol nos dice que para tener éxito hace falta un talento que no está ligado al nacimiento ni a los orígenes sociales. Si nos gustan Pelé, Maradona o Zidane, se debe a que nos muestran que no es necesario ser ‘hijo de’ para ser alguien; que el último puede ser el primero”.
“Una de las lecciones que el fútbol nos da para el mundo es que como requisitos para tener éxito, además del mérito, hace falta solidaridad, tener suerte, recurrir a la trampa y contar con una justicia favorable”.

“Es cierto que se han comparado los estadios con santuarios y que existe mucha afinidad entre la pasión por el fútbol y la religión. Hay, en efecto, un espacio consagrado (el césped), oficiantes (los jugadores), feligreses con una gestualidad codificada similar a la liturgia y toda una serie de actitudes mágico-religiosas. Creo, no obstante, que se diferencia de una religión por el hecho de que el fútbol no aporta ningún mensaje sobre la salvación”.

“En el fútbol se pueden perder oportunidades increíbles. Los hinchas y jugadores saben de esa mezcla de suerte y destino y multiplican los rituales para gravitar sobre ella. Pero, como dice el dicho, a la suerte hay que ayudarla”.

“No hay ningún otro deporte que deje tanto lugar a la trampa -como el fútbol- y todos los jugadores lo saben: agarran al adversario de la camiseta -sin que el árbitro los vea-, se tiran al suelo por un golpe no recibido, etcétera”.

“La justicia en el fútbol tiene un carácter muy particular: es inmediata y sin apelación. Sabemos que la faz del mundo futbolístico puede cambiar por un error de arbitraje. Hay miles de ejemplos. Uno que recuerdo es del Mundial de 1998, cuando el árbitro cobró un penal contra Junior Baiano por una falta al noruego Tore Flo, lo que tuvo como consecuencia la eliminación de Marruecos. Porque el fútbol nos recuerda también que en nuestro mundo no basta con vencer al enemigo, también es necesario que otros equipos pierdan o ganen”.

Fuentes:

http://www.efdeportes.com/autor/bromberg.htm

Chistian Bromberger-Antropólogo