Durante el periodo decisivo y definitivo de la Segunda Guerra Mundial  Italia quedó sumida en el caos. Dividida al norte y sur por alemanes y aliados, Mussolini en sus horas más bajas se sacó de la manga la República Social Italiana, también conocida como República de Saló, un estado que delimitó el norte de la Península itálica en el que el Duce apuró sus escasas probabilidades de victoria tras más de veinte años de fascismo.

Nos remontamos al año 1943 en el que en una Italia partida el rodar de la pelota, el Calcio se resistió a parar refugiado entre trincheras. En la zona fascista se disputó el Campeonato Alta Italia, en el que participaron conjuntos del norte y centro de la nación. El Campeonato organizado por el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), se disputó a través de fases regionales de eliminación.

El 25 de julio de ese año el Duce fue apresado y el fascismo cayendo a medida que las tropas aliadas arrinconaban a las alemanas en el norte del país. En aquel momento el fútbol italiano acusó la situación de caos e inestabilidad que azotaba al país, el presidente de la Federación, Luigi Ridolfi, presentó su dimisión y la sede de la federación se transfirió de Roma a Venecia y posteriormente a Milán. Los equipos otorgaron entonces libertad a sus futbolistas para elegir libremente sus destinos. En medio de aquel caos, aquel desconcierto, un equipo fundado en 1902, y llamado Spezia Italia protagonizó uno de los hechos históricos más curiosos y polémicos del fútbol italiano.

Aquel conjunto era el Spezia Calcio y mientras se firmó el armisticio, un 8 de septiembre de 1943, en Venecia, la Federación anunció el inicio del campeonato de fútbol en la zona centro septentrional del país. Un Campeonato en el que un equipo prácticamente descabezado en su dirigencia (su presidente había sido capturado y enviado a un campo de concentración en Alemania) tuvo que recurrir al jefe del 42º Corpo dei Vigili del Fuoco para formar con sus chicos de la compañía de bomberos un equipo de fútbol. Aquel acuerdo cerrado con el único dirigente que permanecía en el club, contenía una cláusula en la que se especificaba que a la finalización del conflicto los futbolistas del Spezia podían regresar, por lo que aquellos chicos apagafuegos no iban a hacer otra cosa que extinguir el incendio de grandes proporciones que azotaba al Spezia y al fútbol italiano.

Lo que muchos no preveían es que aquellos bomberos iban a hacer historia ganándose por derecho propio un hueco en la leyenda del calcio. El Spezia Footbal Club pasó a denominarse VV.F. Spezia y aquel  42º Corpo dei Vigili del Fuoco della Spezia sorprendió a propios y extraños adjudicándose la victoria de su grupo, el D, en la región Emilia. Un grupo compuesto por el Suzzara, Fidentina, Parma y Busseto, conjuntos que doblaron las rodillas ante los once bomberos del 42 que hicieron historia en el 44. Once bomberos que siguieron sólidos y firmes en su caminar adjudicándose la victoria en la segunda fase, en la zona B, en la que compitieron ante Suzzara, Carpi y Módena, y clasificándose para la semifinal interregional.

Una semifinal en la que no tuvieron oponente porque su rival, el Bologna, se retiró del torneo y dejó expedita la escalada de aquellos once apagafuegos. Tras la disputa de las fases regionales el torneo entró en su fase final disputada en el Arena de Milán, hoy incluido en el Parque del Sempione.  Una fase final que se jugó a modo de triangular entre Venezia, Spezia y Torino. En el primer encuentro Venezia y Spezia empataron a uno, mientras que en el segundo choque, los héroes de la 42 derrotaron al Torino por dos goles a uno. En un partido disputado el 16 de julio de 1944 en un campo con unas gradas semidesiertas debido al temor a las incursiones alemanas, el VVF Spezia venció contra todo pronóstico al Torino con la siguiente formación de leyenda: Bani, Borrini, Amenta, Gramaglia, Persia, Scarpatto, Tommaseo, Rostagno, Costa, Tori y Angelini 

Con estos dos resultados el campeón se definió en el último encuentro disputado entre Venezia y Torino cuatro días más tarde. El Toro goleó 5 a 2 a los venecianos y aquellos once bomberos se hicieron con el título tras jugar 16 partidos, con 11 triunfos, 4 empates, 1 derrota, 31 goles a favor y 12 en contra.

Todo un hito en la historia del fútbol italiano y aunque aquel Campeonato haya sido considerado de menor prestigio y calado histórico, aquellos héroes cotidianos llegaron al Spezia para apagar un fuego y acabaron haciéndolo campeón. Una condición que le fue injustamente negada desde que un intenso debate puso en solfa la condición de Campeón de Italia del Spezia, pues durante mucho tiempo se otorgó al Torino el citado privilegio mientras que al VV.F. Spezia se le consideró campeón de la denominada Copa Federal.

Afortunadamente en 2002 la FIGC fue justa con la pequeña gran historia de aquellos once bomberos reconociendo la gesta y haciendo posible que el Spezia Calcio, equipo desaparecido y refundado en 1954 y 2008, luciera permanentemente sobre su camiseta blanca un logotipo en el que se recuerda el campeonato vencido por la escuadra nº42, los héroes cotidianos del 44 y el VV.F. La Spezia, un grupo de bomberos que además de apagar fuegos ganaban campeonatos.

Fuentes:

http://www.la-redo.net/unicampeones-de-italia-42750/

http://www.dantezaragoza.com/2011/09/27/los-bomberos-campeones/

Mariano Jesús Camacho