A pocos días del inicio del decimonoveno Campeonato del Mundo de fútbol la simpática mascota Zakumi ya corretea por las calles de Ciudad del Cabo, Johannesburgo,  Puerto Elizabeth, Durban, Pretoria…
Y os hablo de Zakumi porque el citado leopardo de pelaje amarillo, cabellera  y pentágonos verdes, representa a la perfección al pueblo sudafricano, sus colores, su alegría, sus raíces, esa vinculación a la madre Naturaleza y esa volubilidad que la caracteriza. Un destino que tocará tus sentidos en multitud de maneras por su diversidad étnica y la intensa historia de lucha que se respira y se intuye haber vivido sobre su piel de leopardo. 
La mascota surgida de la creatividad de Andries Odendaal, de Ciudad del Cabo, debe su nombre a “ZA” (el código ISO 3166 para Sudáfrica) y “kumi”  una palabra que significa diez en varias lenguas africanas. Sin duda una simpática mascota que espero y deseo constituya fiel reflejo de lo que debe ser una fiesta del fútbol y el deporte.
Sobre su garra derecha sostiene curiosamente un balón que me recuerda a la serie Tango, con la que Adidas nos obsequió en otras citas mundialistas, un balón quizás menos tecnológico y avanzado pero mucho más humano y cercano al futbolista. Y conste que no tengo la más mínima intención de caer en la nostalgia o hacer demagogia barata pues me parece muy loable la idea de utilizar la tecnología al servicio del espectáculo y el gol pero siempre teniendo en cuenta al futbolista. Futbolista que por otra parte y en algunos casos se ha encargado de ensalzar las virtudes de Jabulani, el balón del Mundial y centro de la polémica tras las duras críticas recibidas. Un asunto que no tiene vuelta atrás, y en el que juegan una serie de variables con las que quizás podremos comprender lo que ha sucedido.Jabulani
Por un lado encontramos a futbolistas estrellas de la marca que ha diseñado y patrocina el balón, defensores de la estabilidad de su vuelo esférico, y el agarre para los porteros ante la ausencia de costuras. Pero por otro lado y cuando la opinión no esta sujeta a la subjetividad de un contrato publicitario encontramos un consenso preocupante en cuanto a la baja calidad deportiva del producto.
Son muchas las voces en contra que han cuestionado las excelencias de Jabulani, y con mucho peso en lo futbolístico. Sin ir más lejos Buffon comentó lo siguiente sobre el esférico: “Creo que es una vergüenza jugar con una pelota como ésta un torneo tan importante”, por su parte el guardameta de la selección brasileña Julio César lo comparó con los que se compran en los supermercados y Casillas lo calificó como balón de playa.
Hasta este punto entraría dentro de la lógica puesto que los guardametas sufren habitualmente con el vuelo impredecible de los balones existentes en el mercado, pero algo deja de encajar cuando la protesta se extiende hacia los jugadores de campo. El delantero italiano Giampaolo Pazzini se quejó del esférico y lo calificó como desastre para los atacantes, Xavi Hernández, consideró que se iba muchísimo, era muy rápido y pesaba menos, mientras que el serbio Nemanja Vidic culpó al esférico de su garrafal error en el gol que permitió a Nueva Zelanda ganar por 1-0 a su selección en un amistoso.
Adidas por su parte defiende a Jabulani – palabra que significa celebrar en el idioma Bantu isiZulu- alegando la máxima e innovadora tecnología empleada en el diseño del esférico, su perfil “Grip’n’Groove” que según la marca proporciona un vuelo excepcionalmente estable y agarre perfecto bajo todas las condiciones. Los ocho paneles en forma 3-D unidos térmicamente, moldeados esféricamente, que contribuyen a la precisión en el golpeo.
En definitiva resulta cuando menos inquietante el hecho de que se produzca consenso en su contra, y mucho me temo que en esta ocasión la tecnología no ha sido utilizada para hacer más fácil su oficio al futbolista. En cualquier caso y como muy inteligentemente dijo Del Bosque, en Sudáfrica el balón será igual para todos, por lo que todos partirán en igualdad de condiciones.
Curioso el consenso negativo suscitado entorno a un polémico esférico que juega en su diseño con el número once, el onceavo balón de Adidas para una Copa del Mundo, con sus once colores, los once lenguajes oficiales de Sudáfrica, los once futbolistas de un equipo de fútbol y las once tribus que convierten a Sudáfrica en uno de los países étnicamente más diversos del planeta. Un balón que en su dibujo perfila la silueta del estadio de Johannesburgo Soccer City, y al que tras la polémica suscitada bautizaré con el nombre de Harry Houdini, mayor escapista y mago de la historia, al que perfectamente podríamos atribuir su diseño y su vuelo mágico e impredecible.

Mariano Jesús Camacho.

Anuncios