A nadie se le escapa que el Clube de Regatas do Flamengo es uno de los equipos que más bellas páginas han escrito en la historia del fútbol brasileño, siempre en busca de la esencia del fútbol, del espectáculo. Para ello la cronología histórica del Clube de Povo, fue cincelada a fuego por una serie de irrepetibles futbolistas que marcaron paso a paso la personalidad de un club que nunca permanecerá ajeno al torcedor e historiador del deporte que otea su pasado y horizonte histórico dese la colina del Corcovado, y a los pies del Cristo Redentor. Precisamente uno de ellos fue Leonidas da Silva, el Diamante Negro -considerado el mejor jugador brasileño de su época) que protagonizó de forma paradójica un controvertido traspaso de Flamengo a Sao Paulo- por 200 contos de réis- que marcó la fulgurante ascensión del club de regatas de Río.

Y es que la renovación que se afrontó con el citado traspaso, propició la llegada de Silvio Pirilo -punta que un año antes, en 1941, anotó la friolera de 39 goles- y la eclosión de un genio como lo fue Thomaz Soares da Silva, Zizinho. El mágico Mestre Ziza, futbolista de leyenda que llegó con 18 años y marcó el devenir mítico de un conjunto que a partir de entonces captó definitivamente la atención y admiración de todos. La primera mitad de la década de los cuarenta fue para el conjunto rubronegro, que le ganó el pulso a otro gran equipo de la época: Vasco de Gama.

 

Campeón carioca 1943

Flamengo conformó uno de los mejores equipos de su historia, un conjunto que consiguió lo que se conoce popularmente en el club como O primeiro “scratch” de ouro, un tricampeonato cimentado en un fabuloso equipo y una línea de ataque verdaderamente de ensueño.

Un equipazo, de los que quitan el hipo: Jurandir, Domingos da Guia, Newton; Biguá, Volante, Jaime; Valido, Zizinho, Pirilo, Perácio y Vevé.

 

Y la línea de ataque compuesta por Valido, Zizinho, Pirilo, Perácio y Vevé verdaderamente irrepetible. Una delantera que en el Campeonato de 1942 se mostró como una máquina de hacer goles, hicieron 87 tantos de los que Pirillo firmó 27, Vevé 17 y Zizinho 11.

Zizinho el grandioso medio derecha, conocido como ‘Mestre Ziza’ fue el icono de este equipo, como comenta el genial Antonio Falcao en su articulo en Contrapié: “el crack más refinado que Brasil ha dado, una nueva versión de Romeu Pellicciari, con el arte de Tim, el pase de Jair Rosa Pinto, la rapidez de Leônidas, la clase de Heleno y el mar de atributos que – dieciocho años más tarde – caracterizaría Pelé.

Junto a Zizinho compartiendo línea ofensiva, jugaron otros grandes como Everaldo Paes De Lima (Vevé), un extraordinario punta izquierda que pese a su altura no tenía ningún tipo de problemas a la hora de hacer magníficos regates y que está considerado junto a otros como Moderato, Zagallo y Paulo César Lima, como uno de los mejores puntas izquierdos de la historia del club. El medio izquierdo era José Perácio, otro crack, un jugador con un poderoso disparo. Otro extraordinario delantero era Silvio Pirilo, el comandante del ataque, goleador infalible y despiadado. Y por último Agustin Valido, delantero que jugó en Boca Juniors y que tras abandonar Flamengo volvió a ser reclamado por Flavio Costa para integrar la delantera, y anotar a los 42 años el gol que le dio el Tricampeonato a Flamengo en 1944.

De la misma manera injusto sería pasar por alto la contribución de grandísimos futbolistas como los guardametas Yustrich y Jurandir, los defensas Nilton, Domingos da Guia, Newton Canegal y la magnífica línea media compuesta por Jaime de Almeida, como mediocentro, Biguá como half derecho, y Bria que tuvieron mucho de culpa y pusieron las bases para la conquista del citado Tricampeonato.

Según cuentan las crónicas y según lo que reconoció el propio Zizinho, en los dos primeros Campeonatos Cariocas (1942 y 43), Flamengo se comportó como una máquina, pero el histórico torneo de 1944 fue diametralmente distinto. Por entonces Flamengo estaba debilitado, Domingos da Guia había sido vendido a Corinthians, Perácio fue llamado a filas para servir en la Segunda Guerra Mundial y Valido acababa de poner fin a su carrera, pero fue nuevamente fue rescatado de su retiro para paradójicamente y a los 42 años marcar el gol de cabeza a pase de Vevé que la daría el Tricampeonato carioca ante Vasco. La historia tremendamente curiosa puesto que Jaci -que era su sustituto natural- sufrió una grave lesión y provocó que Flavió Costa intetará reclutar a Valido, que llevaba un año sin jugar y estaba en plena luna de miel. Cuentan que Valido se resistió mucho, pero acabó cediendo, será a partir de entonces cuando la crónica histórica nos trace el dibujo físico y el perfil futbolístico de un Valido entrado ya en años,  al que le pasa factura la ya citada inactividad de un año. Aquel sobreesfuerzo al que se vio sometido le provocó una intensa fiebre pero el valiente y osado punta, acabó aceptando y formando en la punta derecha, posición desde la cual y a sus tallutditos 42 años cambió con una determinante y única acción la historia del club. Y es que tras un centro medido de punta izquierdo Veve, Valido emergió por encima de Argemiro -dicen que apoyando su codo sobre su hombro-  para conectar un perfecto y legendario cabezazo que le dió a Flamengo el tricampeonato.

Aquel conjunto dirigido por Flavio Costa y liderado desde la cancha por Zizinho completó la leyenda con una formación compuesta por:  Jurandir; Quirino, Newton; Biguá, Bria, Jaime; Valido, Zizinho, Pirillo, Tião y Vevé.

De esta forma Flamengo cerraba un ciclo triunfal que pasó al historia del fútbol brasileño con el sobrenombre del O primeiro “scratch” de ouro.  En esencia lo que quiso expresar el genial, Árthur de Tavola con sus palabras: “Ser Flamengo é ousar, é contrariar norma é enfrentar todas as formas de poder com arte, criatividade e malevolencia”.

La definición más acertada de lo que representa un club y  lo que supuso aquel Scratch Dourado para la historia de Flamengo.

Mariano Jesús Camacho.

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