Por los rayos de sol que proyectan sobre el suelo la luz de una nueva primavera viajan los clásicos e intangibles aromas de la belleza coronada. Una explosión de colores y olores  repujan naranjos por la vía de la plata y la madera en flor se hace azahar sobre un espeso jardín de sombras y agua. En las sombras un rojo apasionado florea gargantas asaetadas y en el agua una lágrima cae tocando acordes de madrugada.

La añeja y sutil fragancia del incienso invita a la meditación anunciando la llegada de una clásica y apasionada semana. Es el viaje por el camino de la fe, la esperanza, la estética, la pasión, el dolor y la esculpida gramática. Para nosotros, Cádiz, Jaén, Málaga, Córdoba, Sevilla, Huelva, Almería y Granada, todo comienza, todo acaba.

Y a pocas lunas de una semana de pasión, de una semana clásica os ofrezco mi visión en cuatro líneas blancas y azulgranas. Todo comienza y todo acaba, pues en los próximos días, Guardiola y Mou, Canaletas y Cibeles velarán armas.

Para unos, estéticas palabras, para otros, esdrújulas matemáticas, para ambos pasión, tradición y calor de la hinchada. Con dos clásicos de pasión se iniciará una serie de cuatro en los que al borde de la emoción se dilucidarán dos títulos y se despejará el camino hacia la copa más ansiada.

En ambos reinará la emoción, y tanto Mou como Guardiola morirán por sus ideas, su mensaje. Como en nuestras calles, la pasión y el dolor irán por barrios. Azulgranas y blancos intentarán que su camino no se convierta en viacrucis, en el caso de los primeros  colgados de la divinidad de un messias rosarino y en el caso de los segundos de la  celestial inspiración de un cristiano madeirense.

El Madrid buscará redimirse en sábado y miércoles de pasión para vivir una buena nueva que le lleve a un esplendoroso Domingo de resurrección. El Barça que ha entrado en nuestros corazones con olivos en las manos, hacer valer su mensaje para evitar la crucifixión.

Guardiola, Mou, uno de ellos o ambos, serán objetos de la traición de algún que otro judas y del  juicio de fariseos y saduceos, pero sobre todo de la sentencia del pueblo, pues yo como Pilatos, me lavo las manos al no observar culpabilidad en ninguno de ellos.

Será entonces cuando los hechos marcaran sus destinos, el momento en el que algunos negarán como Pedro hasta en tres ocasiones haber pertenecido al grupo de seguidores del maestro.

Y a pocas horas de que todo comience y todo acabe no me atrevo a vaticinar resultados, pues  no quisiera acabar siendo procesado y juzgado como falso profeta. Tan solo haced rodar la piedra y observar el color de la sindone, de la sábana, pues en ella quedará grabada la imagen impresa de la victoria.

Para finalizar un consejo: vivid con intensidad esta particular semana de pasión, de puente aéreo Madrid-Barcelona con parada en Valencia. Y si llegáis a un punto de no retorno en el que toda esta historia os agota y os sitúa en niveles de hartazgo, siempre tenéis la posibilidad de desaparecer, desconectar del mundo por unos días o conectar con la fe, la tradición y el arte por las calles de Andalucía.

Mariano Jesús Camacho.