Han transcurrido ya 44 años desde que Geoff Hurst y Tofik Bakhramov “The Russian Linesman”, se erigieran en protagonistas de la final de la Copa del Mundo disputada en el mítico estadio de Wembley en 1966.
Controvertida final que coronó a Inglaterra como campeón del mundo,  e idénticamente a como encabecé aquel recuerdo histórico sobre el línea azerbaiyano y el colegiado suizo Gottfried Dienst, podría abordar el suceso acontecido en el duelo de octavos disputado entre Alemania e Inglaterra en el estadio sudafricano de Bloemfontein.
En la citada línea podría argumentar que indefectiblemente todos y cada uno de nosotros afrontamos cada día de nuestra vida teniendo que tomar innumerables decisiones. Tomadas en la mayoría de los casos desde la reflexión y el estudio de la situación, excepción hecha de aquellas ocasiones en las que por las circunstancias o la profesión que ejerzamos no tengamos tiempo para ello o en su caso debamos decidir en cuestión de segundos. En ese momento será cuando entre en juego nuestra base y preparación, que en el caso del colegiado de fútbol reside en gran medida en la colocación.
Sin duda una de las variables con las que tiene que convivir el fútbol, a las que hay que sumar el error humano, ese al que todos y cada uno de nosotros estamos sujetos y en el que han incurrido el colegiado uruguayo Jorge Larrionda y su juez de línea, Mauricio Espinosa, que no han concedido el “gol fantasma” que se ha producido en el 37 de partido a disparo de Frank Lampard. Un zapatazo que tras superar a Neuer ha golpeado en el travesaño y ha botado más de medio metro dentro de la portería alemana.

Gol que podría haber significado el empate a dos entre Inglaterra y Alemania y que tras la superioridad mostrada por el conjunto teutón hubiera podido quedar en anécdota. Algo que para nada ha sido así, puesto que la citada acción pese a que Alemania venció justamente ha  cambiado el signo del partido.
Y es en este punto donde entra en juego la evidente e inmediata reflexión que se nos viene a la cabeza cuando contemplamos los goles fantasmas de Hurst y Lampard. Como dice la FIFA, el error humano forma parte de lo más puro del fútbol, una declaración y posición institucional con la que estoy de acuerdo solo en parte, puesto que existen casos puntuales en el arbitraje en los que nos resulta increíble que hayan transcurrido 44 años de avances tecnológicos sin que estos se hayan puesto en servicio y a disposición del fútbol.
Si así hubiera sido la situación vivida en Bloemfontein se hubiese evitado y aunque repito nuevamente que Alemania ha vencido justamente e imponiendo su superioridad, me parece muy grave que se sigan dando este tipo situaciones en una fase final de una Copa del Mundo.

En cualquier caso resulta tremendamente paradójico y curioso este controvertido “gol fantasma”, pues es como si la historia hubiera querido devolverle a Alemania lo que en aquella ocasión le quitó.

Una revancha histórica en toda regla… y una muestra flagrante del inmovilismo histórico y arcaísmo tecnológico de la FIFA.

Mariano Jesús Camacho.

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