Posiblemente la historia que les voy a relatar a continuación no corresponde a la de uno de aquellos equipos que revolucionaron conceptos del fútbol con su estilo, su fútbol exquisito o sus grandes estrellas, es más, en este relato no reconoceréis el brillo de las grandes formaciones de la historia de este deporte, pero no me queda la más mínima duda de que en el desarrollo que trazan los hechos históricos del mismo encontraréis de igual forma el mito y la leyenda.
En 1909 en respuesta a la ley austriaca que prohibía el ingreso de atletas judíos en los centros deportivos, se funda el club judío Sport Club Hakoah Wien. Influenciados por la doctrina de Max Nordau que acuñó el término  Muskeljudentum del judaísmo muscular-, bautizaron al club con el nombre de Hakoah, “la fuerza” en hebreo y eligieron una Magen David -Estrella de David- para ilustrar su emblema.
Pese a la cada vez mayor corriente antisemita que se vivía en Europa, el Hakoah llegó a ser uno de los clubes que destacó en el escenario deportivo europeo. En el citado club se promocionaron deportes como el hockey, el atletismo, la natación, la lucha, el esgrima y el fútbol. En concreto y en lo que atañe al fútbol logró reunir a la mayoría de las estrellas judías del fútbol de la época, un equipo que ya en la temporada 1921/22 llegó a ser subcampeón de la Liga austriaca y que en la temporada 1924/25 pasó a la historia al proclamarse campeón. Un equipo formado por Jozsef Eisenhoffer, Sandor Fabian, Richard Fried, Max Gold, Max Grunwald, Jozsef Grunfeld, Bela Guttmann, Alois Hess, Moritz Hausler, “ Fuss” Heinrich, Norbert Katz, Alexander Nemes-Neufeld, Egon Pollak, Max Scheuer, Alfred Schoenfeld, Erno Schwarz, Joseph Stross, Jacob Wagner, y Max Wortmann.

El talento de sus jugadores hizo posible que el club adquiriera enorme popularidad en el panorama deportivo mundial y en especial entre la comunidad judía, que llenaba los estadios de todos los puntos del globo por los que estos hombres ejercieron como embajadores del deporte. Cuentan que llegó a ser temido y respetado en el fútbol centroeuropeo, cuando éste constituía la primera referencia mundial.
Aquella conquista de la Liga austriaca en la temporada 1924/25 le abrió la posibilidad de tomar el dominio del fútbol en su país, y como dije de ejercer de embajadores de su fútbol fuera de sus fronteras. Un hecho que propició también su reconocimiento a escala mundial, llegado tras un doble e histórico enfrentamiento ante el West Ham inglés.
Se da la circunstancia de que desde la conclusión de la Primera Guerra Mundial no se había producido ningún enfrentamiento futbolístico entre Inglaterra y Austria, por ello coincidiendo con la gira que realizaba el West Ham por Europa, se concertó un amistoso entre ambos conjuntos. En el citado choque disputado en Viena, el equipo inglés solo pudo arrancar un empate y concretó con los directivos del Hakoah, la disputa de un partido de vuelta en Londres.
Un encuentro para el que los aficionados del Hakoah no tenían muchas expectativas de éxito, pues el West Ham estaba considerado como uno de los mejores equipos europeos de la época. Una derrota por la mínima les hubiera dejado más que satisfechos, por ello cuando conocieron la noticia de que el club vienés había vapuleado al West Ham por un contundente 0-5, no cabían en sí de gozo.
Con esta victoria el Hakoah se convirtió en el primer club continental en derrotar a un equipo inglés en Inglaterra, circunstancia que propició su entrada en la leyenda. Este hecho como ya hemos citado, les valió para ganarse el reconocimiento a escala mundial.
Una de las referencias de aquel equipo era el legendario Bela Guttman, un futbolista que llegó para reforzar la medular de aquel conjunto. Toda una estrella, un mediocentro con gran visión y calidad, capaz de dar pases medidos a sus compañeros. Dicen que un muy buen futbolista que como todos conocemos luego se convirtió en uno de los mejores técnicos de la historia, tal y como demostró a lo largo de su brillante trayectoria en los banquillos.
Las anécdotas que surgieron entorno a las vivencias humanas y deportivas de este equipo son numerosas y reflejan a la perfección hasta dónde puede llegar esto del fútbol. Se cuenta que el por entonces alcalde de Viena, Karl Lueger, era un antisemita rabioso y declarado. Una ideología que disfrazó con mucha hipocresía con motivo de un encuentro del judío Hakoah Viena ante un equipo húngaro, en el que fue posible observar al alcalde ovacionando al conjunto vienés junto a los hinchas locales. Cuando le advirtieron que los jugadores del equipo que alentaba eran judíos, hizo un comentario que retrató su moralidad y pasó a la historia:
“Yo decido quién es judío o no”.
Posteriormente y como resultado de una gira del equipo a New York City en 1925, organizada dentro del marco del proselitismo hebreo que guiaba la vida del club y la consiguiente difusión de la existencia del pueblo judío, muchos de sus futbolistas quedaron impresionados ante la prácticamente nula existencia de antisemitismo por aquella época en EEUU. Debido a esta circunstancia decidieron permanecer en los Estados Unidos.
Llegaron como invencibles, congreraon a más de 45.000 personas en el estadio de los Yankees y se quedaron. Además el hecho de que en aquel momento, la mayoría de los clubes de la costa Este americana eran propiedad de familias judías, influyó en el hecho de que más de la mitad del equipo decidiera seguir su carrera en la American Soccer League, donde fundaron el Hakoah New York.
La pérdida de la mayoría de sus integrantes desembocó en la finalización de los éxitos y la competitividad del club, pero para nada acabó con su leyenda. Y es que como ya citamos con anterioridad el Hakoah no solo era un equipo de fútbol, sino que constituyó una puerta abierta para aquellos jóvenes que quisieron a través del deporte dar una lección a todos aquellos pro-nazis, que vieron el triunfo del Primer Club Deportivo de Viena. En esta parcela no podemos pasar por alto la hazaña y el valor de un grupo de chicas que brazada a brazada le dieron una lección al mundo.
En la década de los años treinta las llamas del antisemitismo se avivaban cada vez más y fue en ese periodo en el que las chicas del Club Deportivo Hakoah, dominaron las competencias de natación en Austria. Nadadoras como Ruth Lange y Lucie Goldner que optaron por renunciar al equipo olímpico austriaco antes que competir en la ciudad nazi de Berlín. Decisión por las que se vieron desposeídas injustamente de todos su récords. Deportistas y nadadoras de calidad y valor, Hedy Bienenfeld, Fritzy Lowy o Judith Deutsch -Judith Haspel-, quien tuvo en su haber doce récords nacionales en carreras de estilo libre de media y larga distancia y que luego fue vetada de las competiciones de por vida. Todas decidieron nadar antes que hundirse y todas lucharon hasta el final, al igual que lo hicieron los deportistas del Hakoah, del que un total de 39 atletas encontraron la muerte en los campos de concentración.
En referencia a esta historia de valor, -una de las muchas que se vivieron en aquella fatídica época-, podemos disfrutar de una película documental que retrata la historia de este equipo de nadadoras campeonas del club deportivo Hakoah Viena. Un film dirigido y producido por Yaron Zilberman y titulado “Hakoah Lischot – Watermarks”.
La historia de un club que vivió su momento más delicado tras la anexión de Austria en 1938, cuando los nazis clausuraron el club y una operación organizada por los funcionarios del Hakoah posibilitó la huida de sus deportistas. Muchos de ellos emigraron a Palestina, donde fundaron el Hakoah Tel Aviv -que luego se fusionó con el Maccabi Ramat Gan-.

El estadio fue expropiado y cedido al partido nazi, que intentó enterrar todo vestigio histórico del club. En 1945 tras la Segunda Guerra Mundial el club fue refundado para luego desaparecer cuatro años después. En la actualidad un remanente del mismo llamado Maccabi de Viena, permanece perdido en las categorías amteur del fútbol austriaco. Además en 2006 se emprendió una nueva iniciativa que persiguió la refundación del club en aquellos mismos terrenos en los que se inició su leyenda.

Una leyenda ahogada por una victoria nazi que resultó efímera para la fuerza y el grito eterno de sus deportistas. Cuentan que aún a día de hoy muchas de aquellas nadadoras que lograron salvar la vida, siguen reuniéndose ya octogenarias para nadar. En aquellas brazadas octogenarias dicen que navega la V de victoria, la de un club difuminado por el retrato sangriento de la ignominia nazi, aquella que sembró de campos de exterminio la vieja Europa y quedó grabada en el antebrazo de aquellos europeos que lograron sobrevivir y denunciar el Holocausto.

Fuentes:
http://experts.about.com/e/h/ha/Hakoah_Vienna.htm.
http://www.nmidigital.com/.
http://www.jewishsports.net/BioPages/Hakoah-Vienna.htm.
Mariano Jesús Camacho