El Lathi es un arte marcial originario de la India, y se fundamenta en la utilización de un simple bastón o palo, una de las armas más antiguas de la humanidad que en las manos adecuadas puede llegar a ser letal. A través de su utilización se desarrollan técnicas de defensa y ataque  fundamentadas en los reflejos y la velocidad del movimiento, aunque su práctica incluye también el uso de la energía interna, los chakras y la armonía del cuerpo, mente y espíritu del practicante. Quizás por ello el nacimiento en una ciudad finesa de muy similar denominación del personaje del que os voy a hablar, no responda al fruto de la casualidad sino al del destino.

Y digo del destino porque en la ciudad finesa de Lahti nació un 20 de febrero de 1971 Jari Olavi Litmanen. Nacido para un solo destino el fútbol, pero con una educadación basada en el amor por el deporte, pues tuvo que elegir entre fútbol y hockey hielo, deportes que representaron las dos grandes pasiones de su niñez y juventud. Eligió el fútbol porque lo llevaba en la sangre, pues tanto su padre como su madre habían sido futbolistas profesionales.

Aunque muchos de vosotros no encontréis nexo de unión entre el fútbol y el arte marcial en mi opinión tienen  en su esencia muchos puntos en común, pues el fútbol no deja de ser un deporte de defensa y ataque, de reflejos, movimiento, velocidad y uso de la energía interna, lo que en el Lathi representan los chakras, la armonía del cuerpo, mente y espíritu. Y partiendo de aquel Lathi con el que encontré a a Lahti, su ciudad natal, quisiera recordar en unas líneas la carrera del mejor futbolista finés de todos los tiempos.

Aquel que utilizó como arma un balón para desplegar su fútbol de ataque a través del movimiento, sin apoyarse demasiado en la velocidad pero sobre todo haciendo uso de su energía interna, la armonía de cuerpo, mente y espíritu que transmitía cuando triunfó portando la camiseta nº10 del Ajax, conjunto en el que se consolidó como uno de los futbolistas más inteligentes de su época.  Pero antes de consolidarse como tal, desarrolló los primeros pasos de su carrera futbolística en el Reipas Lahti, club de su ciudad natal al que llegó a la edad de 16 años y desde el que en una ciudad tan tradicional en los saltos de esquí, dio el suyo propio hacia el HJK Helsinki, el club más importante de Finlandia en 1991.

Comenzaba así su andadura futbolística, que continuó en las filas del MyPa, equipo con el que ganó la Copa de Finlandia, y en el que su buena actuación en aquella final le abrió las puertas al mercado europeo. Por Jari se interesaron clubes como el Dinamo Bucarest, Leeds, PSV e incluso el Barcelona, pero finalmente acabaría recalando en el Ajax, donde se consolidó como gran enganche y vivió sin ningún género de duda los mejores años de su carrera.

Y todo pese a que aquel primer año de 1992 no fue nada positivo para él, pues Bergkamp le cerraba el paso y Van Gaal valoraba seriamente la posibilidad de hacerle regresar a Finlandia. No entraba en los planes del técnico del Ajax, pero todo cambió a la temporada siguiente, cuando Bergkamp se marchó al Inter y le dejó el terreno despejado hacia la titularidad. Van Gaal se decidió a apostar por él y Litmanen no solo no defraudó sino que acabó convirtiéndose en el jefe de las operaciones de ataque del Ajax.  Fue el director de orquesta del ataque del Ajax de los 90 y en aquella temporada 93/94 firmó hasta 26 goles, siendo elegido jugador del año en la Eredivise.

Con la camiseta del Ajax formó parte un gran equipo que de la mano de Van Gaal y de futbolistas del talento de Patrick Kluivert, Edgar Davids, Marc Overmars, Finidi George o Frank de Boer, conquistó la Champions League en la temporada 94/95 con aquel gol de Kluivert ante el Milan.

Litmanen portó con gran acierto la camiseta nº10 del Ajax durante siete temporadas, siendo uno de los pilares del juego ofensivo y haciendo de enganche. Dando muestras de su calidad, elegancia y talento, regalando pases a sus compañeros además de hacer goles.  Cuatro campeonatos de la Eredivise, tres Copas de Holanda, una Champions y una Intercontinental se ganaron bajo su influencia directa y aquel año de 1995 llegó a quedar en tercera posición en la votación del Balón de oro.

En 1999 abandonó la disciplina del Ajax para firmar por el Barcelona, club en el que le esperaba Van Gaal, su gran valedor, pero las cosas no le salieron al jugador finés, que entre las lesiones y su falta de adaptación jamás ofreció lo que se esperaba de él. En 2001 Gerard Houllier se lo llevó al Liverpool, pero nuevamente las lesiones se convirtieron en su gran caballo de batalla. Aunque dejó destellos de su clase y en conjunto estuvo mejor que en Barcelona, nada parecido a la versión que pudieron disfrutar los aficionados del Ajax entre 1992 y 1999. Aún así llegó a ser campeón de la Copa UEFA, de la Carling Cup y la FA Cup con la camiseta red.

En 2002 regresó al Ajax, donde permaneció durante dos temporadas, para luego comenzar la etapa nómada de su carrera, en la que un futbolista de cristal castigado incesantemente por las lesiones salió casi a club por año, dejando tan solo destellos de la clase que atesoraba. En 2004 las portadas de la prensa finlandesa calificaban su regreso al FC Lathi como “El retorno del Rey”, pero fue un regreso fugaz puesto que en invierno de 2005 se marchó a Alemania para jugar en el Hansa Rostock.

Luego firmó por el Malmö FF sueco, pero las lesiones volvieron a impedirle actuar con una mínima regularidad, por lo que cambió nuevamente de aires. Estuvo unos meses en el Fulham, donde no llegó ni a debutar y en 2008 regresó resignado al FC Lathi, consciente de que su carrera llegaba a su fin y que sus mejores días los había vivido en los terrenos de juegos holandeses en aquella década de los noventa.

Con el descenso a Segunda División del Lathi en 2011 firmó en el HJK Helsinki, conjunto en el que vive sus últimos días como jugador profesional. Seis países diferentes le han visto jugar pero posiblemente solo dos hayan disfrutado de su verdadero talento: Finlandia y Holanda. Lathi y Ámsterdam, quizás por ello siga estando tan altamente considerado en la historia relativamente reciente del Ajax e idolatrado en su ciudad natal, en la que desde 2010 una estatua de bronce fue erigida en su honor. En honor del mejor futbolista finés de todos los tiempos, capitán de la selección finlandesa durante quince años y elegido mejor jugador de su país en diez ocasiones.

Jari Litmanen, “el finés volador”, futbolista más veterano en marcar en un partido de clasificación Eurocopa (39 años y 270 días), nacido a las orillas del lago Vesijärvi, surgido del hielo para el fútbol y de una ciudad mundialmente famosa por la radio y sus saltos de esquí. Lahti, no un arte marcial, sino el lugar desde el que un niño logró reclamar la atención para el fútbol en un país nada tradicional en este deporte.

Mariano Jesús Camacho