Con motivo del rosario de premios, agasajos y reconocimientos que le llegan y le llegarán a uno de esos locos bajitos del Barça que nos hacen la vida más feliz a los aficionados al fútbol, recupero un post que en su momento dediqué en Génesis Esférica a la figura referencial en la vida de un chico rosarino llamado Lionel.

Y hablando de rosarios y rosarinos me gustaría que viajarais por un momento con vuestra mente a la ciudad argentina del mismo nombre que tuvo a bien acoger entre sus ciudadanos ilustres a uno de los mejores futbolistas de esta generación. Evidentemente os hablo de Rosario una ciudad del centro-este de Argentina, cabecera del departamento homónimo, y la más populosa de la provincia de Santa Fe. Conocida como la Cuna de la Bandera por ser el lugar donde se enarboló por primera vez la bandera de Argentina y como la «Chicago argentina» debe su nombre a la advocación de la Virgen del Rosario.
Una ciudad que alumbró dos hijos varones y revolucionarios que cambiaron para siempre la historia de la localidad. Ernesto Che Guevara y Lionel Messi, cada uno revolucionario en su campo, y en el caso de Lionel posiblemente el rosarino más conocido en la actualidad.
Gracias Doña Celia.
Un 24 de junio de 1987 nació allí en el barrio La Bajada, un chico al que pusieron de nombre Lionel. Vino al mundo del vientre de su madre Celia, que a su vez nació del vientre de otra madre rosarina llamada Celia también. La abuela de Lionel, Doña Celia, aquella que junto a Jorge Messi (padre de Messi) jugó un papel determinante en los inicios futbolísticos de este pequeño diablo en el potrero de Grandoli.

Y es que todo sucedió tal y como lo cuenta Lionel: “Hasta los cinco años nunca había tocado una pelota de fútbol -relata Messi-. Mi papá me cuenta que una vez, en la casa de mi abuela Celia (falleció en 1998), mis hermanos jugaban en el patio de la casa junto con mis primos y que cuando me llamaron porque les faltaba uno, yo no quise ir. Dicen que cuando toqué la pelota, todos me miraron extrañados. Entonces, mi abuela me dijo que iba a llevarme a Grandoli, mi primer club, y donde hasta tuve la suerte de ser dirigido por mi viejo”.
Posteriormente Doña Celia lo llevó a la calle Laferrére al 4700, donde a un costado de los complejos del Fonavi, se encuentra la canchita de tierra de Grandoli. Allí según cuenta su padre, Doña Celia invitó al técnico llamado Aparicio a que ingresara a “la Pulga” al partido ante la ausencia de uno de los chicos. Jorge Messi lo cuenta de la siguiente manera:

“Mi suegra fue una visionaria -cuenta con emoción Jorge, el papá de Lionel-. Ella le dijo a Don Apa que lo ponga a jugar. Me acuerdo que Apa le dijo: Está bien, pero se lo pongo cerca de la raya, así cuando llora lo saca usted solita. Ese día Lio la rompió y desde entonces jugó siempre de titular.”
Aparicio quedó petrificado cuando Lionel agarró su primera pelota, entonces comenzó el primer gran reto de su carrera: sortear a todos y llegar al marco rival. Aparicio ante eso le gritó insistentemente a Messi :¡Largála, largála!. Pero Leo siguió hacia delante con esa misma estampa que le caracteriza a día de hoy y que en aquel instante hizo convencer a Aparicio que Doña Celia le había llevado al potrero a un chico único, especial.

Luego llegó la etapa en Newells, los problemas de crecimiento, la lucha de Jorge Messi para que Acindar, la empresa en la que trabajaba cubriera el tratamiento de Leo, algo que consiguió durante dos años. También las falsas promesas de Newells para seguir con el tratamiento y la prueba con River, que pasó pero que el conjunto bonaerense dejó pasar, y finalmente la aparición del Barcelona.

Cuenta la historia que en la década de 1900, Rosario fue también llamada “La Barcelona de Sudamérica”. Era todo un presagio un siglo antes de que uno de sus ciudadanos se convirtiera en ídolo de la Ciudad Condal.

En definitiva aquí queda este pequeño recuerdo a Doña Celia, a la inquebrantable fe y cariño que profesó por Lionel. Ese pequeño futbolista que muestra su verdadera grandeza cuando se asocia con jugadores como Xavi e Iniesta y que indudablemente aún debe aprender a convivir en soledad y con la presión de ser el mejor portando el peso de llevar la camiseta nº 10 de su selección
Por ello además me gustaría resaltar y recordar el magnífico trabajo realizado en Informe Robinson, sobre la lucha personal de Leo y de la familia Messi Cuccittini.

Aquí os dejo un enlace en el que podréis disfrutar con aquel documental en el que se pudo comprobar lo difícil que es llegar a ser un nº1.
http://documentales.tv-on.es/deporte/el-informe-robinson-messi/

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Lionel_Messi
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=799933
Foto:
cuadrivio.blogspot.com/2007_07_01_archive.html
Mariano J.Camacho.