Un grande entre los grandes y un pequeño entre los pequeños, que se marchó con la misma humildad con la que llegó, un ciclista con mucha cabeza, el corazón más grande y la sangre de un campeón.
Este, mi cariñoso homenaje al ciclismo y a un gran campeón que podéis leer en Vavel: Indurain, sangre de campeón.

Mariano Jesús Camacho