En mi búsqueda activa del personaje histórico del fútbol de cada país suelo toparme con perfiles humanos y atléticos que perteneciendo al estadio temporal de su época correspondiente lograron significarse diferenciándose del resto de sus coetáneos por el innovador desarrollo de sus ideas y el desempeño de su estilo de juego. Unas características especiales por las que pasaron a la crónica histórica del fútbol como adelantados a su tiempo.

Aquella saga de jugadores legendarios que mostraron a generaciones coetáneas y posteriores la senda del buen juego. Y es ahí donde radica precisamente su valor y mi mensaje, puesto que siendo otro fútbol, otra época, otro balón y otro todo, ellos fueron los primeros.
En esta ocasión me dirijo a Altona, distrito situado en la parte oeste de la ciudad Hanseática de Hamburgo-Alemania, localidad en la que vino al mundo en 1889 un chico que revolucionó el fútbol alemán, un deporte que en varios momentos de la historia no gozó del prestigio que la gimnasia tenía en cierto tipo de ideales germanos. Quizás por ello el fútbol alemán se haya considerado tradicionalmente como una simbiosis entre el físico (por naturaleza) y el talento pero con excepciones cruciales que ejercieron docencia y convirtieron a Alemania en potencia futbolística. El primero de ellos fue precisamente Adolf-Jäger, un jugador que se inició en el Union Altona 03 y luego pasó a las filas del Altonaer FC 1893, conjunto de Hamburgo en el que sin duda marcaría una época.
Y es que desde que debutara allá por 1927 ante el conjunto holandés del Dordrecht FV se convirtió en el mejor jugador de Alemania del Norte, donde Jäger llegó a jugar 700 partidos y a anotar la escalofriante cifra de 2.000 goles. Hablamos de la década de los veinte del siglo pasado, en la que fue figura del Altona 93 y según Otto Nerz uno de los mayores genios de la historia del fútbol alemán y precursor en su época de un fútbol moderno y de combinación. Como podéis comprobar volvemos a ese “passing game”, aunque en esta ocasión en versión germana.
Jäger está considerado como un genio del fútbol alemán del norte, uno de los iniciadores y precursores del buen fútbol sobre el terreno de juego. Un adelantado a su tiempo que desplegó su fútbol moderno y sus goles en la década de los diez y los veinte con una Guerra Mundial de por medio.
Aquel Altona liderado por Jäger se convirtió en uno de los grandes equipos de Alemania del Norte y de Hamburgo, siendo campeón de Alemania en dos ocasiones y en varias ocasiones de Hamburgo.
Su fútbol, como no podía ser de otra manera, se hizo extensivo a la selección alemana, con la que debutó un 7 de junio de 1908 en Viena, en un Austria 3-2 Alemania. Llegó a ser internacional en 18 ocasiones y fue capitán en diez de ellas.
En 1927 recibió una de las condecoraciones más prestigiosas del fútbol alemán de la época, la “Placa del Águila” (Adlerplakette) y ese mismo año acabó su carrera deportiva a la edad de 38 años.
Por tanto Jäger es indudablemente la estrella de la historia del fútbol alemán anterior a la Primera Guerra Mundial. El Diario “Tageszeitung lo incluyó en 1999 en su “once del siglo”.
Una primera estrella que falleció el 21 de noviembre de 1944 a la edad de 54 años y con dos versiones sobre su muerte, una en la que se cita como causa de la muerte a un ataque aéreo y la otra a su trabajo de desactivación de una bomba en Altonaer Elbufer.
En definitiva otro precursor del buen juego aunque en esta ocasión con acento alemán del norte, donde el campo del histórico Altona 93 con capacidad para 6.000 personas pasó a llamarse Adolf-Jäger-Kampfbahn en su honor.

Mariano Jesús
Camacho.