Paddy O'Connell

La trampa, el fraude y el engaño poseen tanta antigüedad como el ser humano y es el medio por el que un individuo o un grupo de ellos consiguen alcanzar sus objetivos y metas por el camino más corto, recurriendo para ello a artimañas por las cuales logran saltarse la ley o el orden establecido.
En España la conocemos como picaresca, aquella que en la literatura española del Renacimiento dio origen a un nuevo género literario que brilló en el Siglo de Oro. También conocida como amaño y en deporte como tongo representa tanto la ausencia de escrúpulos del pícaro comprador como la debilidad del oponente que se deja extorsionar, engañar y sobornar.

En todo caso y como dije el arte del engaño es un defecto o cualidad inherente al ser humano, al que ha recurrido en más de una ocasión en el campo deportivo y en el fútbol desde sus orígenes hasta nuestros días. Escándalos que hacen tambalear cimientos de deportividad del fútbol actual a través de las apuestas deportivas pero que experimentaron sus primeros vestigios de vida en el fútbol inglés, pionero de tantas historias.

Historias como la vivida en al año 1915 con un conocido protagonista como uno de sus actores principales. Patrick O’Connell, técnico que le dio al Real Betis su primer y único título de Liga en 1935. Histórico futbolista nacido en Dublin, también conocido como Paddy O’Connell un notable zaguero que brilló con los conjuntos de Belfast Celtic, Sheffield Wednesday, Hull City y de forma especial con la camiseta del Manchester United y la selección irlandesa con las que portó la capitanía.
Y es en este punto donde se convierte en protagonista de uno de los primeros escándalos de la historia del. fútbol inglés. Hablamos de la temporada 1914-15 en la que O’Connell firma por el United por la cantidad de £ 1.000. Paddy llega a un club en el que vivirá una intensa campaña en la que el club de Manchester coqueteará peligrosamente con el descenso de categoría. Son unos años evidentemente complicados pues el momento que se vive a escala mundial es muy delicado y previo al primer conflicto bélico de orden mundial -Primera Guerra Mundial-.
La fecha un 2 de abril de 1915 -Viernes Santo para más señas-, el Manchester se juega el descenso de categoría ante el Liverpool, que llega sin aspiraciones pero en una situación cómoda -a mitad de tabla- una delicada circunstancia que en cambio es lo último que les preocupa.

Los futbolistas conscientes de que la situación hace muy difícil la disputa de la temporada siguiente, anteponen sus intereses perosnales a los de la competición, por lo que el descenso deja de tener trascendencia en sus vidas.
La inminente guerra deja en el aire su futuro, todos temen por el delicado momento que se les viene encima y puede pasarles factura en forma de desempleo y hambre. Por ello trazan un plan maestro con el que paliar la precaria situación económica que viven o están a punto de vivir.

Un grupo de jugadores de ambos equipos quedan en un pub de Manchester, y acuerdan cruzar una apuesta de 8 a 1 a que el resultado final del encuentro será de 2-0 a favor del United. La jugada y el engaño maestro, pura picaresca, puro Lazarillo, carencias que afilan la ironía de un ser humano inducido por el miedo a la necesidad de engañar con la intención de mejorar su calidad de vida.
El partido una representación teatral en toda regla, un dos a cero cantado que vivió su momento cumbre con O’Connell como protagonista, un penalti lanzado al banderín de corner que no hizo peligrar en ningún momento lo acordado en el pub de Manchester. 
Un tongo histórico, “El partido amañado”, que saltó a la luz pública por la incontinencia verbal de alguno de sus miembros y por la que fueron suspendidos a perpetuidad. Ocho pícaros de los cuales dos de ellos murieron en la Primera Guerra Mundial, cinco fueron perdonados al reconocer el fraude y sólo uno, Enoch Knocher West, tuvo que cumplir el castigo de forma íntegra al mantener su inocencia toda la vida.
Nuestro protagonista, O’Connell salió libre sin cargos y aunque en esta oportunidad se cubrió de fango hasta el cuello, para nada empaña la apasionante historia de su vida. Una carrera vivida de forma apasionante e intensa, un hombre de fútbol que pasó a la historia entre otras cosas por conseguir la Triple Corona con la camiseta de la selección irlandesa. Su fascinante historia, contada de forma magistral por Victorio Duque de Seras en las páginas de “El País”.

En definitiva otra curiosa historia de un fútbol que guarda entre sus vetustos pliegos de recuerdos verdaderos tesoros con los que nos topamos nada más desempolvar y remover entre las páginas perdidas del fútbol británico. 

Fuentes:

http://www.elpais.com/articulo/deportes/increible/Liga/Mr/Connell/elpepudep/20070428elpepidep_5/Tes

Mariano Jesús Camacho.
    
 

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