Comencé a interesarme por la figura de ‘Sir’ Stanley Matthews, nada más profundizar un poco en la historia del fútbol británico y en concreto en la historia de la competición más añeja de la historia del fútbol: la FA Cup. Una competición que surgió del denodado trabajo de Charles Alcock, que en 1871 era secretario de la FA y capitán del Wanderers. Fue entonces cuando el legendario personaje inglés vio cumplido su sueño de poder disputar y presenciar la primera competición futbolística del mundo, la FA Challenge Cup (Copa de Inglaterra), que en 1872 entró en la historia del fútbol por derecho propio.

FA Cup – Primera final.

La primera final se disputó el 16 de marzo de 1872, entre los Wanderers (“Trotamundos”), un equipo integrado por antiguos alumnos de la escuela pública, y los Royal Engineers (“Ingenieros Reales”). Ganaron los Wanderers 1-0 con gol de Morton Betts, ex estudiante de Harrow. De esta forma Charles William Alcock  como capitán del Wanderers se convertía en el primer hombre en alzar al cielo inglés el primer prestigioso trofeo de la FA Cup.

Una competición pura y abierta a los modestos.

Desde entonces se han disputado 134 finales (solo no se disputó en el periodo comprendido entre 1940 y 1945 por el grave conflicto bélico a nivel mundial que se vivió en aquella época) y a día de hoy sigue siendo la competición más pura del panorama futbolístico mundial en la que los modestos siguen teniendo su opción de hacer historia. A lo largo de sus 136 años de historia el Manchester United encabeza el número de títulos con once, seguido por el Arsenal con diez y el Tottenham con ocho.

“The Matthews Final”, “La final de Matthews”.

Durante la dilatada y brillante historia de la FA Cup se han disputado grandiosas y épicas finales pero destaca por encima de todas la disputada en el año de 1935, una final que pasó a la historia como “The Matthews Final”. En una ocasión le oí decir a Luis Aragonés que Matthews había sido uno de los mejores futbolistas que había visto y sin dudarlo uno de los mejores de todos los tiempos. No le faltaba razón puesto que todo lo que rodea a Sir Stanley está adornado por un aura místico y de leyenda, aquella con la que los legajos históricos y las crónicas del fútbol inglés  perfilan los poderosos matices de genialidad de “The Move”, junto a Best, el mejor regateador de la historia del fútbol británico.

”Un rey sin corona”.

Su carrera no adornada por los títulos que engrosan el palmarés de  la trayectoria histórica de los cracks del fútbol mundial, constituyó todo un ejemplo para generaciones posteriores, que se rindieron ante la longevidad y el magisterio futbolístico de Matthews, que llegó a jugar a gran nivel hasta los 51 años, elevándolo a la categoría de figura legendaria mundial.

Conocido como “The Move”, porque ejecutaba de forma repetida una acción técnica con la que dejaba sentado a sus rivales, poseía un amplio repertorio de recursos ofensivos con los que dinamitó cinturas por doquier. Desde la posición de winger derecho demostró que el fútbol en Inglaterra podría contarse en los libros de caballería, pues en su caso nos topamos con el primer gran caballero del fútbol británico: Sir Stanley Matthews, para mí Sir Wing derecho. Un genio que encontró en dos clubes el vehículo idóneo para forjar su leyenda: Stoke City y Blackpool.

Matthews era “Alfarero”, pues el Stoke lo llevó siempre en su corazón, aquel fue el club de su vida, en el que se dio a conocer, y el Blackpool fue el vehículo final para levantar con la camiseta “tangerine” su primera y única Copa en Inglaterra. Y es que este “Rey sin corona” recibió recompensa a su indómita leyenda en 1953, cuando por fin levantó el primer título de su carrera y el fútbol mundial reconoció su supremacía con la concesión del primer Balón de oro de la historia en 1956, a la edad de 41 años.

“Un marco incomparable para una final mítica”.

El mítico escenario del “Viejo Wembley” albergó a lo largo de su existencia momentos épicos y legendarios de la historia del fútbol, pero sin duda el vivido la tarde del 2 de mayo de 1953, quedó grabado en la memoria histórica y pertenece a leyenda de bronce del fútbol inglés.

Aquella tarde la moqueta verde de Wembley acogía la Final de la FA Cup entre el Blackpool y el Bolton Wanderers. Por el Blackpool saltaron al césped: Farm; Shimwell, Garrett; Fenton, Johnston, Robinson; Matthews, Taylor, Mortensen, Mudie, Perry.

Mientras el Bolton Wanderers abordó la final con la siguiente formación: Hanson; Ball, Banks R.; Wheeler, Barrass, Bell; Holden, Moir, Lofthouse, Hassall, Langton.

El encargado de dirigir el match fue el colegiado Mr. M Griffiths (Newport). Los 100.000 espectadores que asistieron, fueron privilegiados testigos de la consagración como crack eterno de Stanley Matthews. Un Matthews que en tres acciones brillantísimas lideró la épica remontada del Blackpool, que venció 4-3 al Bolton Wanderers con un hat trick de Mortensen y un gol de Perry.

Los goles fueron anotados de la siguiente forma, por parte del Blackpool, Mortensen hizo tres tantos, en los minutos 35, 68 y 89 de partido, y Perry hizo el célebre gol de la victoria en el 90, mientras que por parte del Bolton, anotaron Lofthouse en el minuto 2, Moir en el 39 y Bell en el 55. El choque representó una oportunidad más para que el “mago del regate” lograra el primer título de su carrera, pero la fulgurante primera mitad del Bolton, pareció disipar el sueño de “The Move”. Los Wanderers parecían haber aguado la fiesta a toda Inglaterra, que sentían en sus agradecidos corazones y en sus hipnotizadas retinas había llegado el momento para que el gran ídolo saboreara las mieles del triunfo, pero la magia de Matthews, emergió en su máximo esplendor, cuando en tres acciones hizo vivir una de las grandes tardes del fútbol británico a los que se dieron cita en el incomparable marco de Wembley.

A falta de tres minutos para la conclusión del choque apareció su imponente y elegante figura para dejar sentados a tres defensas y dar en bandeja en sendas ocasiones los goles a Mortensen (que hizo un hat trick), primero, y Perry después, para certificar una épica remontada (4-3), levantando así el primer título de su carrera: la inolvidable FA Cup de 1953 y con 38 años de edad.

El también conocido por los aficionados sajones como “dribling man”, entró definitivamente en la historia por derecho propio y convirtió el citado encuentro en partido legendario de la historia del fútbol. Su exhibición propició que los rotativos de la prensa británica inmortalizaran aquella histórica con el siguiente titular: “The Matthews Final”, “La final de Matthews”. La corona inglesa le nombró Sir, aunque Stanley, aquel chaval de Hanley había sido un caballero del fútbol desde el primer día que entró en contacto con una pelota.

Fueron 34 años de wing derecho, de ala mortal, desde 1931 a 1965,  disputó su último partido con 51 años y cinco días, el 28 de abril de 1965, en el estadio del Stoke, donde una selección de Gran Bretaña y una del “Resto de Europa”, dejaron para el recuerdo una tarde tan memorable como la leyenda de “The Move”.

Mariano Jesús Camacho Ortega.

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