Cuenta el Nuevo Testamento que en el siglo I de nuestra era, doce personas quedaron colgadas por el mensaje de amor y paz de un ser muy especial que les atrapó y magnetizó con su verdad. Dicho ser no hizo otra cosa que hacerles ver el camino para hacer realidad un sueño y cambiar la realidad vital de un mundo en el que el desequilibrio entre los poderosos y los necesitados era cada vez más abismal.

Él les hizo ver que aquellas abismales distancias, en cuyas fronteras derechos humanos sucumbían ante posesiones y un puñado de monedas, se volatilizaban al hablar de conceptos como el amor, la fraternidad, la igualdad, la esperanza, la felicidad…
Dos mil diez años después parece que poco hemos comprendido de aquel mensaje, hemos evolucionado pero seguimos buscando la felicidad por caminos equivocados, que implican la infelicidad de otros, aferrándonos a bienes materiales que se derrumbarán y nos mostrarán la desnudez de un ser humano vacío.
Afortunadamente aún existen personas que pese a la escasez de sus recursos económicos pero gracias a la abundancia de sus recursos morales y humanos, buscan y encuentran el camino correcto para encontrar la felicidad.
El camino que doce jóvenes sin recursos, procedentes de barrios deprimidos encontraron en las esquinas de Chaco Chico, donde dieron forma a sus sueños a través del fútbol e intentaron cambiar su realidad.
Cuentan que para ello atravesaron un basural y en un viejo terreno baldío clavaron tres tablas con la base de su mensaje: “En breve, Polideportivo del Club Defensores del Chaco”

En aquel entonces solo eran doce locos que intentaban levantar un sueño de la nada pero la fortaleza de su mensaje y el fondo moral que les respaldaba trazó la senda y el camino para hacer sus sueños realidad. Y de esta forma lograron cambiar un poco la triste realidad de muchos chicos, que como ellos, solo se sienten felices en aquel potrero de los sueños.
Así a través del deporte lograron intervenir en el desarrollo humano de sus gentes, que gracias a su iniciativa tuvieron acceso a otras áreas sociales imprescindibles como el arte, la cultura, la justicia y la educación.
Hoy, gracias a ellos la zona del Noroeste del Conurbano Bonaerense, el partido de Moreno, los partidos de José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas puede contar con una modesta Fundación surgida del sueño de doce jóvenes que comprendieron el verdadero camino de la felicidad: Defensores del Chaco.
Y para ellos este pequeño recuerdo, porque su barrio es nuestro barrio, el de cualquier ciudad, el de cualquier lugar…

Mariano Jesús Camacho.

Anuncios