El séptimo arte no ha permanecido ajeno al fútbol, la evolución cronológica y social de este deporte ha provocado que en numerosas ocasiones se produzca el acercamiento de los cineastas al fútbol o en su caso de estos deportistas a la gran pantalla. Grandes estrellas del fútbol -debido a su enorme tirón mediático- se atrevieron a hacer sus pinitos con mayor o menor acierto. Desde Pelé a Di Stefano, pasando por Ardiles, Kubala o Cantona, así como los casos más recientes de Fernando Torres, Cesc, Kun Agüero… con sus cameos en la saga Torrente de Santiago Segura.

De la misma forma y como dije, el cine también ha recurrido al fútbol para intentar hacer taquilla con el citado género deportivo. Es este punto donde encontramos filmes como “Evasión o Victoria”, “El Portero”, “Goal, the Dream Begins”, “El penalti más largo del mundo”, “Football Factory”….

Ejemplos claros del citado acercamiento pero nada comparable a la fascinante historia de Aldo Sambrell, nombre artístico de Alfredo Sánchez Brell, futbolista, actor y cantaor español.

Nacido en Madrid en el barrio de Vallecas el 23 de febrero de 1931, en su figura encontramos a otro emigrante de nuestra cruenta y dura Guerra Civil. La huida hacia adelante de una familia más para salvar su integridad física e ideológica en México -su padre era periodista para El adelantado de Segovia y mano derecha de Enrique Líster, [el líder comunista]- .

Desde muy pequeño se mostró atraído por el fútbol y el cine, las salas Numancia y Goya se convirtieron en su primera escuela callejera:

-“Si eras un poco pillo y no te levantabas durante el Cara al sol, podías quedarte a la segunda sesión. Allí empecé a ver westerns. Me volvían loco tipos como James Cagner”

La maldita guerra le obligó a cruzar el charco, pero al otro lado del Océano mantuvo y cultivó sus inquietudes artísticas a través del cauce interpretativo y la canción -las rancheras mexicanas-.

Paralelamente a su amor por el cine y la canción siempre fue un gran deportista y sintió gran pasión por el fútbol, deporte que comenzó a practicar de forma seria y profesional en México, a su regreso de Estocolmo, ciudad sueca a la que se había marchado para enriquecer su formación artística a través del estudio del arte dramático.

En México fraguó su carrera profesional jugando en las filas del Puebla y el Monterrey. A las órdenes del legendario Isidro Lángara como técnico fue campeón de Copa. Cuentan que por aquellas canchas mexicanas corrió un rudo villano de alma colchonera -pero buen centrocampista- conocido por todos como “Madrileño Sánchez”.

En la canción encontró otra enorme vía de creatividad y expresión, en el género musical era conocido como “Alfredo de Ronda”, y según cuentan llegó a compartir cartel en Gitanerías, -una especie de cabaré sin señoritas desnudas- con Manolo Caracol o Joselito.

A su regreso a España en la década de los cincuenta, Samitier se interesó por el actor de la media cancha y le recomendó que fichara por el Madrid, pero habría ocupado plaza de extranjero y le desecharon. Finalmente acabó recalando en las filas del Alcoyano, club que por entonces militaba en la Segunda División española. Paso previo a su regreso definitivo a casa, a su querido y añorado Rayo Vallecano, -aunque Sambrell era colchonero de corazón- donde a las órdenes de Aparicio colgaría las botas para convertirse en uno de los malos clásicos del Spaguetti Western de Sergio Leone.

Se hizo hueco en el cine y llegó a intervenir de forma destacada en cerca de 200 largometrajes, casi todos del Oeste. Su rostro de malo, de facineroso le convirtió en el clásico villano del oeste, circunstancia esta que unida a su gran amistad con Sergio Leone, le permitió compartir escenas y emociones fuertes con todos los grandes del género, desde Clint Eastwood a Charles Bronson, pasando por Sean Connery, Eli Wallach, Raquel Welch, Kirk Douglas, Yull Brynner, Henry Fonda…

Estuvo a las órdenes de cineastas del calibre de Sergio Leone, George Cukor, Richard Fleischer, John Milius… Y de entre su interminable lista de villanos podríamos destacar su papel en “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo”, “Hasta que llegó su hora”, “Joe, el implacable”, “La luz del fin del mundo”, “El viaje fantástico de Simbad”, “Flecha negra”

El pasado julio y en Alicante un infarto cerebral puso punto y final a la fascinante vida de este villano, futbolista y cantante.

La de Sambrell el malo, esa cara que nunca olvidaremos…

Mariano Jesús Camacho.