Obrero, pintor y decorador de paredes el artista popular del que os hablo representa y representó a uno de los mayores talentos de las artes pictóricas brasileñas del siglo pasado. Una calidad artística sobresaliente surgida de la capacidad autodidáctica de un humilde joven inmigrante italiano -natural de Lucca- que llegó junto a su familia a Sao Paulo, Brasil junto a sus padres cuando contaba tan solo con dos años de edad.
Un genio que sin apenas formación académica hizo del arte su modo de expresión con el tremendo mérito de surgir de la construcción civil, del oficio de aprendiz de decorador de paredes. Los muros, frisos y florones de los salones de los palacetes de la época constituyeron los primeros lienzos de su originalidad creativa. En el citado oficio se cultivó en estilo floreal y en 1914 cuando tomó conciencia de que su expresión y su camino vital pasaban indefectiblemente por el arte y la pintura encauzó su vena artística hacia el neorrealismo y el realismo social.
Su camino creativo tomó con posterioridad un claro sabor popular, artista tardío le comenzó a llegar el reconocimiento a su grandeza en la primera mitad de los años cuarenta, cuando realiza su primera exposición individual, en un local alquilado en el centro viejo de São Paulo.
La intelectualidad y la crítica le abren por fin las puertas de su círculo exclusivo al que era pintor del pueblo. Aunque siempre destacó por su propia expresividad creativa, su pintura pasó como todo artista por una serie de etapas e influencias que conformaron su personalidad expresiva y su obra.

El arte no representativo dio paso a la esquematización, a los elementos verticales y horizontales inclinados, entrando en el prestigioso circuito modernista. Se convierte según la crítica en uno de los artistas más importantes de la segunda generación del modernismo. Luego abandona el arte figurativo y evoluciona nuevamente hacia la abstracción geométrica en busca de las propiedades ópticas del color.
Su obra ya es inmortal y su figura imprescindible en la referencia histórica creativa del arte brasileño del siglo XX. Cambuci -Sao Paulo- sus muros su lienzo imaginario, sus calles los ríos geométricos por los que desangró su pintura. Su nombre Alfredo Volpi y en alguna ocasión eligió al fútbol como tema para interpretar su arte: 

 

Meninos jogando futebol (Alfredo Volpi - Brasil)

Mariano Jesús Camacho.