José Saramago es a mi juicio uno de los grandes literatos de nuestra época, narrativa de enorme calidad literaria, representa además compromiso y fiel reflejo de la condición humana. Y su magistral obra: “Ensayo sobre la ceguera”, lo mejor que he leído sobre ello.
Una lección de literatura, sabiduría y comportamiento humano en toda regla, una novela basada, como todos sabéis, en una pandemia de ceguera que comienza de forma espontánea cuando un señor que conduce un coche, pierde la visión y todo queda en blanco frente a sus ojos. El enfermo nº cero que expande la extraordinaria trama en la que la trepidante acción y los diálogos nos muestran las peores miserias de la condición humana.
La cara B del ser humano, esa que escondemos tras la apariencia y que por desgracia con la progresiva pérdida de valores éticos esenciales, mostramos con demasiada asiduidad. Tanta asiduidad como para hacerme preguntar cada día si el genial Saramago está haciendo un ensayo clínico sobre su teoría con nuestro fútbol y sus personajes:
Directivos ejecutivos de la FIFA que pretenden cegar al pueblo y venden como ONGs, mundiales en tierras necesitadas de otro tipo de recursos. Directivos de la FEF que cegados en su ignorancia pretenden ser eternos. Presidentes que no se juegan su dinero pero sí su intachable imágen pública y social, cegados por el poder y la política. Presidentes que jugándose su dinero quedan cegados por la avaricia y la prepotencia, y amparándose en ello juegan impunemente con colores y sentimientos de aficiones centenarias.

Jugadores cegados por la fama, el dinero y la vanidad, entrenadores cegados por su inflexible sistema, colegiados cegados por ausencia de preparación y profesionalidad, periodistas cegados por el forofismo, la subjetividad e intereses de sus medios, aficionados cegados por su extremismo, la violencia y mensajes políticos enviados desde foros equivocados.

Ceguera, ceguera y ceguera, un mal endémico cuando un balón de intereses rueda por una cancha, en la que en algún otro tiempo lejano se jugó al fútbol.

Lo peor de nuestro fútbol, ese virulento y contagioso mal que provoca el terrible nublado de mis ojos, la galopante y blanca ceguera que me impide seguir escribiendo y comienza a sacar las peores miserias que guardo en lo más oscuro de mi corazón——————————————————————————————————————————————————————————————————————————————-

Mariano Jesús Camacho