Era un pelotari con guantes de portero, deporte que practicó para mejorar sus reflejos y le ayudó a ser mejor. Especialmente para tener una buena colocación, para equilibrar bien el cuerpo y para los cambios de direcciones. Así era el ‘Txopo’, uno de esos porteros que jugaban con las dos manos, que poseía un saque con la mano sencillamente sublime, de otro planeta…

Un grande que inscribió su ánimo y leyenda en la sencillez de su filosofía deportiva. José Ángel Iribar, para todos el “Txopo” y para mí, por y para siempre “El Álamo Negro”.
Si os interesa podéis leer el articulo en El Desván de Vavel: http://bit.ly/hdQOZD