Alineación: De pie, de izquierda a derecha: Alonso, AtienzaII, Marquitos; Lesmes, Muñoz y Zárraga. Agachados: Joseíto, Marshal, Di Stéfano, Rial y Gento.

Primera Copa de Europa del Real Madrid, 1956.  Real Madrid 4-3 Stade de Reims.

Fecha: 13-06-56.

Estadio: Parc des Princes (Paris).

Espectadores: 38.000.

Arbitro: Ellis (Inglaterra).

Di Stéfano y el comienzo de una era

Di Stéfano debutó con el Real Madrid el 27/9/1953 en un Real Madrid – Racing que acabó 4-1 en el que Di Stéfano marcó y comenzó la época más gloriosa del equipo madridista. El éxito del fichaje de Di Stéfano fue fulminante. El Real Madrid ganó la Liga, tras 21 años de sequía. A Di Stefano le siguieron Molowny, Kopa, Gento, Rial, Puskas, Didí, Santamaría….y el fútbol ofensivo reinó en la Liga española y se doctoró en Europa y el Mundo.

Así fue como se gestó la formación de aquel Madrid que pasó a la historia con el sobrenombre del “Madrid de Di Stéfano” y el “Cinco Copas”, icono del madridismo y referencia histórica del fútbol, un equipo que representó la escenificación de la belleza del fútbol y el éxito sobre un terreno de juego. Un equipo que jalonó con la conquista de 5 Copas de Europa seguidas, dos subcampeonatos y una Copa Intercontinental,  la mayor racha de éxitos de la historia del fútbol.

Di Stéfano, la piedra filosofal.

Si Bernabéu fue el padre de aquel Madrid,  su ‘piedra filosofal’ fue Don Alfredo Di Stéfano, “La Saeta Rubia” , un jugador que inauguró una nueva era para este deporte. Por primera vez, se vio a un jugador total, que sabía desenvolverse en cualquier zona del terreno de juego con igual eficacia. La estrella madridista rompió con el prototipo de delantero clásico, que reduce su campo de acción al área. Se movía por todo el campo y el equipo giraba a su alrededor. Di Stéfano era el director de la orquesta, pero también el mejor solista. La “saeta rubia” fue la piedra angular de un proyecto que convirtió al Madrid en el mejor equipo del mundo, un club que fue reconocido como tal por la FIFA en París en 1998.

Un auténtico equipazo.

Basando su proyecto en la majestuosa figura de Alfredo Di Stefano, el Madrid incorporó a sus filas a lo mejor del fútbol nacional e internacional: jugadores como:

Canario, un futbolista que desarrollaba su juego pegado a la banda derecha, destacando por su rapidez, su precisión en el pase y su facilidad para encarar al contrario. Su faceta goleadora tampoco pasaba desapercibida, con una importante aportación en ese campo, como demostró luego en Zaragoza.

Luis Del Sol, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol español. Comenzó como extremo izquierdo y posteriormente pasó al centro del campo. Interior fino que se dejaba la piel en el campo por lo que fue apodado el “Siete Pulmones” y “Cepillito”.

 Pancho Puskas, “Cañoncito Pum” o el “Mayor Galopante”, hombre clave en todos los equipos que jugó, destacó por su extraordinario dominio de la pierna izquierda. Era capaz de dar pases medidos a los extremos, como Francisco Gento. A su vez poseía una gran velocidad, mucha visión y un poderoso remate. De ahí su apodo.

Santamaría, su posición era la de defensa central, duro, fuerte y efectivo. Aportó una tremenda seguridad a un Real Madrid que tenía una constelación de estrellas en la parte delantera del equipo.

Paco Gento, “La Galerna del Cantábrico”, cuentan los que le conocieron bien que en sus inicios su mayor virtud era su portentosa velocidad. No destacaba por su estatura pero con el tiempo fue afinando en todas las facetas del juego y acabó por convertirse en el mejor y más rápido extremo del mundo. Así su impresionante velocidad y los regates prodigiosos con los que dejaba sentados a todos sus rivales hicieron de su banda la más peligrosa del momento. Además poseía un terrible y potente disparo a puerta, tanto a balón parado como en carrera.

Raymond Kopa, el “Napoleón del Fútbol”, uno de los mejores jugadores franceses de todos los tiempos. Jugador rápido, habilidoso y gran especialista en los pases y asistencias. Un futbolista de gran elegancia, talento e inteligencia, sabía parar el partido pisando y escondiendo la bola como un maestro y era capaz de desequilibrar en el momento necesario.

Héctor Rial, un jugador genial en el pase largo, muy inteligente sobre la cancha, de gran visión de juego, con un gran remate de cabeza y un gran disparo. Un pedazo de futbolista argentino que contribuyó a la grandeza de Paco Gento y que llevó la batuta del Madrid junto a M.Muñoz y Di Stéfano.

La fábrica:

Estos excelentes futbolistas y otros jugaron un papel secundario, pero no menos importante, deleitaron a los aficionados merengues en el estadio madridista al que Don Alfredo llamaba “la fábrica”. Las gradas del Nuevo Chamartín  pudieron disfrutar con la semblanza futbolística de una obra maestra. Especialmente legendaria aquella línea ofensiva compuesta por Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento,  de la temporada 58/59, sin duda una de las mejores delanteras de la historia del Madrid y del fútbol.

Las cinco Copas.

Fueron cinco Copas de Europa consecutivas, conquistadas entre 1956 y 1960, completando así un dominio abrumador en el fútbol español y europeo. El conjunto de Don Alfredo se ganó el respeto y la admiración en el mundo entero. Como era de esperar tuvieron el privilegio de hacerse con la primera edición de la Copa de Europa, cuya final fue disputada el 13 de junio de 1956 en el Estadio del Parque de los Príncipes de París.

El conjunto madridista que saltó al terreno de juego con la siguiente alineación: Alonso, Atienza, Marquitos, Lesmes, Muñoz, Zárraga, Joseíto, Marsal, Di Stéfano, Rial y Gento, se impuso 4-3 a un Stade Reims en el que destacaba un futbolista genial llamado Kopa (que muy pronto se enfundaría la camiseta blanca y ganaría muchos títulos con el Madrid). De aquel partido hay que destacar que a los diez minutos de partido, los franceses vencían dos a cero, pero entonces apareció la figura de Don Alfredo Di Stéfano que marcó un gol, se echó el equipo a la espalda y comenzó a cambiar la historia del Real Madrid.

A partir de aquí comienza la leyenda del Madrid de las “Cinco Copas continentales”.

Una leyenda que continuó con la conquista de su segunda Copa de Europa, disputada en 1957 a la Fiorentina (2-0), en la tercera de 1958 derrotando al Milan (3 a 2), en la cuarta disputada en 1959 derrotando nuevamente al Stade Reims 2-0. Para finalmente cerrar su abrumador dominio en el fútbol mundial el 18 de mayo de 1960, en Glasgow, en Hampden Park, con la conquista de su quinta Copa de Europa consecutiva, cerrando así el ciclo de triunfos más espectacular de la Historia del fútbol a nivel de clubes. Lo hizo endosándole un espectacular 7 a 3 al Eintracht con el que un equipo inigualable tocaba el cielo.

Para muchos este ha sido el mejor partido de la historia, a pesar de lo abultado del marcador, el Eintracht no renunció nunca al ataque y el Madrid bordó el fútbol en la segunda mitad. Capítulo aparte merece la sociedad formada por Di Stéfano y Puskas en aquel partido, el argentino marcó tres goles y el húngaro que por entonces estaba un poco discutido, calló a todos con una impresionante exhibición. El “Cañoncito” Puskas hizo historia al anotar cuatro goles en una final de Copa de Europa.

La exhibición madridista fue tal que al final del partido el presidente del Eintracht declaró que “el Madrid era el mejor equipo del Mundo”.

Herederos del buen fútbol.

Aquel legendario Real Madrid fue heredero de las mejores corrientes futbolísticas que fueron surgiendo con la evolución del juego, además de la inspiración y el trabajo de técnicos como Hogan que sentaron las bases para que el fútbol se convirtiera en espectáculo a orillas del Danubio.

No en vano aquel Real Madrid tenía la savia ‘Magyar’ de Puskas, la sangre de Don Alfredo, que aprendió a ser futbolista a la estela de una ‘Máquina bonaerense’ conducida por Adolfo Pedernera y creciendo a la sombra de su admirando “Charro” Moreno.

En definitiva aquel equipo tuvo algo de ‘Wunderteam’, algo  de ‘La Máquina’, algo de los ‘Mágicos Magyares’ y algo de aquel ‘Ballet Azúl’ de Millonarios. Todas las citadas influencias fabricaron aquella obra maestra

Fuentes:

“Gracias, vieja”, de Alfredo Di Stefano (Editorial Aguilar, 2000).

5.000 GOLES BLANCOS. Historia del Real Madrid y su tiempo. Editorial “La Gran Enciclopedia Vasca”.

Mariano J.Camacho.