Desde el 1 de mayo de 2011 y en la puerta principal del estadio de Bloomfield Road la silueta de bronce de Jimmy Armfield recuerda a los jóvenes y viejos aficionados  ‘Seasiders’ los días de gloria de los 124 años de la historia del club. En aquella figura diseñada y esculpida por Les Johnson reside la leyenda de uno de aquellos one club man, en este caso del Blackpool, uno de los más firmes defensores ingleses de su generación, internacional y campeón del mundo con Inglaterra en 1966, donde una lesión le restó protagonismo sobre el terreno de juego.

Nacido en Denton en 1935, Armfield era un defensor que por polivalencia y eficiencia se adaptaba a varias posiciones de la retaguardia pero que desempeñaba su trabajo defensivo con más regularidad en la banda derecha. Y desde aquella banda derecha se consolidó como bandera de su club y fijo en las convocatorias (aunque no en la titularidad) de los pross, desde aquel día en el que debutó en 1959 en Maracaná ante Brasil. En 1962 disputó el Mundial de Chile con su selección, campeonato en el que llegó a ser valorado como mejor lateral derecho del torneo, pero tuvo que ceder su titularidad ante el lateral diestro del Fulham George Cohen.

La figura de un hombre y un deportista ampliamente admirado en la comunidad del fútbol inglés, donde ya fuera en su recordada etapa como jugador en activo en el Blackpool o su posterior etapa como entrenador en el Bolton Wanderers y el Leeds United, dejó una profunda huella.

Su carrera como jugador vivió su primer capítulo coincidiendo con el traslado de su familia de Denton a Blackpool, donde Joe Smith, manager del Blackpool descubrió a un chico que destacó curiosamente en el ala izquierda en una prueba realizada en Bloomfield Road. Un jovenzuelo que hacía goles pero que aquel día ni imaginó el futuro que le aguardaba en la banda contraria de un histórico escenario en el que un corazón de color mandarina latió al unísono con la grada desde la banda diestra.

Con la camiseta de los ‘Seasiders’ consolidó su carrera futbolística durante diecisiete años, entre 1954 y 1971, llegando a disputar 627 partidos desde aquel 27 de diciembre de 1954 en el que debutó en Fratton Park ante el Porstmuth. Un debut en el que sufrió la avalancha de juego de un extremo muy inteligente y potente llamado Gordon Dale.  Aquel día Jimmy comprendió que le quedaba mucho que aprender por delante para llegar a ser alguien en aquel deporte que había escogido para encontrar su atajo esférico hacia la leyenda.

Un atajo que encontró en la banda derecha, desde la que integró las filas de un equipo que en la temporada 55/56 obtuvo la mejor clasificación de su historia consiguiendo un meritorio subcampeonato de la Liga inglesa.  Joe Smith era el entrenador y el joven Armfield ya demostraba sus credenciales y aprendía de la experiencia defensiva de su capitán, Hugh Kelly.

El goleador del equipo era Jackie Mudie y el legendario espíritu del viejo Stanley Matthews impartía aún su magisterio en Bloomfield Road. Del genial Matthews, guarda Armfield anécdotas que permanecen imborrables en su memoria, como aquel encuentro disputado en un enfangado viejo Wembley que hacía poco menos que imposible la práctica del juego. Un partido en el que a duras penas se podía mantener el equilibrio y en el que la pelota obedecía a insondables comportamientos, circunstancia por la cual Armfield fue a quejarse a Joe Smith, su entrenador. Y aquel día que era uno de aquellos en los que el viejo Matthews jugaba prácticamente solo, su entrenador le dio una de las mayores lecciones de su carrera.

Smith le dijo: ¿Has visto al viejo Stan (Matthews), no parece afectarle demasiado? ¿Entonces cual es el problema?…

Junto a futbolistas de aquella talla, Armfield creció y se convirtió en bandera e icono de un club que en temporadas posteriores logró buenas clasificaciones pero no alcanzó las cotas de éxito de aquel año. En 1959 fue elegido mejor joven del año en Inglaterra y en 1966 solo Bobby Charlton le pudo arrebatar el premio de mejor futbolista inglés de la temporada.

Vivió todas las caras del fútbol con la camiseta de los Seasiders y aunque no obtuvo títulos y experimentó el amargo sabor del descenso, otros momentos compensaron con creces su sacrificado desempeño como jugador tangerine. Especialmente en aquel ascenso de la temporada 69/70 al filo del final de su carrera como jugador del Blackpool.

Una carrera en la que en un 2 de septiembre de 1970 y en el día de su 35 cumpleaños, miles de personas acudieron a rendir homenaje a uno de sus futbolistas de leyenda. La leyenda de un futbolista que jugó su último partido con el Blackpool el 1 de mayo de 1971, ante más de 30.000 espectadores que fueron testigos ante el Manchester United en Bloomfield Road, de su adiós y hasta la temporada pasada del último partido jugado por el Blackpool en la máxima categoría del fútbol Inglés durante casi 40 años.

Así quedó escenificado el adiós de Jimmy Armfield, incluido en el Hall of Fame del Blackpool y Bloomfield Road como mejor jugador de la década de los sesenta, compartiendo privilegio con futbolistas históricos de la entidad como Sir Stanley Matthews y Mortensen.

Poco después de colgar las botas comenzó su carrera como entrenador en las filas del Bolton, donde logró la promoción de ascenso a Segunda en la temporada 72/73. Luego asumió la dirección técnica del Leeds, donde con la asistencia de Don Howe, Armfield llevó a cabo la reconstrucción del envejecido equipo de Don Revie. Una importante labor con la que consiguió mantener al Leeds en el top ten de la Liga inglesa, llevándolo a la final de la Copa de Europa en 1975, en la que cayó 2 a 0 ante un poderoso Bayern Munich y un colegiado no muy afortunado.

Tras su experiencia técnica en Elland Road pasó a transmitir sus vastos conocimientos sobre fútbol en el mundo de la comunicación, en las páginas del Daily Express donde trabajó durante muchos años. Aún a día de hoy se puede aprender de su experiencia y conocimientos en la BBC, donde ejerce como comentarista de radio.

Seguro que aquellos que sintonizan la BBC reconocen en su voz la sabiduría de un hombre de fútbol que creció como jugador con el declive legendario de un mito como Mattehws a pocos metros de sus primeros sueños futbolísticos. Aquel que luego hizo suya la leyenda y bandera del club, ese que como C.B.E. pisa una pelota de bronce en la puerta principal del estadio de Bloomfield Road, donde los jóvenes encuentran la figura de un ONE CLUB MAN que posee hilo directo con la memoria histórica y leyenda de “The Tangerines” .

Mariano Jesús Camacho

Anuncios