Como se sabrá la iniciación, no es un termino exclusivamente religioso, filosófico o esotérico, pues su uso es muy común en el mundo profano, así es muy común escuchar sobre la iniciación en otro tipo de actividades. Trasladada al fútbol la definiría como aquel concepto o estilo de juego que traza un camino iniciático y despierta la consciencia de sus discípulos, que además de seguir con el camino trazado desarrollan tal nivel de virtudes que dan muestra de forma irrefutable de su crecimiento y evolución.
Arrancando de este concepto me gustaría referirme a dos estilos de juego diametralmente distintos, el  de Johan Cruyff basado en la posesión y la endiablada circulación de la pelota, un juego de posición y creación de espacios fundamentado en el viaje de la pelota por el terreno de juego. Y el estilo de Raymond Goethals que fundamentaba su éxito en el trabajo realizado en el momento que no era poseedor de la pelota. El arte de dominar el juego con el achique, los repliegues, la idea de atacar defendiendo y no dejar resquicio al rival. Un estilo en el que era necesario un alto despliegue físico y táctico y por tanto un muy exigente nivel de entrenamiento.
Dos claros conceptos para nada nuevos en su tiempo, surgidos de la evolución de otros, modelados a partir de la creatividad técnicos hoy considerados maestros, que en su día fueron discípulos.
Como Cruyff lo fue de Michels y Sacchi de Goethals, este último el mejor técnico belga de la historia, un técnico que expresó abiertamente su antipatía por el “holandés volador” y que por cierto no tenía demasiado buen concepto sobre los holandeses, aunque esto entra dentro de la filias y las fobias personales.
En todo caso un gran entrenador, un estudioso del fútbol que sentenciaba cuando hablaba y que en una entrevista publicada en L’Equipe en 1993 trazó las líneas de su visión sobre el fútbol y su trabajo.
Una magnífica entrevista en la que Goethals se expresaba abiertamente y no tenía reparos en demostrar su fascinación por el fútbol desplegado por el equipo de Cruyff, aunque dejaba muy claro -no sin razón- que aquello no era nada nuevo:
– “Lo que hace es una evolución del 3-2-5 o el 3-2-2-3 del Ajax de Amsterdam, adoptado por el Barça gracias a Cruyff”

Y aquella idea era totalmente contraria a la que Goethals preconizaba, un sistema defensivo de su invención que llamaba: “defensa a cinco con desplazamientos laterales”.
Con este sistema pretendió poner freno a un Ajax que por entonces era el mejor equipo de Europa, un sistema para contrarrestar el estilo ofensivo del Ajax de Michels, de tres defensas dos centrocampistas y cinco delanteros. Jugándoles arriba, con cinco defensas, con dos laterales bastante rápidos, provocando su caída sistemática en fuera de juego. Atacando sus puntos débiles, sobre el punto neurálgico situado en su defensa.
Algo que Goethals puso en práctica en aquel entonces y luego volvió a hacerlo con el Barça de Cruyff. Un entramado táctico que el belga veía así:
-“Pides a tu delantero centro que se quede siempre colocado en el medio, y ubicas tu segundo delantero cerca de la banda. Así molestas a los tres defensas de Cruyff y creas dos enormes carriles por los cuales tus laterales pueden introducirse”
Unas trampas tácticas que viendo los resultados que los equipos de Goethals cosecharon ante los que jugaban partiendo de la idea del fútbol total, no tuvieron mucho éxito, pero que sentaron las bases de enseñanza para otros técnicos, que elevaron a límites de perfección las ideas del creador de aquellos legendarios Anderletch y Standard de Lieja. Y este es el caso de Arrigo Sacchi, discípulo de Goethals que puso en práctica y mejoró de manera sublime en ‘su Milán’, muchas cosas que vimos hacer con anterioridad a la selección belga, tercera en la Eurocopa del 72, al Anderletch y al Standard.

Ese técnico belga conocido como “el Mago” y “la Ciencia”, que en 1972 siendo seleccionador belga, en una rueda de prensa, adelantó la tesis según la cual trazó las enseñanzas con las que el Milan AC marcó una época. Es decir, con un ‘pressing’ muy fuerte, una defensa con cinco elementos y la ocupación de los pasillos.
El inspirador de Sacchi, alumno que supera al maestro y alumno que recibe una lección de este. Paradójicamente director técnico del Olympique de Marsella, equipo que acabó con el trono del Milán de Arrigo y conquistó una Copa de Europa, que hacia justicia a sus conocimientos y su trayectoria.

Aquel que en la entrevista concedida en el año 93 al periodista Alejandro Voalent de L’Equipe respondió de la siguiente manera a esta pregunta: ¿Cómo será el fútbol de mañana?
-“Es el fútbol de Cruyff, el del Ajax. Lo de los viejos tiempos, porque Cruyff no ha inventado nada, simplemente utiliza un sistema tan viejo como el fútbol. Se dice que la historia es un eterno renacimiento y en el fútbol pasa lo mismo”.
Sabias y proféticas palabras que se han cumplido paso a paso, gracias a la escuela iniciática de Cruyff y especialmente a Pep Guardiola, aquel que ha continuado con la iniciación y ha logrado la evolución, aportando fortaleza y equilibrio a un sistema que aún teniéndolos, antes tenía más resquicios y puntos débiles.

Fuentes:
http://hemeroteca.elmundodeportivo.es/preview/1993/05/27/pagina-2/1275414/pdf.html

Mariano Jesús Camacho.