Tomando la leyenda como una expresión literaria primitiva que tiene su origen en la tradición oral y su contenido viajando a caballo entre hechos verdaderos y fabulosos, no cabrá duda de que llegaremos a comprender un poco más estas crónicas históricas del recuerdo, que cubren la necesidad histórica que tiene el hombre de aludir a lo maravilloso. A través de ella además conoceremos las costumbres, sentimientos, ideales, actitudes y maneras de entender la vida de una sociedad a través del tiempo y el espacio.

Por su parte la literatura –en este caso la futbolística- entiende el mito como la narración de acontecimientos sagrados y primordiales, ocurridos en el principio de los tiempos entre seres de calidad superior: dioses y héroes arquetípicos, civilizadores, legendarios y simbólicos.

Por lo tanto y arrancando de estos dos conceptos literarios fundamentales para la crónica histórica del fútbol, la figura y el perfil histórico de William Ralph Dean, -considerado como mayor goleador de la historia del fútbol inglés- encaja a la perfección en el grupo privilegiado de personajes que en el desempeño de su arte, pensamiento, profesión e incluso tránsito vital, fueron elevados a la categoría de mitos y leyendas.

Ese fue el caso de Billie Dean, un chico que comenzó a desafiar al destino aquella tarde gris de un 10 de junio de 1926, cuando un accidente de motocicleta, le dejó seriamente tocado y le produjo graves lesiones en su cabeza. Unas lesiones que superó en un milagroso y corto espacio de tiempo tras 36 horas inconsciente, demostrando así su impresionante fortaleza y resistencia física, algo que quedó patente a lo largo de toda una carrera que en aquel día y medio pendió de un hilo.

El joven de Birkenhead y aprendiz en el ferrocarril de Wirral puso en marcha la locomotora de su destino partiendo desde la estación inicial de Tranmere Rovers, club en el que ya dejó patente que era un goleador sin parangón –hizo 27 goles en 27 partidos-. Hincha del Everton desde pequeño desoyó los cantos de sirena que le llegaron de todas partes para abrazarse a un sentimiento que le acompañaba desde niño. Una decisión que posiblemente cambió para siempre el curso de la historia del fútbol inglés.

Poco antes de arrancar la temporada 24/25 ingresó en las filas del Everton, club en el que no paró hacer goles durante trece temporadas. Apodado Dixie -apodo que odiaba-, por sus compañeros de equipo en el Everton por su pelo rizado al igual que los esclavos africanos de color, posiblemente no haya sido el futbolista más vistoso en cuanto a conceptos técnicos de la historia del Everton, pero en lo referente a eficacia y contundencia goleadora nunca hubo nadie como él. Cuentan que Dixie era un delantero centro poderoso, que volaba en el aire, allí vivía constantemente a la espera de conectar su extraordinario remate de cabeza. Además su disparo colocado y eficaz con ambos pies le convertía en el mayor e impenitente killer de su época.

Sus inalcanzables cifras goleadoras hablan por sí solas: Marcó 37 hat tricks a lo largo de su carrera. Anotó 200 goles en sus primeros 198 partidos. A los 21 años cuando militaba en las filas del Everton, marcó la impresionante cifra de 60 goles en 39 partidos en una sola temporada, la 1927/28, en la que lógicamente fue máximo goleador. Repitió título de máximo goleador de la liga en la 1931/32, en la que con sus 44 goles contribuyó a que el Everton se proclamara campeón de la liga inglesa. Sus goles contribuyeron de forma decisiva para que el Everton fuera campeón de liga en dos ocasiones, 1927/28 y 1931/32,  y campeón de la FA Cup en 1933 al derrotar en la final al Manchester City por 3-0.

Como no podía ser de otra manera, por su condición de Evertonian y leyenda, Billie Dean murió el 1 de marzo de 1980, a los 73 años, mientras seguía un encuentro entre el Liverpool y el Everton en Goodison Park.  En febrero de 2001 fue admitido en el pasillo de la fama con el 78% de los votos, una fama internacional que le acompañó durante toda su vida, circunstancia ejemplificada en la siguiente anécdota:

Durante la Segunda Guerra Mundial un prisionero de guerra italiano fue capturado por las tropas británicas en el desierto occidental, e increpó a sus captores con este revelador y doble insulto “fuck your Winston Churchill and fuck your Dixie Dean”.

 Desde mayo de 2001, en Park End, junto a Goodison Park, se puede contemplar la estatua erigida en honor a uno de los mejores goleadores de la historia. La estatua, obra del escultor Tom Murphy, -inspirada en una histórica instantáea fotográfica- representa a la legendaria y poderosa figura de Dean emprendiendo la carrera desde la tribuna al centro del terreno de juego, portando en su brazo derecho a su mayor y mejor aliado: el balón. Aquel que tantas veces mandó a dormir al fondo de las redes. Una escultura rodeada por una verja y 60 círculos, con los que se quiso hacer referencia al legendario récord de Dixie de 60 goles en liga.

Y en su base una leyenda:

 

“Footballer, Gentleman, Evertonian”.

 

 

Mariano Jesús Camacho.