Quisiera trasladaros en unas líneas la impresión que me dejó este nuevo clásico y para ello utilizaré un maravilloso cuento de Jorge Bucay con la intención de reflexionar sobre otra derrota del Real Madrid y otra exhibición de Guardiola y su Barcelona en el Bernabéu.

El cuento que he elegido no es otro que el relato de El Elefante encadenado, en el que el magnífico Bucay narra la historia de un poderoso elefante que durante la función, hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Un minúsculo pedazo de madera que podría haber arrancado de la tierra con un solo gesto de su poderosa pata, pero el elefante permanecía ahí, sin huir, controlado por un frágil hilo que no le frenaba físicamente pero le tenía absolutamente dominado a nivel mental.

Muchos se preguntaban la razón de aquel misterio, pero esta residía en unos años atrás,  pues el elefante no escapaba porque estuvo atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Un tiempo en el que el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. Entonces aquella estaca que era ciertamente muy fuerte para él, un buen día, un terrible día para su historia, aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Aquel destino que hoy se ha apoderado de este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, y no escapa porque cree que NO PUEDE. Porque tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que hasta hoy jamás se había vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Al partido del Bernabéu, el Madrid llegó con la poderosa y fuerza descomunal de un equipo imparable, que había hecho un enorme despliegue de su peso futbolístico y era claro merecedor a su posición en la tabla. Por un instante todo el mundo pensó que había llegado el momento de romper las cadenas históricas y azulgranas que le atenazaban en las últimas temporadas. Entonces en el momento decisivo de emprender su huida en la tabla, aquella estaca azulgrana, aquella pequeña estaca que le dominó mental y futbolísticamente de unos años a esta parte, impregnó una vez más a los futbolistas del Madrid de la sensación de que NO PUEDEN. Porque sencillamente tienen registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintieron poco después de aquel 5-0 en el Camp Nou y sobre todo aquella exhibición que le situaron en las antípodas futbolísticamente hablando a un equipo del otro.

 Y es que a nivel personal aunque piense que el Madrid es un poderoso elefante que puede escapar de su cadenas, sigue dominado mentalmente por aquella pequeña estaca azulgrana, una idea que permanece y le supera, que se muestra una y otra vez superior, bajo todo tipo de circunstancias, planteamientos y hechos azarosos del destino y el balón. Pues el Barca aún siendo pequeño (físicamente) como aquella cadena y aquella estaca, sigue teniendo en su poder la fuerza de un estilo, una idea y un recuerdo que tiene absolutamente dominando a un poderoso y grandioso elefante como el Real Madrid.

Mariano Jesús Camacho