Cancerberus

En la mitología griega –Cerbero en Roma- y -Kérberos en Grecia– guardaba la puerta del Hades -el inframundo griego- y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. También conocido como Can Cerbero, era el perro de Hades, un monstruo de tres cabezas, con una serpiente en lugar de cola y como dije la existencia de este perro infernal se sustentaba en su crucial misión de guarda de entrada a la puerta de los infiernos.
Y hablando de puertas, infiernos y fútbol no podemos pasar por alto la elección y adopción de esta palabra, para designar a aquel jugador que guarda lo más preciado del campo: la portería. Sin duda la gran protagonista de los dos primeros cuartos de final de este Mundial, pues en el partido entre Holanda y Brasil – un error de Julio César con la colaboración de Felipe Melo– ha cambiado el curso de un encuentro que hasta ese momento había sido controlado a la perfección por los brasileños -que vencían justamente- En todo caso una acción que ha provocado la resurrección futbolística de unos tulipanes que a partir de ese momento le han sacado los colores -y su falta de recursos- a la selección dirigida hasta ayer por Dunga.
Por su parte en el otro encuentro de cuartos nos encontrábamos con la inevitable ruptura de un sueño, pues ambas selecciones luchaban por su sueño particular, Ghana por ser el primer seleccionado africano en llegar a una semifinal de un mundial y Uruguay por volver a estar entre los cuatro grandes tras cuarenta años de ausencia.
Un choque muy intenso y equilibrado con ocasiones para ambos equipos, Ghana haciendo un fútbol muy bonito pero con poca pegada y Uruguay utilizando sus piezas con más pragmatismo pero también con mucho peligro. Partido que se ha vivido intensamente hasta el minuto 121 de partido, cuando el colegiado portugués Olegario Benqueranca señalaba una pena máxima por mano descarada de Luis Suárez, que evitó en la línea de gol y hasta en dos ocasiones que la pelota perforara la meta defendida por Muslera. En la primera ocasión sacando el balón de forma legal, pero en la segunda ejerciendo de aquel perro mitológico griego conocido como Can Cerbero. Una acción que inmediatamente me trasladó mentalmente al mundial de Argentina de 1978, cuando con protagonistas diferentes se vivió una situación calcada a la de ayer.

En aquella ocasión, el ‘Matador’ Kempes hizo una fenomenal estirada para evitar el gol polaco en la segunda ronda del mundial, un penal en toda regla pero como en el caso del ghanés Gyan ejecutado con demasiada precipitación. En el caso de Polonia, el Pato Fillol paró la pena máxima, pero en el último vivido entre las selecciones de Urugay y Ghana, un disparo que se fue a besar las parte superior del travesaño defendido por Muslera.
Todo ello vivido en unos segundos de enorme tensión con la salida de Luis Suárez -expulsado- entre lágrimas, concienciado de que su selección estaba a punto de decir adiós al Mundial. La grandeza y miseria de este fútbol en el que en un solo segundo pasas de ser héroe a villano y viceversa. Digna de estudio la reacción de Luis Suárez al comprobar el fallo del delantero ghanés. Momento en el que el nº9 de la selección charrúa ha comenzado a adoptar pose de cancerbero, de aquel que acaba de salvar a su equipo de una eliminación segura.


Paradójico y triste final para una selección africana que ha jugado muy bien al fútbol pero a la que le ha faltado pegada. Otra muestra más de la ruleta rusa de cada día, pues minutos más tarde, en la fatídica tanda de penaltis otro Cancerbero llamado Muslera atajando una pena máxima, le ha otorgado la posibilidad a Abreu de erigirse en gran héroe para los congregados en La Avenida 18 de Julio de Montevideo. Uno de los pocos locos que nos quedan, el Loco Abreu, que ha resuelto con su habitual sangre fría con una picada sobre King Son, el Hijo del Rey, que no estaba avisado de las excentricidades y locuras del genial Abreu.
Apasionante…
Mariano jesús Camacho.