La ciencia de los números, y el origen de la numerología  es atribuida a Hermes Thot, también llamado Hermes Trimegisto: tres veces grande, quien vivió en la antigüedad en Egipto, y aquel al que los griegos bautizaron como “Dios de la sabiduría”. Pitágoras, el filósofo y maestro griego, enseñaba a sus alumnos que el mundo está construido sobre la base del poder de los números.  Platón dijo “los números gobiernan al mundo” y aunque en fútbol de unos años a esta parte en lo referente a los dorsales se haya perdido gran parte de la tradición, una serie de números mágicos siguen gobernando tradicionalmente el pequeño mundo que interacciona en derredor del balón sobre la hierba verde.

Dorsales y números que reflejan la personalidad, el estilo de juego, la fuerza, las cualidades y la intuitividad de los que lo portan. De entre ellos como elemento de poder y diferenciador quisiera destacar hoy el dorsal y número nueve, aquel que solo porta el delantero de raza, un ser competitivo, nada compasivo, en ocasiones egoísta, con semblante de depredador y un poder de intuición que le permite conocer el lugar y el instante adecuado para aparecer y marcar la diferencia con respecto a su rival. En la vieja estela del tiempo son muchos los que han marcado su leyenda, la del delantero centro de raza, nacido para golear. Podría citaros un buen número de futbolistas míticos, pero en esta ocasión la actualidad me muestra el poder realizador de un futbolista que ha logrado captar nuestra atención con aquel mítico dorsal nº9 a su espalda. Su nombre Radamel Falcao, delantero colombiano que bate registros goleadores con la camiseta del Oporto, aquella que porta con tanta brillantez que el peso de la historia parece liviano sobre sus hombros, pues Falcao domina como sus antecesores las artes y la escenificación del delantero de leyenda.

Sus números se acercan a los goleadores top de la historia del conjunto portugués y en especial a las cifras de uno de ellos: Fernando Mendes Soares Gomes, máximo goleador del conjunto portugués y posiblemente el mejor número nueve que haya tenido el Oporto en toda su historia. A Radamel le conocéis y con él os podéis deleitar pero a Gomes quizás no le visteis y tampoco le pudisteis disfrutar. Natural de Oporto -22 de noviembre de 1956- se formó en las categorías inferiores del FC Porto y aunque nunca despuntó por ser un jugador dotado de unas condiciones técnicas excepcionales, siempre dejó patente que llevaba en sus genes el gol. Y es que Gomes era eso, puro gol, pura intuición, posicionamiento, desmarque y remate, En sus botas y su cabeza la base y el poder del número nueve, aquel que se cotiza a precio de oro y porta en la numerología futbolística el elemento numérico, mágico y estético más valioso del fútbol: el gol.

Desde que llegó al primer equipo en la temporada 74/75 dejó patente que en sus botas y su cabeza residía toda la tradición y poder del número que portaba a su espalda. En su debut ante el CUF hizo dos goles y en su primer año hizo 14 goles en 24 partidos, año en el que debuta también con la selección de Portugal ante Brasil. En su segunda campaña comparte línea de ataque con el legendario Cubilla, del que ejerce como fiel escudero, haciendo el peruano 28 tantos y Gomes 10. En la temporada 76/77 Gomes eleva de forma exponencial su caudal goleador, ‘el killer’ que lleva en su interior fulmina guardametas a un ritmo frenético, y 26 goles en 28 partidos que llevan su firma personal facilitan al Oporto la finalización de la temporada en la tercera posición en el campeonato de Liga. Un año más tarde y bajo la dirección técnica del legendario Pedroto, los 25 tantos de Gomes le convierten en máximo goleador de la Liga portuguesa y resultan decisivos para alcanzar la conquista del título de Liga tras dieciocho años de ansiosa espera.

Para entonces Gomes era ya el hombre gol del fútbol portugués y uno de los más destacados goleadores del fútbol europeo. Fernando era un delantero de raza, muy inteligente y que siempre aparecía en el momento y lugar idóneo para marcar la diferencia. Hablamos de una época para el recuerdo de los aficionados de Das Antas, que a fuego grabaron en sus retinas las endiabladas acciones y pases de Seninho, Costa y Oliveira, culminadas por Gomes el Rey del gol. La conquista de la segunda Liga consecutiva viene a confirmar el concepto futbolístico del delantero luso, que solo tiene una meta y un objetivo cuando salta de corto al terreno de juego: la portería contraria. Y es que los 27 goles que firma Gomes resultan cruciales para aquel éxito y le consolidan con un tercer trofeo de máximo goleador consecutivo con el que abre definitivamente su leyenda. En la temporada 79/80 Gomes mantiene sus registros goleadores firmando 23, aunque cediendo el trofeo de máximo goleador en beneficio de Jordao que con sus 31 tantos hizo campeón al Sporting.

La firma personal de Gomes se convierte en sello de identidad del Oporto, un prestigio que lleva perfilado en su espalda y en el contorno de su mágico número nueve. Quizás por ello, en Asturias-España- en Gijón se pensó en su figura para suplir la sensible marcha al Barcelona de un Brujo, un nueve y un ‘alquimista del gol’ llamado Quini.

Un gran reto y posiblemente una carga que junto a las lesiones fue demasiado pesada para un delantero de gran talento como él. Y es que su primera campaña estuvo marcada por una lesión en el talón de Aquiles y la segunda por un combinado de falta de confianza, pequeñas lesiones y sobre todo, la falta de paciencia que azota habitualmente a este deporte cuando los goles y los resultados no son los esperados. Gomes no rindió a su nivel y la sombra de Quini fue demasiado alargada para él. 

Gomes regresó a casa y sus números mejoraron ostensiblemente, llegando al punto de impresionar. Los 36 goles de la temporada 82/83 constituyen la mejor prueba de su recuperación, con ellos consigue su primera Bota de Oro. En la 83-84, -su peor año en Portugal-, marca nada menos que 21 goles en 30 partidos. En 1984, el Oporto de Gomes pierde en Basilea su primera final europea –la Recopa- contra el Juventus. El conjunto luso comienza a hacerse hueco en el fútbol europeo y Gomes sigue goleando, en la 84-85 conquista su segundo Bota de Oro al llegar a la espectacular cifra de 39 goles, una gesta con la que acabará siendo recordado en la historia del fútbol de su país como “el Bibota”. Gomes dominaba todas las artes del remate –especialmente el remate de cabeza-, firmó goles de todas las formas y maneras , pero si hubiera que destacar alguno serían aquellos cinco con los que allanó el camino hacia Viena del Oporto en la Copa de Europa de 1987. Especialmente el que hizo en semifinales  ante el Dynamo de Kiev y llevó al equipo de los Futre, Madjer y compañía a la final, en la que Gomes no pudo estar por lesión y en la que el Oporto se coronó campeón de Europa al vencer 2 a 1 al Bayern con aquel legendario taconazo del jugador argelino.

Sus cifras son prácticamente inalcanzables para el resto de los mortales, sus seis trofeos de máximo realizador de la Liga lusa así lo atestiguan.  En la temporada 87/88 se consagra campeón de la Supercopa de Europa e Intercontinental, superando al Ajax primero y firmando luego un gol en la Intercontinental ante Peñarol. Gomes lleva el dorsal nº9 del Oporto durante trece temporadas, conquistando a nivel nacional 5 Ligas, 3 Copas y 3 Supercopas de Portugal. Además, durante su carrera fue 48 veces internacional marcando 13 goles. Con el combinado luso disputó la Euro´84 de Francia y el Mundial´86 de México.

Una leyenda que pone punto y final a su estela goleadora con la camiseta de los Dragones en 1989, cuando diferencias con el presidente Pinto da Costa y el cuerpo técnico provocaron su marcha al Sporting de Lisboa, donde juega dos temporadas más y con 34 años pone fin a su carrera. El adiós de un fuera de serie como ‘ponta de lança y avançado’ que escribió su vida con goles como hoy lo hace Radamel Falcao, pero tened siempre presente que aunque Radamel se haya ganado un hueco en las páginas legendarias de la historia del Oporto, las redes de Das Antas y el área mística de la numerología del nueve tienen un solo dueño eterno en la figura de “Gomes”, “O bibota de ouro” un nueve de raza que firmó 318 goles en 405 partidos con la camiseta del club blanquiazul. Quedándose a tan solo dos de la mítica marca de Eusebio -320- y consolidándose como el tercer futbolista portugués prolíficamente más goleador de todos los tiempos tras Eusebio y Peyroteo.

Mariano Jesús Camacho

Anuncios