Hoy 18 de mayo de 2010 se cumplen exactamente cincuenta años que Real Madrid y Eintracht de Frankfurt protagonizaron una de las mejores finales de la historia de la Copa de Europa, un choque que hace dos años fue recordado por ambos equipos con motivo de la visita del club madridista al mítico escenario de Hampden Park. Enclave futbolístico en el que se vivió uno de los mejores partidos de la historia del fútbol y que hoy encuentra en esta modesta bitácora un lugar para el recuerdo.
Cuentan que aquel encuentro convirtió a muchos seguidores del fútbol europeo en aficionados del Madrid como segundo equipo y es que aquel enfrentamiento ante el equipo alemán supuso la culminación del majestuoso ciclo de un conjunto de leyenda. El citado conjunto supo aunar en su juego las mejores corrientes futbolísticas que habían ido surgiendo en Europa en la constante evolución del fútbol, pasando desde el Wunderteam de Meisl a los Mágicos Magyares y culminando en aquel festival ofensivo que bajo la batuta de un genio como Di Stéfano dominó en Europa y asombró al mundo.

Para muchos aquel partido es el mejor de la historia, personalmente pienso que es difícil catalogar un partido como el mejor puesto que ha habido a lo largo de la historia de este deporte memorables enfrentamientos, aunque de lo que no cabe duda es que estamos ante uno de los mejores. La ciudad europea que gozó del privilegio de vivir aquel histórico momento fue Glasgow, la mayor ciudad de Escocia y la tercera del Reino Unido después de Londres y Birmingham. Situada a las orillas del río Clyde en las lowlands del centro-oeste de Escocia cuenta con un escenario dotado de una gran carga simbólica: Hampden Park, un estadio considerado como el ‘Wembley escocés’ que fue construido e inaugurado en 1903, un escenario en el que habitualmente juega el modesto equipo escocés de fútbol Queen’s Park FC, que actualmente milita en la ‘Third Division’.

En el citado escenario y un 18 de mayo de 1960 se disputó la final de la Copa de Europa de la temporada 1959/60. Los contendientes fueron el conjunto alemán del Eintracht de Frankfurt y el Real Madrid, dominador absoluto del fútbol europeo de la época. Miles de Glaswegians fueron testigos y vibraron con la exhibición madridista, 127.621 espectadores asistieron al encuentro y vivieron la final soñada por cualquier equipo y es que ese histórico día el Real Madrid se doctoró como mejor equipo de su época y tocó el cielo con una espectacular goleada 7-3 sobre el conjunto alemán de Frankfurt.
El colegiado escocés John Mowat fue el encargado de dirigir el encuentro, el Real Madrid dirigido técnicamente por Miguel Muñoz saltó al terreno de juego con la siguiente alineación: Domínguez, Marquitos, Santamaría, Pachin, Vidal, Zárraga, Canario, Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento; mientras que el Eintracht saltó al terreno de juego con los siguientes hombres: Loy, Lutz, Eigenbrodt, Höfer, Weilbächer, Stinka, Krees, Lindner, Stein, Pfaff, Meier.
Los goles madridistas fueron anotados por Di Stéfano (3), minutos 27, 30 y 75 de partido y Puskas (4), minutos 45, 56, 60 y 71 de partido; mientras que los goles del Eintracht fueron anotados por Kress en el minuto diez y Stein (2) en el 64 y 72 de partido.
Con Domínguez en el marco, Marquitos y Pachín se encargaron de controlar los laterales, Santamaría ejercía de controlador en el eje, por detrás de Zárraga y del cabezón Vidal. Y arriba los cinco gigantes: Canario, Del Sol, Pancho, Alfredo y Paco Gento.

Alfredo Di Stéfano, Pancho Puskas…. y Don Paco Gento.
Como muy bien constata la página web Contrapie.com en uno de sus magníficos artículos, 4 goles en los últimos 25 minutos de la primera parte, 6 goles en los primeros 30 minutos y 10 goles en menos de una hora de juego constituyeron el que está considerado como uno de los mejores homenajes al fútbol espectáculo que jamás se haya dado en una cita tan importante como una final de la Copa de Europa.
Para que esta exhibición fuera posible una serie de actores jugaron un papel estelar en la ya considerada como “obra maestra” del Real Madrid, los actores principales Pancho Puskas y Don Alfredo Di Stefano y como actor secundario Paco Gento junto al resto de sus compañeros. Y digo bien lo de actor secundario porque resulta tremendamente injusto el hecho de que de ese partido solo se recuerden los goles puesto que como muy bien dijo Santamaría en una reciente entrevista concedida a Diario As, Paco Gento apuró la línea de fondo unas veinte veces y rompió la cintura de los alemanes en innumerables ocasiones.
Culminación triunfal de un ciclo.
Fue el cierre de un ciclo absolutamente triunfal para el Real Madrid y para la “Saeta rubia”, toda una exhibición de paredes, pases cortos, largos, casta, clase y goles, muchos goles. La culminación de un equipo muy completo y maduro que impresionó al mundo. Curiosamente prácticamente nada más comenzar el partido y a los diez minutos Kress adelantó al equipo alemán, pero luego el equipo liderado por Di Stéfano se hizo con el control del juego y dejó clara su superioridad. Di Stéfano en tres minutos, tras dos buenas jugadas de Canario anotó dos goles cuando solo se llevaban disputados treinta minutos. Luego Puskas hizo el tercero al final del descanso y firmó la sentencia para el equipo alemán, puesto que pese a que el Eintracht lo intentó y llegó a anotar tres goles, la avalancha de fútbol espectáculo del Madrid le pasó por encima.
En la segunda mitad Puskas se exhibió en todo su esplendor, anotó tres antológicos goles más, con especial mención para el sexto del Real Madrid (tercero de Puskas). En total siete goles tres de Di Stéfano y cuatro de Puskas con intervención directa de Paco Gento en dos de ellos. Por su parte el Eintracht por medio de Stein maquilló un poco la goleada con dos tantos de Stein que se sumaron a la fiesta y al homenaje al gol. Don Alfredo en el minuto 75 de partido fue el encargado de cerrar el festival de fútbol ofensivo con el séptimo gol que sellaba la victoria madridista y le daba la quinta Copa de Europa al Real Madrid.
Reacciones tras la exhibición.
Las reacciones en el mundo del fútbol a la finalización del choque fueron todas en la misma dirección: se ensalzaba el magnífico espectáculo ofrecido y se consagraba al Madrid como mejor equipo del mundo en ese momento. El prestigioso diario deportivo francés L’Equipe tituló de la siguiente forma: “Di Stéfano, Puskas, Gento y la superclase del Real Madrid han barrido al Eintracht de Frankfurt. La mejor y la más rica de las finales de la Copa de Europa”. El ‘Daily Herald’ inglés tampoco se quedó corto: “Fue un fútbol que en los pies de esos grandes artistas era fácil, tan fácil que parecía un sueño. Fútbol que hace que el nuestro de Gran Bretaña parezca como de segunda categoría”.
Por su parte el por entonces presidente del Eintracht, Rudolf Gramlich, declaró lo siguiente: “He de reconocer que la victoria del Real Madrid ha sido justa. Mis hombres lucharon con enorme tesón, pero tuvieron que doblegarse ante la calidad de los jugadores del equipo español, que son fuera de serie. Ha ganado, sin ninguna duda, el mejor equipo que existe en Europa”.
Puskas con cuatro goles estableció el récord de tantos marcados en una final del torneo de clubes más prestigioso del fútbol mundial.
Dicha final está considerada como la mejor de la historia de la Copa de Europa y los inventores de este deporte (los ingleses) la tienen en gran estima, no en vano la BBC, ha incluido la repetición de esa final durante muchos años en su programación de Navidad. Curiosamente en España solo se pudo visionar los goles a través del NO-DO y hubo que esperar treinta años hasta que la cadena Tele 5 tuvo la feliz idea de repetir una noche el vídeo.

En definitiva un histórico partido que se encuentra entre los mejores de la historia y que llevó a las vitrinas del Real Madrid la quinta Copa de Europa de su historia.

Fuentes:

http://www.contrapie.com/

Mariano Jesús Camacho.