España y Chile protagonizaron el duelo esperado pues Chile no se salió del guión y mostró las causas por las que se le consideraba un rival complicado. En los primeros veinte minutos puso en apuros a la selección española, que en esta ocasión y cuando quizás más problemas encontraba para desarrollar su juego, sacó de la chistera la tremenda calidad de aquellos futbolistas -de los que puede presumir- que a día de hoy cambian el signo de un partido con su talento.
Un perfil de futbolista que abunda en el combinado español y que aprovecha el más mínimo resquicio para decantar la balanza de su lado. Y eso fue precisamente lo que hizo Villa “Maravilla” en el minuto 25 de partido, aprovechar el mal despeje de Bravo ante la amenazadora carrera de Torres para mandar a la red el balón a unos 40 metros de distancia, un sutil remate a la primera y de zurda que sin duda fue mucho más difícil de lo que pareció. Golazo del Guaje que para mí ha cambiado el signo de un encuentro que hasta ese momento estaba siendo bastante incómodo para el equipo español, especialmente por la intensidad y viveza del conjunto chileno.
Un gol que restó presión al conjunto español, asfixiado por el planteamiento táctico de Bielsa y por la trascendencia del partido. Acción que precedió a la aparición estelar de Andrés Iniesta -uno de los mejores futbolistas que el aficionado puede disfrutar en este torneo-, patrimonio del fútbol.
El MVP del partido, autor en el minuto 36 del gol nº 100 del Mundial en una bonita jugada armada entre Torres, Villa e Iniesta, finalizando este con un talentoso y elegante disparo con el interior que se fue a dormir al fondo de las mallas de Bravo. Una jugada de tres, -como se suele decir en baloncesto- puesto que en la misma además del 2-0, Chile sufrió la expulsión de Estrada por doble amonestación. 
A partir de este momento España hizo valer su superioridad numérica y técnica, y en este apartado quisiera destacar el sensacional papel jugado por Sergio Busquets y Xabi Alonso, pues aunque otros brillen con luz propia estos dos elementos de la media española realizan una labor quizás más oscura, que en cambio resulta esencial en este tipo de partidos.
En la segunda mitad Chile acortó distancias en el marcador, pero la selección dirigida por Vicente del Bosque supo controlar el partido hasta el final manteniendo la posición y sin pasar por demasiados apuros. Por su parte Chile y ante aquellas circunstancias, bajó la intensidad de la presión optando por mantener su solidez defensiva.
Finalmente ambos contendientes ante las noticias que llegaban desde el Suiza-Honduras, optaron por dar por bueno el resultado, que les daba a España la primera posición del grupo y a Chile la segunda. 
España mantiene intactas sus aspiraciones y ante Portugal debe afrontar y salvar su segunda final, mientras que Chile se presenta como la amenazadora e inquietante piedra en el camino de una de las grandes favoritas: Brasil.
Los octavos prometen…

Mariano Jesús Camacho.