Los que le vieron jugar, sevillistas de pro, mantienen grabada a fuego en su memoria la bella estampa de su carrera, el juego y contraste del blanco y el negro, el de la camiseta sevillista y el color de África. Hablan del correr de una gacela, del salto de un leopardo, en definitiva de la estela de un atleta que casi no toca el suelo, que vuela por la hierba verde del Sánchez Pizjuán y las extensas llanuras de Gambia. Su nombre Alhaji Momodo Njie, para todos “Biri Biri”, “La gacela de Banjul”, para mí “La mirada de Gambia”.
Podéis leerlo en el Desván de Vavel: http://bit.ly/fFpMAy