La explotación minera, es una de las profesiones más duras y arriesgadas a las que se ha enfrentado el ser humano en la extracción de los recursos con los que nos obsequia la diosa Gaya. Una actividad profesional que ha mantenido tradicional e históricamente estrechos vínculos con el fútbol.

Historias que se entrelazan para escribir fragmentos del pasado, presente y futuro de este deporte. ¿Quién no conoce en el fútbol español las Minas de Río Tinto?, uno de los principales cauces de entrada y germinación del fútbol en el territorio nacional.

Y es que el fútbol y las minas -las de explotación minera y no el vocablo utilizado en Argentina para definir a las chicas- han mantenido una estrecha relación. Comenzando en Río Tinto, pasando por el club Unión Minas peruano y acabando en las historias personales de futbolistas que con un pasado minero directo, -ya sea en el ámbito personal o en su entorno familiar- acabaron convirtiéndose en estrellas.

Entre estos casos no podemos pasar por alto el protagonizado por legendario Raymond Kopa -que trabajó y perdió un dedo en una mina de carbón situada en Noeux-les-mines-. Tampoco el más reciente caso de David Villa, descendiente de una familia de mineros con un pasado estrechamente relacionado con las minas de carbón asturianas. Mel, su padre trabajó en la mina durante 27 años, martillo en mano para extraer carbón.

Sólo aquel que ha emprendido el vertiginoso descenso hacia las profundas y oscuras entrañas pétreas de la Madre Tierra en la búsqueda del duro jornal diario puede hablar de ello. Y es por ello por lo que el caso del ex futbolista chileno Franklin Lobos, “El Mortero Mágico” no puede ni debe quedar en el olvido. Ni su caso ni el de los 33 compañeros de profesión que le acompañan en lo más profundo de la mina San José, en la región de Atacama, al norte de Chile, a 800 kilómetros de Santiago, la capital del país.

Desde el pasado 5 de agosto un derrumbe de rocas bloqueó la salida y los dejó incomunicados en aquella mina, en pleno desierto. Lobos podría haber sido uno más de aquellos 33 valientes pero su condición de ex futbolista abrió la posibilidad a que los medios se interesaran un punto más por la noticia y su historia. A Franklin el fútbol no le dio para vivir un retiro dorado, y eso que fue un futbolista admirado en los años ochenta por su precisión en el golpeo a balón parado y su buen hacer en la posición de medio campista.

Llegó a ser internacional chileno, jugó en el Deportes La Serena, Santiago Wanderers, Regional Atacama, Cobresal (con el que ganó el título chileno en 1983) y Deportes Iquique (con el que logró el ascenso a la serie de honor en 1993).

Su talento le hizo acreedor al apodo del “Mortero Mágico” pero la vida del futbolista es corta y siempre llegará ese momento en el que el ser humano que se encuentra bajo la camiseta, deba cambiar su indumentaria deportiva por el mono de trabajo En ese momento el toque de balón no le servirá para nada y aunque en un principio se le puedan abrir algunas puertas, llegará el instante en el que el olvido engulla al futbolista. Será entonces cuando la preparación entre en juego y la vida profesional le conduzca a un nuevo comienzo, pues solo los elegidos pueden permitirse el lujo de vivir un retiro dorado una vez superada la treintena de edad.

Cuentan que muchos de los jugadores profesionales chilenos de los 70 y 80 acabaron trabajando en las minas, porque eran las empresas que financiaban a los equipos de fútbol.

Ese fue el caso de Franklin, que no dudó bajar a la mina para buscar su sustento y el de su familia, en esas andaba cuando un derrumbe a unos 700 metros le enterró en vida junto a sus 33 compañeros.

De repente aquella fuente natural de minerales moldeada y explotada por el hombre se convirtió una cárcel de roca. Les daban apenas dos días de vida pero en aquel pétreo infortunio encontraron un resquicio de fortuna:

-“Estamos bien en el refugio los 33”, escribieron los mineros, en un papel de un cuaderno de cuadritos, escrito en rojo.

Pasaban ya veinte días desde el incidente y el gobierno chileno ponía todos los medios posibles a su alcance para comenzar y apremiar en el complicado trabajo de rescate. Chile y el fútbol chileno se solidarizaba y volcaba de lleno con aquellos 33 mineros, el ídolo Iván Zamorano se entregaba con el que un día fue compañero y amigo, Marcelo Bielsa por su parte no le iba a la zaga y las chicas que conquistaron el oro en las Olimpiadas de la Juventud en Singapur 2010, se motivaron en los minutos previos al encuentro con un vídeo de los 33 mineros sepultados cantando el himno de Chile.

A día de hoy aún siguen allá abajo y según las estimaciones parece que los trabajos de rescate se alargarán al menos por un periodo de cuatro meses. Se les puede ver más delgados, un tanto demacrados, pero fuertes y conscientes de que el destino les tenía reservado este duro cautiverio forzoso del que al menos tendrán la oportunidad de salir, una opción que otros jamás tuvieron.

Por todo ello fuerza y mucha suerte para “El Mortero Mágico” y sus anónimos compañeros.

Mariano Jesús Camacho.