“Cuando volví a mi país natal de los JJOO de Berlín, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente”.

Podéis leer el artículo completo en Vavel:  Jesse Owens, el rayo de Alabama.