Hoy no podía pasar la oportunidad de dedicar unas líneas a la triste desaparición del máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid y uno de los históricos de nuestra Liga. Su nombre Adrián Escudero, y en su pierna zurda, la vieja pátina de un fútbol en blanco y negro, más una vida en rojiblanco. Su historia la de un extremo zurdo dotado de un pundonor sobresaliente, mucha calidad, remate, y un privilegiado olfato de gol.
Su nombre ligado para siempre a goles de seda y cristal, integrante de míticas delanteras colchoneras y uno de los futbolistas que hizo más feliz la vida de aquellos aficionados que acudían en los años cuarenta y cincuenta al Stadium del Metropolitano.  Nacido el 24 de octubre de 1927 en Madrid, dio sus primeros pasos en el fútbol en el C.D.Ronda, luego pasó por el Banco Hispano Americano y el Mediodía, para en diciembre de 1945 ser contratado por el Atlético de Aviación por la cantidad de 25.000 pesetas.
Su debut con la camiseta atlética se produjo el 26 de enero de 1946 en un partido liguero disputado en el histórico campo barcelonés de Les Corts ante el Barcelona en el que el Atlético cayó por 2 a 1. Anotó su primer gol con el Atlético una semana después en un partido en el que el Atlético Aviación se impuso al Hércules, 5 a 2.
Como ya cité, integró la legendaria “Delantera de seda” del Atleti, compuesta por Juncosa, Vidal, Campos, Silva y Escudero. Sobre este quinteto una fecha aparece iluminada con luces de neón en el camino legendario de sus integrantes:  El 22 de noviembre de 1947, cuando en el Metropolitano, la “Delantera de Seda” jugó uno de los mejores partidos de su existencia. Aquella tarde los cinco atacantes de seda pasaron por encima del Madrid endosándole cinco goles.  Juncosa hizo dos goles, y Escudero, Vidal y Campos, los otros tres. Pese a la exhibición de fútbol y poder ofensivo que ofrecieron no consiguieron conquistar la liga y acabaron en tercera posición, aunque los 73 goles que anotaron marcaron un hito en la historia del conjunto colchonero. Vidal hizo 23 goles, Juncosa 14 goles, Silva 10 goles, Campos 14 goles y Escudero 11 goles. El técnico por entonces era Emilio Vidal.
Luego con la llegada de Helenio Herrera integró la también legendaria  “Delantera de Cristal”, formada por Juncosa, Ben Barek, Pérez Paya, Carlsson y Escudero en las campañas 1950/1951 y 1951/1952. En esta etapa el técnico italo-argentino lo situó de delantero centro, mientras que el joven Callejo ocupó el extremo izquierdo. Y en la punta de ataque Escudero se salió, siendo pieza fundamental de su equipo.
Sobre Helenio Herrera, Escudero opinaba que era un excelente entrenador pero no demasiado buena persona y es que los duros métodos del italo-argentino eran bastante difíciles de asimilar.
Por último fue también parte integrante de otra línea de ataque destacada de la historia rojiblanca, la compuesta por Miguel, Molina, Escudero, Peiró y Collar durante la temporada 1955/1956,en la que peleó con Di Stéfano hasta el final por el título de máximo goleador y llegó a anotar la cifra de 21 goles.
En las trece temporadas que portó la casaca rojiblanca anotó 150 goles en 287 partidos de Liga, una cifra que supone un auténtico récord y que le convirtió en máximo anotador en Liga de la historia colchonera. Sumó 330 encuentros oficiales logrando 170 tantos y  siguió haciendo historia al anotar el gol nº1.000 en Liga del equipo rojiblanco, un gol anotado el 8 de marzo de 1953 en Balaídos, en un Celta 3-2 Atlético.
Curiosamente Escudero se ganó un sitio en la selección española jugando en la posición de delantero centro, aunque solo jugó en tres ocasiones. Su debut se produjo el 7 de diciembre de 1952 en Madrid, en un España 0-1 Argentina y jugó su último partido como internacional el 3 de junio de 1956 en Lisboa, en un Portugal 3-1 España.
 Pese a todo lo expuesto con anterioridad Escudero fue un tipo humilde, un jugador que en gran parte de su carrera se significó por su gran honestidad y por ser un currante de fútbol, un futbolista nada egoísta, que trabajaba a destajo para los demás.  Durante su estancia en el Atlético además de conquistar dos Ligas -49/50 y 50/51- , fue subcampeón de la Copa del Generalísimo en 1956.
 Como no podía ser de otra manera la directiva y la afición atlética le tributó un merecido homenaje el 6 de enero de 1955, un Estadio Metropolitano repleto se entregó a Escudero en la victoria del Atlético 4-1 al Wiener Sport (Austria). 
 “El Chava”-como le llamaban sus compañeros- siguió jugando hasta la temporada 1957/1958, en la que dijo adiós al fútbol con el unánime reconocimiento del fútbol español al que fue sin duda ídolo del Atleti.
 A su retirada ingresó en el staff técnico del Atlético, llegando a dirigir a los amateurs y los juveniles, fue también ayudante del entrenador del primer equipo y dirigió al mismo en algunos encuentros. Posteriormente en 1967 dirigió como técnico a Badajoz.
Su figura queda ahora en la memoria hablada del aficionado, pues a la edad de 84 años el destino ha querido que integre delanteras de leyenda en otro plano de existencia, donde ilustres colchoneros ya desaparecidos, le dejan un hueco en el centro de la delantera. Por todo ello hoy quise homenajear su perfil legendario, el de un madrileño de pura cepa y un atlético de pro que siempre permanecerá en la galería del gol rojiblanco.

Mariano Jesús Camacho.

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