Manel Mayoral

Aunque pasa por ser un reconocido galerista de arte el personaje que os presento a continuación es coleccionista de objetos y en esencia de sentimientos propios y ajenos. Aquellos que ha generado en sí mismo -y en nosotros- ese deporte esférico que colmó de momentos felices parte de nuestra infancia. Ese mismo que ahora en edad adulta sigue contribuyendo a que el niño permanezca latente en nuestro interior y reaparezca de cuando en cuando para mostrar sin complejos las sensaciones que le provoca el fútbol.

Su nombre Manel Mayoral y como él mismo se define no es más que un hombre que desde muy joven sintió gran pasión por el fútbol y dedicó buena parte de su vida a coleccionar todo aquello que tenía algo que ver con este mundo fascinante, mezcla de espectáculo y deporte.

La colección de este catalán nacido en Verdú en 1944, -que soñó con ser futbolista en los escolapios de Tárrega- sin duda toda una joya y un inmenso muestrario de sentimientos y recuerdos esféricos. Un emocionante paseo por la historia y el árduo trabajo de coleccionismo frenético que genera admiración y nostalgia en el observador.

Y su libro “La gran colección de fútbol de Manel Mayoral” una muestra gráfica y periodística de la historia del fútbol a través del coleccionismo. De aquellos juguetes que en esencia nacieron para marcar su propia historia futbolística en la imaginación de los niños. Futbolines, autómatas, balones de principios del siglo XX, botas, tacos, silbatos, carteles, sellos, postales, banderines, camisetas…

También aquellos cromos de nuestra infancia que coleccionábamos con auténtica pasión, el mismo sentimiento que nos une a Don Manel y genera la misteriosa y curiosa contradicción que constituye la forma de “idolatría agnóstica” que representa.

Figura de calamina policromada, 1930.

Objetos con fascinantes historias propias que al pasar a formar parte de un conjunto comenzaron a generar otro tipo de emociones y conocimientos. Piezas que se transforman en fragmentos de personajes idealizados por el colectivo, en cierto modo, fetichizados. La figura en papel, cromo, arcilla, resina… del mito, el ídolo. El futbolista y el fútbol.

Nuestros equipos de botones, chapas, tapones, el valor de una colección y unos objetos que quizás trascienden a la lógica pues forman parte de nuestra vida. Piezas perdidas del pasado o fragmentos del presente, un organismo que como el fútbol siempre estará vivo e incompleto, por la sencilla razón de que como nuestra memoria siempre reservará un hueco para el próximo gol, ídolo y recuerdo que falta o está por llegar.

Fuente:
 

 

http://www.coleccionfutbol.com/main.html

Mariano Jesús Camacho.