Dentro de 25 años se hablará de la pasada fecha del 26 de junio de 2011, en la leyenda de River como uno de los momentos más oscuros y tristes de la historia de centenaria entidad bonaerense. Se recordará entonces el círculo amarillo de seguridad privada que protegió a los futbolistas de la banda roja en el césped del Monumental, como el círculo de las lágrimas y la vergüenza. Aquella imagen y aquella foto quedará grabada para siempre en la memoria histórica de una gran mayoría que regresó el pasado domingo abatida a casa por el descenso a la Nacional B, mientras la rabia, la ira y la impotencia de un sector de la afición pagaba con todo lo que tenía a mano, la mayor frustración de la historia del club de sus vidas. Un balance de 72 heridos que hicieron recordar a muchos el luctuoso suceso de la Puerta 12.

Por todo ello y en homenaje a todos aquellos que regresaron abatidos a casa con su camiseta de la banda roja de la sangre y sin crear un solo incidente,  quiero reservar un lugar en esta bitácora para recordar la leyenda y vigencia histórica del mejor equipo de la historia de la entidad: La Máquina de River.

El 6 de junio de 1942 River se enfrentó a Chacarita y le venció por 6 goles a 2, seis días después (el 12 de junio de 1942) en la revista “El Gráfico” el legendario periodista Borocotó hacía una crónica en la que decía lo siguiente: “Jugó como una máquina el puntero”. A partir de aquí la delantera que formaron Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau recibió el apodo de “La Maquina”. No podía tener mejor padrino este inolvidable equipo que sigue vivo en los corazones de los aficionados riverplatenses y argentinos. Y es que Ricardo Lorenzo, “Borocotó”, uruguayo de nacimiento y periodista de corazón, creador de las célebres “Apiladas”, columna llena de humanismo en la que se reflejaba su vena purísima de incomparable periodista no pudo estar más certero en aquella histórica crónica. Curiosamente aquel que sobresalía por darle su sutil toque humano a la nota deportiva “bautizó” al legendario River de los cuarenta como “La Máquina”.

La figura del Tano Cesarini.

Si como jugador Renato Cesarini fue de los que dejan huella, como técnico no se quedó atrás y marcó época en el fútbol argentino. Desde prácticamente consumarse su retirada comenzó a demostrar que sus inquietudes futbolísticas iban mucho más allá, muy pronto comenzó a interesarse por las variantes tácticas que existían en el nuevo mundo, dentro del fútbol que tenía intención de afrontar, aunque siempre partiendo de la base de que aunque queriendo llegar al mismo destino (la victoria), su idea era llegar a través del buen trato del balón y del espectáculo.

En 1938 ingresó como técnico en las inferiores y fundó la escuela de fútbol de River, y en 1940, comenzó su carrera como técnico en las filas de River, donde realizó un trabajo inolvidable. Llegó para reemplazar al húngaro Platko y tuvo el honor de dirigir a la temible “Maquina” de River a mediados de 1940. Aunque para llegar a tal perfección tuvo que hacer varias probaturas y recurrió (como veremos más adelante a la ayuda de Peucelle), Cesarini tenía una gran facilidad para la enseñanza y para transmitir sus ideas, por ello sus equipos siempre fueron una extensión de sus pensamientos sobre el terreno de juego. Una de sus grandes premisas era que el fútbol arranca por la cabeza, pasa por el cuerpo y baja a los pies y nunca al revés, en clara defensa de la inteligencia.

Peucelle/Cesarini, maestros creadores.

Lo verdaderamente cierto es que Cesarini fue el inspirador y Peucelle el encargado de encajar las piezas, aunque Carlos Peucelle y Cesarini siempre huyeron del protagonismo. No en vano en una ocasión Peucelle respondió lo siguiente a una pregunta sobre los creadores de ‘La Máquina’: “Yo no hice nada… la hizo Doña Rosa Pedernera, la madre de Adolfo. Yo no hice nada y no hay nadie que lo pueda hacer, son cosas que se dan por muchos motivos y se dan no se preparan”.

Y es que Peucelle siempre consideró que Pedernera podía ser el cerebro del legendario conjunto argentino e insistió ante Cesarini para que lo colocara en el centro del ataque, que lo sacara de la punta izquierda. Renato accedió y el equipo afrontó mejor su gran destino. Había encontrado a su estratega sobre la cancha. Junto a Carlos Peucelle se puede considerar que el ‘Tano’ Cesarini logró conformar el posiblemente mejor equipo de la historia del fútbol en su país.

“La Máquina, versión oficial.”

En lo referente a la versión oficial sobre la formación de la misma al parecer tiene su origen en 1941, cuando el técnico Renato Cesarini, coloca a Adolfo Pedernera en la posición de delantero centro. Desde esta posición Pedernera se erige en el gran estratega de aquella delantera, su visión y su finalización permite la explosión del juego de Labruna, la capacidad en el desborde de Muñoz y Loustau, y la fuerza y la habilidad llegando desde una posición más retrasada de Moreno. La primera vez que jugaron juntos los cinco grandes fue el 21 de septiembre de 1941, cuando el conjunto de la banda roja venció a Independiente 4 a 0, en un encuentro en el que el debutante Adolfo Pedernera hizo tres goles. Aunque aquel equipo pasó a la historia por su delantera no podemos olvidar que el conjunto lo formaban once futbolistas que eran los siguientes: Barrios; Yácono, Rodolfi; Ramos, Vaghi, Ferreyra; Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Deambrosi -luego Félix Loustau “El Chapulín”.

“La Máquina según Muñoz”

 Como la mejor forma de acercarse a la historia de un equipo es recurriendo a lo vivido en primera persona por los componentes de aquella mágica generación me apoyo en unas palabras del legendario Juan Carlos Muñoz para que conozcáis un poco más aquellos días de gloria:

“La Máquina costó una barbaridad formarla. Renato Cesarini, que dirigía al equipo, hizo varias probaturas, pero sinceramente cuando alcanzamos la perfección y verdaderamente nació “La Máquina” fue en un partido en la cancha de Boca donde les ganamos 1-5 y allí formamos Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Dembrosi. Luego posteriormente llegó Loustau y jugó por Dembrosi. “La Maquina” originaria duró hasta 1944, momento en el que Moreno se va a México y entra en su lugar Gallo. Seguimos jugando bien e incluso ganamos el campeonato de 1945. En 1946 largan a Di Stéfano, al que ustedes tuvieron jugando en el Madrid, al Huracán. Allí estuvo un año y en 1947 se lo devuelven a River, momento en el que Pedernera por cuestiones de dinero se va de River a Atlanta y obligadamente viene y juega Di Stéfano.”

De la misma forma Muñoz reconoce que Borocotó fue el primer en hablar de “La Máquina”:

“Sí, Borocotó era el que transmitía los partidos y escribía para el Gráfico. Era un fenómeno y él fue el que habló de La Máquina.”

Para Muñoz el mejor era Pedernera, aunque para muchos otros era Moreno, en cualquier caso entre estos dos futbolistas se forjó el posiblemente mejor equipo de la historia de River.

Una línea delantera irrepetible

 Juan Carlos Muñoz fue el wing derecho, un diez, gambeteador dotado de gran capacidad para internarse por su banda y mandar un preciso centro atrás que era aprovechado a la perfección por sus compañeros de “La Máquina. José Manuel “el Charro” Moreno fue un fenómeno, tenía notables condiciones técnicas: habilidoso, creador y letal en sus movimientos para definir. No sólo definía con ambas piernas, sino que era un cabeceador formidable. Como futbolista era increíble, por aquel entonces jugaba con ochenta y pico de kilos. Tenía gol y un físico extraordinario, que te llevaba por delante. Fue un adelantado a su tiempo. Era el ídolo de Don Alfredo Di Stéfano, con el que aprendió mucho de lo que luego la ‘saeta rubia’ exhibió por el mundo entero. Adolfo Pedernera fue un excepcional futbolista que comenzó de delantero zurdo, pero su enorme calidad lo convirtió junto a Moreno en el estratega y director de La Máquina. Era el que distribuía. Era el capitán, el capo, tenía una gran personalidad y fue la extensión del director técnico sobre el terreno de juego. Angelito el “Feo” Labruna era ante todo un “finalizador”, un rematador implacable que siempre estaba en el momento y el lugar oportuno. Cuando le llegaba la pelota siempre “la enchufaba”.  Felix Loustau. “El Chapulín” era como Muñoz, pero por la izquierda. Posiblemente menos gambeteador que Muñoz pero más participativo en la construcción de juego y dotado de una velocidad tremenda y una calidad en el centro y en los pases solo al alcance de las grandes estrellas.

“Los Caballeros de la Angustia”.

 A “La Máquina” también se le conoció como “Los Caballeros de la Angustia” por la forma de llevar los partidos, y es que tocaban y tocaban hasta la desesperación, para luego machacarte en el momento que ellos querían. Maduraban el partido dominando de forma aplastante la posesión del balón hasta encontrar el momento para definir el partido, de ahí lo de la angustia. Pese a ello la superioridad que mostraban sobre sus rivales era incontestable.

Reinado de cinco años.

Este legendario equipo tuvo su reinado entre 1941 y 1946, periodo en el que se mostró muy superior al resto. Las estadísticas ejemplifican a la perfección su superioridad, en 180 partidos disputados en ese período ganó 112, empató 41 y perdió 27. Hizo 421 goles y le convirtieron 187. Conquistaron tres campeonatos argentinos, el primero en 1941, en un año histórico en el que River le hizo un 5 a 1 en la penúltima fecha a Boca Juniors, el segundo en 1942, en el que el mágico quinteto anotó 79 goles en 30 partidos y se dieron el gusto de dar la vuelta en la Bombonera, y el tercero en 1945, cuando “La Maquina” tras dos subcampeonatos en 1943 y 44, rompía la racha de Boca, gracias en gran parte al acierto realizador de Labruna, que firmó 25 goles.

Adelantados a su tiempo

Si por algo se significó aquel conjunto además de por el espectáculo y la calidad de sus futbolistas, fue por la movilidad de los mismos y es que los defensas rivales no sabían cómo contrarrestar a un equipo con tanta movilidad en sus posiciones, de repente el wing derecho pasaba al izquierdo o Pedernera dejaba su sitio a Moreno y viceversa para sorprender y ‘matar’ al rival. En definitiva un equipo que jugaba de memoria y la tocaba de forma mágica. Por ello muchos consideran a aquel conjunto uno de los antecesores del “fútbol total” practicado por la “Naranja Mecánica”  de Cruyff en el Mundial de 1974 de Alemania.

Ya en 1947 “La Maquina” había quedado para la historia como la mejor delantera del fútbol argentino y de la misma sólo quedaban Moreno, Loustau y Labruna, que dejaron en esa temporada otra delantera para la historia, la formada por: Reyes, Moreno, Di Stéfano, Labruna y Loustau. Todo ello en una temporada en la que Alfredo Di Stéfano anotó 27 goles y llevó a River nuevamente hacia el título.

Fuentes:

http://www.nacionalypopular.com.

http://chelomaestro.blogspot.com.

http://www.ipcdigital.com.

http://www.geocities.com/sigloriverplate/s_maquina.html.

http://es.wikipedia.org/wiki/La_Maquina.

Mariano Jesús Camacho.