25 de mayo de 1965, Ali y Liston disputaban en Lewiston, Maine, la revancha por el título de Campeón del Mundo de los pesos pesados. Solo habían transcurrido un minuto y cuarenta y dos segundos del primer asalto cuando Ali soltó su directo fantasma y Neil Leifer apretó el disparador de su Nikon automática con la que capturó una imagen icónica para la polémica y sobre todo la posteridad.
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