El gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es una especie de elasmobranquio lamniforme  de la familia Lamnidae  que ejerce su devastador poder de depredación sobre las aguas cálidas y templadas de casi todos los océanos. En 1798 Carolus Linnaeus dio al gran tiburón blanco su primer nombre científico, Squalus carcharias. Años más tarde Sir Andrew Smith le dio el nombre genérico Carcharodon en 1833, y en 1873 el nombre genérico fue identificado con el nombre específico de Linnaeus y el nombre científico actual, Carcharodon carcharias.
Posteriormente y allá por el año 2006 el recientemente desaparecido y añorado periodista Andrés Montes le dio el nombre futbolístico, identificando al gran tiburón blanco que reina en las aguas sudafricanas con el central del Barcelona y la selección española: Carles Puyol- Tiburón Puyol.

Y su figura aunque resulte paradójica entre tanto virtuosismo reinante, representa lo que es a día de hoy la selección española, un equipo que juega de forma primorosa al fútbol pero que además de eso domina todos los registros esféricos de este deporte. Uno de ellos, el de la fuerza, el poderío aéreo y la contundencia, dibujado y perfilado en la decidida carrera de Carles, en aquel saque de esquina botado por Xavi, en ese imparable salto impulsado por la carrera, en su vuelo implacable por encima de Khedira y su compañero Piqué y en el impresionante frentazo -testarazo- con giro de cuello que impacta con la pelota y la convierte en un obús teledirigido al fondo de la meta defendida por Neuer. Un golazo con mucha estética y plasticidad pero sobre todo con mucha garra, corazón y épica, de aquellos que entran en la leyenda. Que ya descansa en los archivos históricos de la selección española junto a los Zarra, Marcelino, Maceda, Torres…

Un golazo para un tipo que lo merece, como todos y cada uno de ellos porque España es puro fútbol, un equipo capaz de robarle el balón a una selección tan potente como Alemania, que solo ha podido correr tras él. Una exhibición y demostración ante el planeta fútbol de cómo debe correr el balón en un campo de juego. Una media de lujo en la que se juntan futbolistas de enorme gusto del fútbol por dentro, apoyados por Iniesta y un maestro del fútbol por fuera como Pedro -otro loco bajito- que también ha completado un partidazo.
Arriba el “Guaje” y en el fondo junto a S. Ramos, Piquenbauer y Capdevila: Iker Casillas otro grande que demuestra su condición de número uno y capitán en cada partido. Sin duda una generación para la gloria que está a un solo paso de coronar la grandeza de su proposición futbolística y su personalidad.
La mayor evidencia de que “la vida puede ser maravillosa” la sabia sentencia del añorado y genial Andrés Montes, ese mismo que proféticamente bautizó a Puyol como ‘Tiburón’, aquel animal que reina y constituye toda una amenaza en las costas sudafricanas.
Y una selección que además de su enorme trabajo en todas las facetas y parcelas del juego nos hace creer de nuevo en su fútbol de control y ataque. Esa misma que espero y deseo nos permita vivir una bonita final ante otra gran selección holandesa y reafirmarnos en la posibilidad de que la vida podría ser aún más maravillosa”.
La cita, el próximo domingo 11 de julio de 2010, y pase lo que pase otro fecha histórica en el calendario vital y futbolístico de esta maravillosa generación de futbolistas españoles.

Mariano Jesús Camacho.