Hacia el año 2000 AC la antigua civilización helénica desarrolló un juego, llamado Episkyros (también conocido como Phaininda). Una modalidad de ocio y deportiva practicada mayoritariamente por hombres pero también por mujeres. El citado juego que consistía en el arte del dominio y equilibrio del follis, (una especie de balón elaborado a partir de vejigas de cerdo infladas y cubiertas por piel de cerdo o rellenas de trozos de esponjas) puede considerarse como una de las múltiples y primeras versiones ancestrales e históricas de los juegos de pelota. Un juego que adoptaron los romanos con posterioridad y renombraron como Harpastum.

Considerado como el autentico origen del Rugby, sus reglas y su práctica eran muy similares pues la utilización de la fuerza como medio de defensa o recuperación de la pequeña pelota era condición sine qua non para llevarse la partida. Una partida en la que doce jugadores por equipo se disputaban la pelota sobre un terreno de dimensiones similares a la de un campo rectangular de hockey, en el que disputaban y peleaban por el control de la pelota en su zona de juego.

El campo dividido en dos mitades, servía para definir la superioridad del uno sobre el otro manteniendo la posesión de la pelota (follis) el mayor tiempo posible en su poder sobre su propia área. La citada confrontación provocaba el constante choque entre adversarios, que peleaban por arrebatar la pelota al contrario y para ello tanto en acciones ofensivas como defensivas los jugadores podían utilizar indistintamente sus pies o sus manos.

Entonces, como ahora y como siempre, la fuerza rivalizó con el control, pero aquel que poseía la habilidad y el talento suficiente como para amalgamar el poder físico con el poder técnico tenía todas las posibilidades para convertirse en un gran jugador.

La citada práctica deportiva, muy popular en aquella época, formaba parte de una de aquellas modalidades de ocio con las que los helenos ejercieron su culto al cuerpo. Y a día de hoy son varias las tallas en mármol que aún se conservan en el Museo Nacional de Arqueología de Atenas. En ellas se muestran a grandes rasgos escenas de la práctica deportiva del Phaininda, una ancestral forma de jugar con un balón, un deporte, un juego que evolucionó hacia varias modalidades deportivas, pero que en esencia no hizo otra cosa que teatralizar la eterna necesidad humana de ejercer y plasmar con una pelota la superioridad del uno sobre el otro.

Utilizar el poder colectivo para ganar la guerra individual a través de una esfera, el control y la posesión de la misma para hacer valer nuestros complejos de inferioridad y superioridad. Aquellos sobre los que teorizó Alfred Adler médico y psicólogo austriaco, fundador de la llamada psicología individual.

Mariano Jesús Camacho