Día uno de un año nuevo, el reloj marca la hora nona del computo romano y este bajel sigue navegando con su velamen henchido por nuevos y esperados buenos vientos, aquellos que empujan mi viejo pero firme casco sobre la espuma del mar. Ese mar que me llevó a este puerto de ideas y aventuras que anoté pacientemente en un cuaderno de bitacora guardado en la cubierta junto a la rueda del timón, allá donde mi aguja naútica posibilitó una navegación horizontal y segura.

Firme travesía, con el norte como guía y la historia como dotación, un bajel de ideas en el que encontré buenos amigos como el periodista santiagueño Roberto Eduardo Vozza del que rescato el siguiente articulo que hace un tiempo gentílmente me envió:

Los escenarios donde se juega el fútbol mayor en la Argentina, ya sea en la Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y en Santa Fé, se conocen también bajo denominaciones metafóricas al responder o a sus características arquitectónicas o por circunstancias derivadas del mismo fútbol. Esto es, las implicancias por sucesos históricos que acontecieron en algún momento de la historia.
Así por caso el estadio de River Plate, es conocido como “el Monumental” por la enorme superficie de sus tendidos y contar con la mayor capacidad en soporte de espectadores.
A la cancha de Boca Juniors le llaman “la Bombonera” por su estilo arquitectónico en forma rectangular y elevada que los hinchas le vieron como si fuera el formato de alguna caja conteniendo esas ricas golosinas. Y así se instauró su nombre cual si fuera una celebridad.
Al antiguo estadio de San Lorenzo de Almagro en el barrio porteño de Boedo le llamaron “ El Gasómetro” cuando se levantaba sobre la Avenida La Plata. Y no fue porque algún establecimiento de esas características hubiese funcionado primitivamente en dichos terrenos o estuviera en la vecindad, sino porque sus primeros tendidos se semejaban a un gasómetro según la apreciación popular.
Al de Racing le llaman el “Cilindro” de Avellaneda por el cerramiento de sus tribunas techadas, y a su vecino Independiente, el “Estadio de las dos viseras” por contar un sector importante de plateas con dos enormes aleros.
A Velez Sarsfield se le conoce como “El Fortín de Villa Luro”, nombre impuesto por un periodista del diario “Crítica” quien en una crónica de antaño resaltó que la cancha de Velez era un recinto inexpugnable, difícil para todos los adversarios visitantes, donde además, las humildes casas que se levantaban en su entorno parecían configurarle una autentica muralla.
Cabe acotar que los fortines fueron una referencia histórica durante la batalla contra los indios en las zonas desérticas del sur de la Argentina. Eran cuarteles de campaña controlados primero por los españoles y luego por los criollos en los tiempos de la civilización y conquista de América
Al estadio de Banfield le apodaron “El Taladro” porque un cronista elaboró una crónica con tono metafórico, en la que apuntaba que Banfield no ganaba, sino que como local “taladraba” a sus adversarios.

“El Cementerio de los Elefantes”.

Y así llegamos a la Santa Fe de la Veracruz, donde al estadio de uno de sus más afamados clubes futbolísticos, Colón, se le bautizó como “el Cementerio de los Elefantes”.

Colón nació a principios del siglo 19 y su nombre surgió de los estudios sobre el descubrimiento de América por un grupo de adolescentes en cumplimiento de sus obligaciones escolares. El color rojo y negro de su casaca se tomaron de una barcaza que era reparada en la costa del Río Paraná, cerca del campo donde se fundó la institución.
Colón intervino en los torneos de la Liga – después Federación Santafecina de Fútbol a partir de 1913, coronándose campeón invicto; circunstancia que se repetirá en los años 1914, 1916, 1918, 1921, 1922, 1923, 1924, 1925, 1929, 1930, 1937, 1943, 1945, 1946 y 194.
En mérito a tamaña ‘performance’ 1948 se aceptó su afiliación a la Asociación del Fútbol Argentino para militar en sus campeonatos. De este modo Santa Fé contó con cuatro instituciones en la AFA: Rosario Central y Newell’s Old Boys de la ciudad de Rosario, Unión y Colón.
Colón comenzó jugando en la división ascenso y es a partir de ese momento en que sus históricas consagraciones le impusieron el nombre de “Cementerio de los Elefantes” a su estadio. Precisamente, en su condición de equipo de segunda división derrotó a equipos de primera línea; a extranjeros de reconocida fama y hasta la misma selección argentina.
Lo que se convirtió en leyenda ocurrió el 10 de mayo de 1964 cuando enfrentó amistosamente al afamado y encumbrado Santos de Brasil con Pelé en su formación. Le ganó 2 a 1 y aquella victoria significó toda una fiesta en Santa Fé.
Un triunfo de campanillas más con el antecedente de que los brasileños venían de ganarle a Boca Juniors y Racing en el marco de una gira que realizaba entonces por Argentina. La victoria de Colón, llámese hazaña, fue noticia nacional.
Y con tamaño acicate de no amilanarse ante los grandes, ese mismo año, en el mes de septiembre, le ganó a la Selección Argentina 2 a 0
Y el episodio que terminó por consolidar la denominación de “Cementerio de los Elefantes” fue cuando el 26 de marzo de 1967 venció al entonces bicampeón mundial y campeón de la Copa Libertadores de América, Peñarol de Montevideo por 3 a 2. Pero la fama de Colón de ganarle a los grandes ya era de antigua data:
En 1922 derrotó al mismo cuadro uruguayo 1-0 tras un encuentro previo que finalizó en una igualdad de dos tantos. Meses después volvió a ganarle a Peñarol 2 -1.
La historia también registra otros éxitos contra cuadros uruguayos de renombre por esos tiempos y un empate en un gol por bando con la selección del vecino país en 1967.
En 1999 registró un triunfo ante Universidad de Chile 2-.0 en cotejo amistoso y en calidad de visitante que significó la caída de un record de invicto que mantenía en esos momentos la escuadra trasandina.
El célebre Colón de Santa Fe en los torneos de AFA alcanzó el subcampeonato “Clausura” de 1997, lo que le permitió participar de la Copa Conmebol de carácter internacional ubicándose en el tercer lugar en la clasificación final

En el año 2003 se clasificó para disputar la Copa Nissan Sudamericana, con la conducción técnica de Edgardo Bauza, quien condujo recientemente a la Liga Deportiva de Quito, Ecuador, a la obtención de la Copa Libertadores de América.

En el último campeonato del año, el Clausura, Colón se salvó de disputar la promoción para no pelear en contra del descenso. Fue verdugo de Racing al ganarle en la última fecha 1-0 y dejar en terapia al tradicional club del fútbol argentino que no obstante pudo salvarse y continuar en el círculo superior.

Secuencia histórica: Terminó el partido y Pelé es saludado por los jugadores de Colón después del resonante triunfo ante el Santos F.C. 2-1.

Roberto Eduardo Vozza – Periodista de Santiago del Estero (Argentina).

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